viernes, 7 de marzo de 2008

"Pepsi Ring" , Lo que nunca se vió en la TV marplatense

Como relaté anteriormente, todas las mañanas salíamos a "tocar timbre" sorpresivamente en diferentes barrios y hogares Marplatenses para grabar los micros de "Pepsi Ring". Nos desplazábamos en una camioneta señalizada de la empresa auspiciante. En este vehículo me acompañaba un chofer de Sierras del Mar, un supervisor, dos promotoras, José "Pepe" Grégori, nuestro camarógrafo y un iluminador y sonidista. En cada incursion diaria, el supervisor era quién nos indicaba a qué zona debíamos dirigirnos en cada jornada de grabación. En una oportunidad, eligió un barrio de casas muy sencillas. Paradójicamente en los lugares habitados por gente de escasos recursos, llegábamos a encontrar familias que habían reunido hasta 100 tapitas de "Pepsi" o más, para canjearlas por premios. El slógan decía; "Jugáte yá con Pepsi, cuantas más tapitas juntás, más ganás." El vehículo se detuvo frente a una vivienda muy humilde. La casa estaba cercada con un alambrado y la puerta estaba abierta. Contrariamente a lo que nos sucedía en barrios importantes como "Los Troncos", "Parque Luro" u otros donde visitábamos casas lujosas y de altísimo valor, en esta ocasión, no se escuchában perros ni había indicio alguno de ocupantes. El supervisor de la firma se adelantó y comenzó a golpear las manos con la intención de hacerse anunciar. De pronto, en la puerta de la casa se asoma una señora con un pañuelo en la mano. Todo indicaba que estaba llorando. Con voz muy débil y angustiada la mujer nos hace un ademán para que avancemos. Cuando estuvimos junto a ella nos dice; "¿Ustedes son los de Pepsi Ring,nó? que lástima que llegaron en tan mal día". Le preguntamos que estaba pasando y porqué lloraba. La señora con un nuevo ademán nos invita a entrar al interior. Ninguno de nosotros entendía nada, cuando al ingresar vemos que en un sector de la casa había gente junto a un féretro y dentro del mismo estaba una mujer. "Es mi cuñada, pobrecita, tan jóven...Fué de golpe ¿Vió?" nos dice compungida la señora que que nos acompañaba. Todos los del equipo nos sentimos muy mal, jamás habríamos pensado que allí estában velando a alguien. En silencio absoluto comenzamos a retirarnos con el deseo de salir cuanto antes de ese lugar. Cuando caminábamos hacia la puerta de salida, alguien nos grita; " Hey, muchachos de Pepsi, vengan, no hay problema, si quieren hacer la nota, pasen nomás".
La escena era de locos. En medio de una corona sencilla, cuatro velas grandes, un féretro con la "finadita" adentro, los deudos se acomodaron con total naturalidad en un rincón. En pocos segundos, los 7 u 8 familiares o allegados de la mujer fallecida, se dispusieron con su mejor ánimo para ser entrevistados. "Pepe" Grégori me miró sin entender nada, ahí nomás le dije; Grabá Pepe. La gente que hacía minutos estaba llorando ahora sonreía y nos contaba su vida como si nada hubiera ocurrido. Hicimos la nota de rutina, entregamos los premios habituales y quien parecía ser la abuela de la muerta, trae una lata grande, la abre cuidadósamente y saca más de 80 "tapitas" de Pepsi. El supervisor y las promotoras las contaron con nerviosismo y le entregaron los cupones acordes al valor de las "tapitas". En medio de ese ámbito inusual donde convivían bizarramente la vida, la muerte, el dolor y la alegría, nos apresuramos en subir a la camioneta. Ya estábamos a punto de partir, cuando quién parecía ser el esposo de la fallecida, viene hacia nosotros y nos pregunta; "Muchachos, ¿Esto cuando sale en la tele?".

jueves, 6 de marzo de 2008

Haciendo "PEPSI RING" en la TV Marplatense.

La repercusión que había obtenido con "Arme la Góndola" y el resto de los eventos realizados para supermercados Aragone, me convirtió rápidamente en un creativo y locutor conocido en Mar del Plata. Extrañamente en aquellos años, no existían agencias de publicidad ni creativos destacados en esa ciudad tan grande e importante. El boom de las promociones generadas por Aragone llamó la atención de reconocidas empresas, entre ellas Sierras del Mar, embotelladora de Pepsi Cola. En el más absoluto secreto, esta firma estaba a punto de lanzar a modo experimental un concurso que se realizaría utilizando las "tapitas" de la popular gaseosa. La idea era incentivar al consumidor para que canjee determinada cantidad de "tapitas" por importantes premios. Sierras del Mar me había elegido como "la cara" televisiva encargada de promocionar esta idea. Por aquellos finales de los años 80, Canal 10, no contaba con una buena programación en su pantalla. Solo emitían películas y series viejas y el único programa que tenía bastante audiencia se llamaba algo así como "Sandro y sus amigos", un envío conducido por Roberto Sánchez, donde el "gitano" además de cantar sus temas, también invitaba a participar a artistas reconocidos. La situación financiera de ese medio era más que crítica y estaban en gran desventaja frente al canal de la competencia. Se me ocurrió entonces diseñar una serie de micros a los que llamé "Pepsi Ring" donde acompañado por un camarógrafo todos los días, yo me encargaría de visitar sorpresivamente a unas 8 familias Marplatenses. La gente entrevistada, se vería a sí misma, comentaría sus vivencias y se presentarían en sociedad. Por el simple hecho de hacernos pasar cordialmente, las promotoras de Pepsi Cola,les entregaban sombrillas, Cds , remeras, lonas playeras, gorras, bolsos, órdenes de compra para supermercados, etc. Las horas ociosas del canal se utilizarían para emitir estas piezas que tenían una duración aproximada de 10 minutos cada una. "Pepsi Ring", obviamente era auspiciado por Pepsi Cola y además de mostrar una síntesis de diferentes vidas familiares, también premiaría en el acto a los entrevistados y fundamentalmente promocionaría el concurso de las "tapitas".
El lanzamiento de "Pepsi Ring" fué un nuevo acierto. En menos de una semana, la pantalla fría de Canal 10, se transformó en un caliente segmento de micros sociales que mostraban respetuosa y simpáticamente quienes integraban los hogares visitados. En estas cálidas notas los habitantes de cada casa, se convertían en protagonistas de una breve historia. Las entrevistas se hacían día por día y durante la mañana. Como todo era espontáneo y muy natural, lográbamos acceder a unas 8 o 9 viviendas cada día. Ni bien finalizaba las grabaciones, José "Pepe" Grégori, el camarógrafo responsable de estos contenidos, inmediatamente se abocaba a editar los "crudos" y a partir de las 18 horas los micros comenzaban a emitirse en los principales horarios de Canal 10.
La emisión de esta nueva forma publicitaria en TV, generó una gran demanda del producto Pepsi Cola, ya que chicos y grandes pugnaban por juntar tapitas y esperar la visita del mágico "Pepsi Ring" que de inmediato, premiaba en cámara a la gente que me recibía con una simple sonrisa. Esta onda se instaló en el subconciente de muchos habitantes que día a día deseaban que tocáramos el timbre de su casa. Las ventas de Pepsi Cola se incrementaron noriamente, al punto que los directivos de Sierras del Mar, decidieron extender la pauta en plena temporada invernal.
Hay muchas anécdotas interesantes de "Pepsi Ring" fuera de cámara. Hechos que jamás pudimos mostrar y contar en su momento, pero que aún habitan en los videos crudos que conservo como testimonio de aquél suceso.
En las páginas siguientes contaré un par de historias interesantes relacionadas con esta promoción.

miércoles, 5 de marzo de 2008

"Arme La Góndola" mi primer éxito en "La Feliz"

La idea de irme a trabajar a Mar del Plata "rondaba" en mi cabeza desde hacía tiempo. Había estado en esa ciudad en reiteradas oportunidades y quién más me insitía en radicarme en la "feliz" era Carlos Chiesa, un empresario bahiense y buen amigo, que había instalado allí su inmobiliaria y posteriormente su exitoso boliche bailable llamado "Chocolate". En 1988, una pequeña agencia publicitaria Marplatense me propuso generar algunos trabajos creativos para 3 o 4 empresas importantes que necesitaban una nueva imágen publicitaria. Entre ellas se encontraba Transportes Rabbione, para quien produje y dirigí "mosquito", un comercial televisivo muy bien logrado que se difundió durante varios años en los principales medios nacionales. Al poco tiempo tomé contacto con supermercados Aragone, una empresa de familia que contaba con una trayectoria de más de 70 años en la ciudad y que quería renovar y potenciar su imágen. Gracias a mi relación con esta empresa, aprendí todo lo relacionado con el gran mundo del supermercadismo. Después de 2 o 3 reuniones con el directorio presidido por Carlos Alberto Aragone, acordamos poner en marcha una creación de mi autoría que registré como "Arme La Góndola". Esta idea era de exclusiva interacción gráfica entre los clientes, las marcas y el supermercado. Con una fuerte promoción publicitaria en todos los medios, lanzamos el primer juego. La respuesta del público fué inmediata. Aragone, además de ser un negocio de importante metraje, también contaba con sucursales en Necochea y Olavarría. "Arme La Góndola" , es un álbum de figuritas para mayores de 18 años que contiene entre sus páginas interiores varios espacios numerados. El participante, ya con el álbum en su poder recibía gratuitamente en cada visita al supermercado una serie semanal de figuritas con imágenes fotográficas a todo color de los distintos productos auspiciantes. Una vez completada la pieza gráfica, una promotora exclusivamente afectada al evento le entregaba al cliente un cupón de "álbum lleno" con todos sus datos. El álbum quedaba en poder del concursante y el cupón se depositaba en una urna gigante de acrílico. El primer concurso "Arme La Góndola", contó con el apoyo de 100 marcas de primer nivel y los premios para los ganadores consistían en valiosas órdenes de compras. El primer sorteo se realizó en la playa de estacionamiento que la empresa tenía en Calle Chaco. Allí montamos un gran escenario donde actuaron destacados grupos locales y se efectuaron sorteos entre el público presente. Más de 1500 personas asistieron al show que cerraba el primer ciclo de este exitoso concurso. Y esto... Recién comenzaba, ya que las propias empresas proovedoras de Aragone, reservaban lugar con anticipación para entrar en los próximos álbumes. En total, se realizaron 8 ediciones diferentes de "Arme La Góndola" y "El Show de las Marcas Ganadoras". Ya en la segunda edición, se me ocurrió montar en un sector del super, una cabina acústica para realizar transmisiones radiales. Desde allí comencé a conducir "Arme La Góndola", por LU6 Emisora Atántica AM, que se emitía en vivo los sábados en el horario de 14 a 17 horas. Este programa tuvo una gran repercusión y la audiencia podía participar telefónicamente ( disponíamos de 4 líneas para llamadas entrantes con sus respectivas telefonistas ) respondiendo a preguntas relacionadas con los productos, ganar premios instantáneos y también intervenir personalmente, ya que habíamos habilitado un amplio lugar destinado al público presente. En este envío colaboró conmigo como animadora nuestra hija Virginia.
"Arme La Góndola" me abrió rápidamente las puertas de Mar del Plata. Aragone, comenzó a crecer y su imágen ganó un importante lugar en la ciudad y la amplia zona de influencia. Yo me convertí en creativo integral de la empresa y tenía a mi cargo todo lo relacionado con la realización de comerciales televisivos, avisos gráficos, textos radiales, señalización de góndolas, etc.
La producción de todos estos contenidos era tan grande que nos vimos obligados a montar nuestro propio departamento de diseño gráfico. Entre mis colaboradores se encontraban Juan Carlos Quattordio, Horacio Scotti y Ramón Arias, además de camarógrafos y sonidistas Free Lance.
En un momento, el supermercado, se convirtió en productor de eventos especiales. Entre ellos "La Misa Criolla con Ariel Ramirez" (Teatro Neptuno), "Festicén" en el Hotel Hurlingam y una importante cantidad de shows veraniegos destinados a los niños y su familia.
Ya había "hecho pié" en Mar del Plata y a los 2 meses de llegar a esta ciudad, gracias a los aciertos publicitarios logrados, pude instalarme en una hermosa casa del barrio Chauvín junto a Elvira, Virginia y nuestros perros y gatos. (eso sí, ninguno de raza, como debe ser).

lunes, 3 de marzo de 2008

El semanario "Bronceado", una gran experiencia.

Meses antes que el ciclo del sapo "Sapienso" llegue a su fín, la empresa La Nueva Provincia, me propone ser editor y director de un semanario de verano. Esta publicación, era una idea de la dirección y estaba planificada para distribuírse en Monte Hermoso y Pehuén Có, dos balnearios muy concurridos y cercanos a Bahía Blanca. Los contadores Domingo Marra y Héctor Pedemonte, quienes además de ser los responsables de las finanzas de la empresa, también manejaban productos especiales, me asignaron esta misión periodística que no puedo dejar de mencionar. Esta propuesta laboral, además de presentarse como un nuevo desafío para mí, también significó un importante voto de confianza por parte de los citados profesionales ya que siempre me habían respaldado en cada uno de los emprendimientos que llevé a cabo durante el tiempo que colaboré con la empresa de la familia Massot, por ellos representada.
El semanario se llamó "Bronceado", un título excelente al que había que aportarle contenido. En aquellos años (1987), el diario La Nueva Provincia, contaba con la presencia y conducción de Federico Cristian Massot un periodista jóven, brillante e irreemplazable que le puso al periódico su sello inconfundible. Siempre lamentaré no haber conocido a Federico Massot personalmente, aunque estoy seguro que él, seguía muy de cerca el resultado de mi trabajo en cada aparición semanal de "Bronceado". Confieso que recién en el segundo número de esta publicación estival, pude encontrar una variante humorística que atraía sobremanera a los distendidos lectores en vacaciones. Me resultaba muy fácil y divertido escribir y armar cada edición, ya que contaba con la valiosa colaboración de Gustavo Lobo, un fotógrafo audaz e innovador que por aquél tiempo trabajaba en La Nueva Provincia y era el encargado de acompañarme a Monte Hermoso para captar una variedad de imágenes de turistas en diferentes situaciones. Las chicas bonitas y obviamente bronceadas eran nuestro principal objetivo. Una vez que teníamos seleccionadas las fotos que irían en cada número, nos reuníamos con "Pierino", que había regresado a la Argentina por 3 meses y era el encargado de ilustrar y producir esos "fotomontajes" que se lograban pegando dibujos y "globitos" de texto a las escenas fotográficas.(En aquella época no existía el maravilloso diseño por computadora). También me encargaba de inventar historias relacionadas con gente conocida, etc. "Bronceado" tenía precio de tapa y de acuerdo a los informes de distribución, la revista se agotaba el mismo sábado de su aparición. Trabajé muy cómodo y feliz durante los 12 números. Y tuve una amplia libertad creativa durante todo el tiempo que duró esta experiencia gráfica. El sol siempre fué mi "enemigo". Por alguna extraña razón, desde que era un niño, solía pasar los dos meses de verano junto a Lucy y mi abuelo en Mar del Plata o Monte Hermoso y allí descubrimos que no soportaba permanecer más de media hora en la playa. Cuando me encomendaron la misión de realizar "Bronceado", el fantasma del sol y las insolaciones, vino a mi mente y opté por redactar las notas de la revista durante la noche. Una semana antes de la aparición del primer número, fuimos a Monte Hermoso en un auto que recién había comprado y no conocía bién. En ese viaje breve, me acompañaba Gustavo Lobo. Recién habíamos salido de Bahía Blanca y nos disponíamos a ingresar en la ruta hacia el balneario, cuando con gran sorpresa, vemos que una lancha avanza velozmente hacia el vehículo (?). La escena era insólita. Yo estaba al volante, la lancha estaba a pocos metros nuestro y sin tiempo a tener miedo, le pregunté a Lobo si tiraba el auto a la izquierda o la derecha del camino. Lobo no me escuchó, estaba con su cámara apuntando hacia la cada vez más próxima y amenazante lancha y disparaba una toma tras otra. En medio de los "clicks" a repetición, opté por dar un "volantazo" desesperado hacia la izquierda y la lancha que se había desenganchado en subida de una camioneta, nos pasó a escasos centímetros y se estrelló descontrolada contra un alambrado. Indudablemente, no había sido aquel un buen debut. Lobo solo ansiaba volver al diario para revelar las fotos de lo que pudo ser un fatal choque de "locos". En otra oportunidad, estando en Monte Hermoso, fuimos a almorzar con Gustavo Lobo y el chofer que estaba a cargo del vehículo de la empresa a un conocido restaurante. Ese día se me ocurrió pedir ravioles con "tuco", algo que jamás pruebo, ya que siempre como las pastas a la crema. Casi a la hora de salir del restaurante, comencé a sentirme muy mal. Me dolía el estómago, estaba mareado y esto no era causa de haber bebido alcohol porque solo tomo agua o jugos. Opté entonces por ir a la habitación del hotel y comencé a empeorar. Recuerdo que apenas podía moverme, transpiraba, tenía fiebre y vómitos. Gracias a la rápida intervención del chofer de la empresa, que acudió en mi ayuda, llegamos al consultorio de un médico. El facultativo atendía en su casa y la sala de espera era un garage, que estaba lleno de gente con problemas de todo tipo. Como allí no había sillas disponibles me senté resignada y pacientemente en el suelo. Al interminable rato de estar allí, aparece una mujer que supongo era enfermera y secretaria y pregunta; "¿Quién está peor?". En medio de mi estado "fatal" de salud, alcancé a levantar una mano y como un estúpido solo atiné a decirle; "Creo que yó, pero...Esa chica está peor". Finalmente y cuando salió la chica del consultorio, me tocó a mí y el médico después de mirarme un par de minutos me dice; "Hummm, que mal lo veo, mi amigo".
El doctor me revisó y diagnosticó intoxicación, posiblemente por el "tuco" que me dieron en el restaurante. Con una inyección recetada comencé a sentirme un poco mejor, aunque esa indisposición me tuvo mal durante casi siete días.
Mi misión finalizó con el número 12 de "Bronceado"."Pierino" partió nuevamente hacia España y vendrían nuevos capítulos en mi "Vivir de Sueños".

EL CLUB DE "SAPIENSO"

Los ciclos interactivos de "Sapienso" continuában sucediéndose con éxito creciente. Esta respuesta masiva por parte de los niños, nos impulsó a crear "Maxi Juegos con Sapienso" y en este nuevo ciclo, el concurso infantil incluía también a los mayores, que recibieron esta propuesta con el mismo entusiasmo con el que participaban los niños. Con el propósito de darle una expresión propia a este fenómeno, le llevamos al subdirector de Canal 9, la idea de poner en el aire un programa en vivo con la conducción del sapito. El envío duraría una hora y comenzaría a las 11 de la mañana. Este fué un nuevo desafío, ya que habíamos acordado trabajar con la presencia de niños en el estudio y lo primero que teníamos que hacer era conseguir una conductora que intervenga como secretaria de "Sapienso". A Angelo se lo ocurrió convocar a través de la pantalla a chicas entre 18 y 25 años para que cumplan ese rol. La cantidad de maestras jardineras que vinieron al casting, superó todos los cálculos. Con ellas hicimos varias pruebas de cámaras, pero no obteníamos resultados satisfactorios. Los días seguían pasando, el programa ya se estaba promocionando y la conductora que tanto necesitábamos seguía sin aparecer. Una mañana, cuando entro al canal, ví a Patricia, una chica muy simpática que en ese momento cumplía funciones en el sector de seguridad de la empresa. "Ella és, pensé inmediátamente. Patricia tiene la imágen justa para convertirse en la secretaria de "Sapienso". Con el permiso de la subdirección del medio, le hicimos a esta carismática jóven varias pruebas de conducción y definitivamente Patricia Heimann se convirtió en la compañera del personaje. La misión que me había confiado la señora Diana Julio de Massot, se estaba cumpliendo satisfactoriamente. Canal 9- Telenueva crecía en audiencia y las mediciones lo confirmaban. El boom de "Sapienso" no nos dió tiempo de armar una producción de merchandissing. No contábamos con réplicas de peluche, figuritas, tazas, libros y una serie de artículos derivados del sapito. Tampoco nos daban los tiempos, ya que para este tipo de comercializaciones adicionales, teníamos que disponer de una estructura abocada exclusivamente a este fin. Esto comprendía fábricas, personal encargado de distribución, ventas, etc.
"El Club de Sapienso" se convirtió en el programa más visto de la ciudad y amplia zona de influencia. A diario, se recibían en el canal cientos de cartas y dibujos que con gran ingenio coloreaban los niños. Con el fin de estimular a los pequeños autores, estas obras eran mostradas en pantalla una por una y sin excepción en cada programa.
En un sector del estudio se había armado la réplica de un pantano y desde esa escenografía "Sapienso" y Patricia llevaban adelante la conducción en directo, que también incluía salidas al aire con llamadas telefónicas donde los niños participaban desde sus hogares cantando, contando anécdotas o simplemente respondiendo a distintas preguntas.
Desde el comienzo, además de ocuparme de los aspectos relacionados con producción, le puse la voz a "Sapienso" y confieso que en los programas ninguno de nosotros tenía un libreto determinado. Todo se improvisaba sobre la marcha y así funcionaba. En mitad de uno de los programas y debido a un movimiento brusco del encargado del manejo del títere, al sapito se le sale el ojo derecho. Sin dudarlo, y en plena emisión en directo, un asistente se acerca al muñeco y con toda tranquilidad coloca el ojo de plástico en su respectivo lugar. Uno de nuestros mayores temores era preservar la mística. Los miles de chicos que asistían al estudio de Canal 9, para presenciar el "Club de Sapienso", veían claramente que su personaje favorito era un muñeco de peluche manejado por alguien que estaba debajo de la mesa. Pero la mágica atracción era mucho más fuerte y ésto a los niños parecía no importarle. Cuando finalizaba el programa y se apagaban las luces del estudio los chicos presentes se acercaban al sapito, le daban un beso o lo abrazaban al tiempo que le decían; "Te quiero mucho Sappy". Para la audiencia infantil, "Sapienso" era una criatura viviente. Recuerdo con cariño y respeto la colaboración incondicional que toda la gente de Canal 9, le puso a este producto que con sus mensajes de amor, conocimiento, solidaridad e inocencia se transformó en un personaje que difícilmente olviden aquellos que hoy tienen entre 25 y 30 años.
Después de poco más de dos años en el aire, la era "Sapienso" estaba llegando a su fin. Con producción local, Canal 9, había logrado importantes topes de audiencia. Salvador "Pichón" Fernández, además de audaz y transgresor periodista, era un inquieto creativo con quién compartí muy buenos momentos en aquella época plena de entusiasmo . "Pichón" falleció a una edad muy temprana. Creo que aquí en la tierra, le quedaron muchas asignaturas pendientes, aunque estoy seguro que sus contenidos, siempre originales se están concretando en ese plano superior llamado cielo. Hoy, a 20 años de aquello, considero que nos habíamos anticipado y ninguno de los que estábamos involucrados en la realización de ese maravilloso producto, imaginámos alguna vez que llegaríamos tan lejos con una idea tan simple.

miércoles, 27 de febrero de 2008

El cantante de la "Mala Suerte".

Algunos lectores de este blogspot, me han solicitado que relate más historias insólitas y divertidas. En verdad, cuento con muchos episodios de ese tipo y no tengo inconveniente en ir publicándolos más adelante. Reírme de mí mismo, me ha ayudado en gran forma a superar los diversos escollos surgidos a lo largo de mi agitada ruta creativa. Lo que voy a contarles a continuación es absolutamente real, solo que mantendré en el anonimáto al protagonista, ya que actualmente continúa siendo un artista muy exitoso y conocido en toda América Latina. Todo comenzó cuando mi abuela Lucy, mi madre Elcira y yó, fuimos a pasar 15 días de vacaciones a Mar del Plata. Tenía por entonces 23 años y estaba haciendo radio en LU2 Radio Bahía Blanca. Nos habíamos alojado en el hotel Astor y una noche, salimos a cenar a un restaurante donde estaba haciendo su show un cantante que 3 años atrás había alcanzado la cima del éxito y ahora parecía encontrarse en una vertiginosa caída. Me parecía increíble que esa figura que supo batír records en venta de discos, se encontrara actuando en un lugar tan pequeño y acompañado musicalmente por un tecladista.
A Lucy, le encantaba ese artista de voz particular que además de haber grabado una importante cantidad de temas, también había protagonizado algunas películas musicales. El cantante tenía grandes problemas económicos, ninguna compañía lo convocaba y no le había quedado otro remedio que trabajar por "migajas" en la costa Atlántica. Uno de los pocos bienes que aún conservaba era su lujoso automóvil Alemán de color negro que apenas podía mantener.
El tecladista que lo acompañaba, también oficiaba de chofér y secretario, roles que cumplía a la perfección, ya que era un excelente músico, buen conductor, mecánico y muy buena persona. El cantante estaba muy preocupado por la fama de "mufa" que le habían hecho en el ambiente artístico y aseguraba que ésto había provocado la estrepitósa caída de su carrera.
Pocos días antes de irnos de Mar del Plata, me puse de acuerdo con el cantante y su secretario-chofér, para programar a la brevedad un show en Bahía Blanca e intentar conseguir una cierta cantidad de dinero para que el cantante cubra parte de sus muchas deudas.
Pero por suerte, el destino quiso que al enterarse de la eventual presencia en Bahía del popular artista, directivos del Club Independiente de Río Colorado,se contactaran conmigo para pactar una actuación en esa entidad y publicitar con la debida antelación los dos shows. Uno sería un día Viernes y el otro el Sábado. Solo restaba encontrar un club en Bahía, para la primera presentación.
El único lugar que conseguí fué el Club Noroeste. El "negro" Salvatori,un buen amigo mío, me dió una gran mano para que la actuación del cantante tuviera el máximo de promoción. Como nuestros recursos económicos eran ínfimos, nos limitamos a imprimir volantes y alquilar los servicios de un vehículo propalador que con un grabador a cinta, amplificador y parlantes transitaría 15 días antes por el barrio Noroeste y aledaños promocionando la presentación del cantante.
Habíamos elegido una noche de sábado del mes de Abril. Llovía copiosamente y esta situación climática nos hacía temer por el éxito del "Super Baile".
El cantante había llegado un día antes a Bahía en su automóvil. La lluvia no cesaba y crecían los temores de los posibles accidentes o desgracias que podía llegar a provocar la "mufa" del cantante.
A las 23 horas, con lluvia y todo, el club estaba repleto de gente. Habíamos superado los cálculos previstos, al punto que mucha gente tuvo que asistir al show llevando sus sillas propias. El "negro" Salvatori estaba a cargo de la boletería y en un momento ya no cabía un alfiler en el atestado salón.
Eran las 23,30, cuando llegamos al club en el automóvil del cantante. Con gran dificultad, nos abríamos paso entre los asistentes. Todos querían tocar a la "estrella" o pedirle un autógrafo. El ambiente era familiar y mucha gente, principalmente mujeres, se encontraba sentada en torno a mesas de chapa.
El calor dentro del club se tornaba agobiante. Apenas se podía caminar y en un sector cercano a la barra se había instalado un puesto de "choripán", que estaba trabajando con gran ritmo.
El cantante llegó finalmente al escenario. El tecladista-chofer, ya estaba ubicado con su instrumento conectado a un potente equipo de sonido. El cantante saludaba al público tirándo besos y agitándo sus brazos. Yo estaba diciendo unas palabras de presentación y en el momento que exclamo; "Aquíiiiiii estáaaaaa un grande de la canción, les presento a..." El tecladista pone al máximo el efecto de batería del teclado y desde lo alto del techo de chapas del club, sale disparado un enloquecido escuadrón de murciélagos. Los quirópteros habían despertado súbitamente de su letargo posiblemente a causa del fuerte sonido del teclado.
El pánico comenzó a cundir entre el público. Algunas mujeres trataban de pegarles con sus carteras y otras, las más desesperadas gritaban desaforadamente e intentaban esquivar a los murciélagos que se estrellaban violentamente contra las mesas.
Imprevistamente el encargado del puesto de choripanes sacó a relucir una carabina 22 y comenzó a dispararle a los murciélagos. Los tiros ayudaron a incrementar el pánico generalizado y ante el caos imperante opté por salir de allí cuanto antes. En eso estaba cuando siento que el cantante se cuelga sobre mis hombros mientras grita; "No me dejes hermano, sacáme de aquí". Con el cantante a cuestas logro con gran dificultad llegar hasta la calle totalmente embarrada por la fuerte lluvia que seguía cayendo sobre la ciudad. El "negro" Salvatori traía bajo su brazo la caja metálica con la recaudación y yó, totalmente empapado y al límite de mis fuerzas, logré finalmente llegar hasta el auto del cantante y ubicarme en su interior.
Ya estábamos a punto de salir del acceso del club, cuando el cantante grita; "El Súperman, perdí el Súperman. Se me cayó al agua".Ahí recordé que antes de salir hacia el club, al cantante se le ocurrió detenernos en un kiosco para comprar el "Libro de Oro de Súperman" y como lo había guardado en un bolsillo de su impermeable, seguramente se le había caído en medio del desórden. Cuando llegamos al hotel de la calle Belgrano donde se alojaba el cantante, tódos teníamos la sensación de haber vivido una noche de pesadilla. El artista seguía jodiendo con el "Súperman" y decía que si no lo leía, esa noche no iba a poder dormirse. A las 2 de la madrugada, el tecladista-chofér, salió a buscar por los kiocos el bendito "Súperman" que reclamaba su jefe, "el cantante de la mala suerte".
Finalmente les cuento que con "El negro" Salvatori decidímos darle al cantante la mayor parte de lo que habíamos recaudado en esa noche fatídica.
Faltaba aún la presentación en Río colorado. Por precaución, horas antes del show, yo decidí viajar hacia esa ciudad en un colectivo, mientras que el cantante junto a su chofer, músico y representante lo hicieron en su automóvil.
Previamente, había acordado con el "The Hookers", uno de los mejores grupos de música Beat bahienses, quienes además de hacer excelentes Covers, también eran muy buenos amigos para que hicieran de "soporte" del cantante. "The Hookers", abriría el espectáculo del Club Independiente, actuando unos 30 minutos y luego, se presentaría la estrella en un show de hora y media, aproximada de duración.
El Club Independiente, estaba colmado de público, en su mayoría familias, que seguían la trayectoria discográfica y presentaciones televisivas del popular artistas. Esa noche, "The Hookers", debutaba con un flamante equipo "Fender". Lo habían comprado a crédito y con mucho esfuerzo. A modo de protección, yo había llevado un crucifijo y una cinta roja en la muñeca derecha. Pero creo que todo fué en vano, ya que minutos antes de salir al escenario "The Hookers", la estrella nacional, había visto el equipo y les dijo: "Muy buen equipo muchachos, los felicito, mucha suerte".
"The Hookers" arrancó con muchos aplausos y el tema "La Respuesta" que no llegó a su final porque desde el equipo, que creo era a válvulas, comenzó a salir primero un debil olor a quemado, luego humo, chispas y finalmente silencio.
Por suerte, alguien del club que entendía de electrónica, dió una mano y casi 45 minutos después, el mismo equipo semi averiado, sirvió para que la estrella principal pueda actuar, ya que lo utilizó en partes para realizar su show.
El cantante al recibir el dinero de lo obtenido en el club de Bahía e Independiente de Río Colorado, me dijo; "Algún día, Pipo, volveré para devolverte lo tuyo". En 1984y casi 15 años después, el artista regresó a Bahía y me buscó para pagarme aquella vieja deuda. Esto sucedió mientras yo estaba en LU3 Radio del Sur, haciendo en vivo junto a Sandro Romay, Mónica Celave y Gustavo Daich, el programa "Viva la Gente".
En esa oportunidad, "Larry", nuestro fotógrafo, sabiendo que el afamado artista estaría en el programa, se quedó esperando el gran momento para fotografiarlo con una cámara Nikon de última generación, que había adquirido recientemente. Lo curioso sucedió cuando el cantante ingresa al estudio y "Larry" puso su cámara reflex en posición. En ese instante, el flash se "volvió loco", casi imparable. Eran como luces a repetición. Todos nos miramos alarmados, buscamos a "Larry" y lo vimos huir casi despavorido de la radio. Días después, el atemorizado fotógrafo nos confesó que no había salido ninguna de las fotos que había sacado esa tarde.Los probados sucesos de aquella historia y el posterior reencuentro con éste personaje, me convencieron que es probable que la "mufa" exista. Pero, esta historia, continúa.

Una campaña exitosa y descabellada.

Recuerdo que el dueño de una casa de ropa sport unisex llamada Cat Baloo y que marcó una época por su originalidad, me pide que prepare una campaña gráfica y televisiva para "JB" una nueva marca de jeans que había elegido a Bahía Blanca para hacer el lanzamiento del producto.
Jorge, el propietario de Cat Baloo, siempre me había dado absoluta libertad creativa. Esta firma funcionaba en calle O´Higgins al 700 y el amplio local estaba ambientado con una muy cuidada onda western. Las paredes habían sido revestidas con maderas donde se exhibían réplicas de armas del lejano oeste, dibujos de esa época, etc. Para Cat Baloo, había filmado un comercial con sonido que tuvo gran repercusión, porque era diferente a todo lo conocido en televisión. El rodaje se hizo en una localidad llamada Aldea Romana y utilizamos como escenografía el sector de una calle que tenía aún casas de adobe y calles de tierra. Por suerte, había llovido y el barro contribuía a darle más realismo a lo que yo quería lograr en esa filmación cuyos responsables de cámaras eran Miguel Tomé y Abel Sosa. El argumento del comercial se basaba en un tiroteo entre el modelo protagonista que llegaba al pueblo y 3 mexicanos feos y desprolijos que finalmente eran vencidos por el "muchachito" héroe.
El filme cerraba con el pistolero "ganador" junto a las dos hermosas chicas que había venido a rescatar y aparecían exhibiendo jeans y camisas de Cat Baloo. La pieza televisiva tenía mucha fuerza de imágen y sonido, ya que los balazos se oían como en las películas de Franco Leone (el genial creador de los famosos "westerns Spaguetti").La cuidada edición final, hizo que "el duelo", fuera un éxito publicitario.
Los directivos de "JB" habían visto ese comercial y querían algo parecido o superior para imponer su línea.
Para presentar esos nuevos jeans, se me ocurrió armar la escenografía de un cementerio donde aparecían varias lápidas y en ellas se veían claramente las inscripciones de marcas líderes de la competencia que supuestamente "yacían enterradas". La cámara mostraba en primer plano y uno por uno los nombres y logotipos de reconocidos jeans nacionales e importados. El clima tétrico de los primeros segundos estaba acompañado por una música de suspenso y luego la cámara se elevaba hacia el sector alto del "camposanto". En ese momento se producía un estallido, todo se iluminaba y aparecía el logotipo de "JB" por encima de todos los que "habían muerto y estaban sepultados".
En ese instante se escuchaba una voz en off diciendo; "Todos los jeans que vos conocías, ya no existen, ahora...nace "JB", el único jean con vida."
El argumento del comercial televisivo se adaptó a un aviso gráfico que publicamos un día domingo. La respuesta fué inmediata, el dueño de Cat Baloo y la gente de "JB" estában eufóricos. En un solo día, habían agotado el stock. El problema surgió cuando 24 horas después de aquella publicación aterrizaron en Bahía los abogados que representaban a las importantes marcas que figuraban en las lápidas y venían dispuestos a iniciarme una querella por publicar ese aviso agresivo.
Felizmente todo se arregló extrajudicialmente y se reparó el "daño" publicando una nueva pieza gráfica, esta vez con los nombres tachados de los "fallecidos".
Obviamente, después de aquel incidente que por suerte no pasó a mayores, el comercial televisivo jamás salió al aire y no tuve otro remedio que hacer una campaña más light.