Nunca consideré que mi existencia fuera fácil, aunque mucha gente creyera que yo era un tipo sin problemas. Si bien vivir del pensamiento es un privilegio o un don poco común, también tiene sus grandes riesgos e incertidumbres. Muchas veces me pregunté: ¿Que pasaría conmigo el día que no me vengan más ideas?, ¿Cómo pagaría mis deudas cotidianas, la comida, la luz, el gas, etc?. Los momentos de gloria o bienestar económico de un creativo no duran demasiado. Se van cumpliendo ciclos y hay que aprovechar estas oportunidades al máximo. Mar del Plata me estaba brindando excelentes oportunidades y mi cara, gracias a salir tantas veces en pantalla, se había hecho popular. Las ideas continuaban fluyendo y no paraba de trabajar para llevarlas a cabo. Dios no me "soltaba" la mano al tiempo que mi creatividad adquiría gran fuerza energética, posiblemente debido a la cercanía del mar. Lucy había tenido un lamentable accidente con su cadera y ya no era la misma. Lo peor que podía sucederle a mi amada abuela, era no poder valerse por sí misma. Todo funcionaba maravillosamente bien, hasta que un día, me llaman desde Bahía y me avisan que mi viejo Víctor, había sufrido un serio accidente cerebro vascular y que la situación era muy comprometida. Lo habían internado en el Hospital Español y los médicos neurólogos que lo atendían no se mostraban demasiado optimístas. Llegámos muy rápido a Bahía y pude verlo unos minutos en terapia intensiva. Sin dudarlo, fuí a verla a Clotilde,(mi hermana y guía espiritual) más conocida como "Negrita" ella es una grán guía del mundo espiritual, y también la hija de la Hermana Teresa, conocida como "La Guerrera Espacial". "La Negrita" ,al igual que su hermana "Cuca" heredó los dones probados de su madre, fundadora del Templo Paz y Elevación, que funciona frente al ex Hospital Ferroviario en calle Patricios.
La "Negrita" me recibió en su casa a altas horas de la noche. Le relaté lo que estaba pasando con mi padre y de inmediato dibujó algo en un papel y cuya imágen mostraré en este blogspot. Lo que había dibujado en pocos segundos, era un óvalo donde señaló un sector. "Esta es la arteria afectada" , me dijo. "Dejálo en mis manos, voy a hacer lo posible para que esta misma noche, los médicos del espacio operen a tu padre y suelden esa arteria".
Para el descreído o escéptico, este relato puede ser un delirio o una mentira, pero lo que ví al día siguiente fué una prueba muy concreta sobre la existencia de planos superiores y que aquí no termina todo, hay algo más en el más allá.
La "Negrita" me alcanzó el dibujo y con gran calma y seguridad me dice; "Quedáte tranquilo Pipo, mañana a eso de las 11, a tu padre lo van a sacar de terapia intensiva y lo llevarán a una habitación común. En el quirófano del espacio, el doctor André Luis, un cirujano brasileño fallecido en los años 30, será el encargado de la operación".
Y felizmente, así fué. Tal como me lo había anunciado "Negrita", a la mañana siguiente, mi viejo "inexplicablemente", fué sacado de terapia intensiva y trasladado a una habitación común. Durante unos minutos habló con cierta dificultad, pero después cuando me dijo; ¿Que hacés boludo, que me pasó? . A partir de allí me convencí que se recuperaría.
Elvira y Virginiahabían viajado conmigo de urgencia. En Bahía nos esperaba mi tío Osvaldo. Ellos quedaron en el hospital y yo fuí en una ambulancia acompañando a mi viejo hasta un centro de tomografías que funcionaba en calle Chiclana.
Cuando me mostraron el resultado de las distintas tomas del cerebro de mi viejo, quedé paralizado al comprobar que eran exactamente iguales al dibujo hecho por la "Negrita".
La arteria afectada se había "soldado milagrosamente". Al regresar al hospital Español, mi padre me pide que le compre una buena botella del whisky importado al médico que lo había operado. Le pregunté como había sido esa experiencia y me responde: "Me llevaron a un lugar transparente, estaba lleno de luz, era como de cristal o algo así, después vinieron unos muchachos que estaban dirigidos por un médico muy jóven que tiene pelo crespo y bigotes. Buscálo y llevale el regalo". En el bolsillo de mi saco tenía la foto en blanco y negro del doctor André Luis. Se la mostré y le pregunté: ¿Este es el médico que te operó?.
Sí, responde mi padre de inmediato. Ese es "el pibe" que me operó con una especie de láser. Quemába un poquito, pero no demasiado.
La "Negrita" me dijo que mi viejo viviría unos 3 años más y que lo disfrute al máximo durante ese tiempo.
Claudio, un excelente neurocirujano y gran amigo de la infancia, me confirmó que las arterias de mi padre estában desgastadas y se irían deteriorando cada vez más. Le pregunté: Claudio, ¿cuanto tiempo más vivirá mi viejo?. Claudio me mira y responde: "Calculo que no más de 3 años, Pipo".
Esto era muy difícil para mí. Con mi viejo Víctor, a partir del nacimiento de Virginia, comencé a tener una sincera e intensa relación amistosa. Posteriormente, en una de las largas charlas que manteníamos en nuestra casa de Mar del Plata, no dejaba de confesarme que lamentaba mucho no haberme entendido cuando yo era un chico que soñaba con ser artista.
Mi viejo Víctor, había soñado con un hijo Almirante (?) yo me reía y le respondía; "Almirante de la flota de las pelotas".
Solo tenía 3 años para dedicarselos a full a mi viejo. Elvira, como siempre incondicional, sensible e inteligente, me acompañó en todo ese tiempo dando lo mejor de sí misma para que Víctor sea feliz y no le falte nada.
Innumerables veces lo hicimos viajar a Mar del Plata, ciudad donde se sentía muy bien y lo ayudaba a recuperarse de las secuelas de su accidente cerebro vascular.
Jamás me arrepentiré de no haberme comprometido con trabajos nuevos para darle prioridad y el máximo de mi tiempo a la atención de Víctor, Víctor Palacio, mi padre.
sábado, 8 de marzo de 2008
viernes, 7 de marzo de 2008
Otra historia secreta y no tan Feliz de "PEPSI RING" en "La Feliz"
Mientras grababa el exitoso "Pepsi Ring", los concursos que realizaba para supermercados Aragone continuaban en ascenso. Tiempos democráticos del Dr Raúl Alfonsín, en los que se avizoraban amenazantes vientos de una "Hiperinflación". Los rumores corrían rápidamente y en las casas de cambio legales y "truchas" de Mar del Plata, a diario se formaban grandes colas para comprar dólares. Yo estaba muy contento con todo lo que estaba haciendo en televisión y marketing directo. En muy poco tiempo, había logrado éxitos publicitarios indiscutibles y también me había ganado el reconocimiento y respeto de la ciudad y empresas importantes, pero el clásico buen humor de la población, iba cambiando ante los anuncios negativos, las remarcaciones de los precios y el eminente descontrol. Nunca fuí un buen administrador y tampoco tuve olfato para las "predicciones" o "timbas" económicas. De lo único que siempre estuve seguro es que en mi profesión como creativo, soy uno de los mejores. Pero desde que era casi un niño, también supe que Dios me había hecho nacer en el páis equivocado. La onda "Pepsi Ring" se había instalado en la clase alta. Los ricos querían mostrar sus imponentes viviendas en televisión y empezamos a hacer entrevistas en zonas de lujo.
Una mañana, tocamos el portero de una imponente residencia de "Los Troncos". Una empleada de uniforme, al vernos, bajó sonriente las altas escaleras de piedra y cuando estuvo frente al sólido portón de rejas dice; "No me digan nada, ustedes son los de la tele, pasen".
Cuando accedimos a la casa de 2 plantas, lo primero que nos impactó fué el gigantesco living lleno de luz natural, el exquisito buen gusto de la decoración, los muebles, las plantas y todo lo que hacía a la decoración de un ambiente que solo suele verse en las películas Norteamericanas. La cordial empleada nos invitó a sentarnos en amplios y cómodos sillones de cuero blanco, al tiempo que nos pregunta, "¿Que quieren tomar? , enseguida vienen los patrones". Todos estábamos sentados y admirando el super living, cuando desde la planta alta escuchamos; "Sos una turra, no podés pedirme que también te dé el piso de Libertador", de inmediato, la voz chillona de una mujer respondía; "Calláte infeliz, encima que vivís jodiéndome con cualquier negra barata, ¿te ponés en miserable?, está bién si querés quilombo, que lo arregle todo el abogado. El tipo no se quedaba atrás, los insultos y reclamos iban subiendo de tono. Todo el equipo de "Pepsi Ring" prestaba atención al griterío que parecía no coincidir con tamaña mansión. ¿Que está pasando? le pregunté a la mucama.
"Nada importante señor, los patrones se están separando legalmente" (?). A los pocos minutos la discusión se detuvo por completo e impecablemente vestidos de sport, un hombre y una mujer muy elegantes, ambos aparentando unos 45 o 50 años bajaban por la escalera desde la planta alta.
Hola, ¿cómo están?, yo soy XXX, nos dice sonriendo la mujer rubia al tiempo que nos dá la mano. Yo soy XXX el esposo, ¿Así que vienen a hacernos una nota para televisión?, bueno, cuando quieran empiecen. Pero...Sáquennós lindos, ¿eh?.
Hicimos la nota y el matrimonio que pocos minutos antes se recontraputeaba, ahora se mostraba radiante, feliz, sonriente y hasta se prodigaban miradas cariñosas.
En el transcurso de la nota nos hablaban de su matrimonio armónico y casi perfecto, los logros económicos obtenidos por la pareja, etc.
Cuando finalizamos la grabación, la singular pareja le pide a la empleada que nos acompañe hasta la puerta de salida. Ya, casi en la vereda, la mujer nos saluda y con un dejo de picardía nos pregunta; ¿Los gritos no los grabaron nó?.
Una mañana, tocamos el portero de una imponente residencia de "Los Troncos". Una empleada de uniforme, al vernos, bajó sonriente las altas escaleras de piedra y cuando estuvo frente al sólido portón de rejas dice; "No me digan nada, ustedes son los de la tele, pasen".
Cuando accedimos a la casa de 2 plantas, lo primero que nos impactó fué el gigantesco living lleno de luz natural, el exquisito buen gusto de la decoración, los muebles, las plantas y todo lo que hacía a la decoración de un ambiente que solo suele verse en las películas Norteamericanas. La cordial empleada nos invitó a sentarnos en amplios y cómodos sillones de cuero blanco, al tiempo que nos pregunta, "¿Que quieren tomar? , enseguida vienen los patrones". Todos estábamos sentados y admirando el super living, cuando desde la planta alta escuchamos; "Sos una turra, no podés pedirme que también te dé el piso de Libertador", de inmediato, la voz chillona de una mujer respondía; "Calláte infeliz, encima que vivís jodiéndome con cualquier negra barata, ¿te ponés en miserable?, está bién si querés quilombo, que lo arregle todo el abogado. El tipo no se quedaba atrás, los insultos y reclamos iban subiendo de tono. Todo el equipo de "Pepsi Ring" prestaba atención al griterío que parecía no coincidir con tamaña mansión. ¿Que está pasando? le pregunté a la mucama.
"Nada importante señor, los patrones se están separando legalmente" (?). A los pocos minutos la discusión se detuvo por completo e impecablemente vestidos de sport, un hombre y una mujer muy elegantes, ambos aparentando unos 45 o 50 años bajaban por la escalera desde la planta alta.
Hola, ¿cómo están?, yo soy XXX, nos dice sonriendo la mujer rubia al tiempo que nos dá la mano. Yo soy XXX el esposo, ¿Así que vienen a hacernos una nota para televisión?, bueno, cuando quieran empiecen. Pero...Sáquennós lindos, ¿eh?.
Hicimos la nota y el matrimonio que pocos minutos antes se recontraputeaba, ahora se mostraba radiante, feliz, sonriente y hasta se prodigaban miradas cariñosas.
En el transcurso de la nota nos hablaban de su matrimonio armónico y casi perfecto, los logros económicos obtenidos por la pareja, etc.
Cuando finalizamos la grabación, la singular pareja le pide a la empleada que nos acompañe hasta la puerta de salida. Ya, casi en la vereda, la mujer nos saluda y con un dejo de picardía nos pregunta; ¿Los gritos no los grabaron nó?.
"Pepsi Ring" , Lo que nunca se vió en la TV marplatense
Como relaté anteriormente, todas las mañanas salíamos a "tocar timbre" sorpresivamente en diferentes barrios y hogares Marplatenses para grabar los micros de "Pepsi Ring". Nos desplazábamos en una camioneta señalizada de la empresa auspiciante. En este vehículo me acompañaba un chofer de Sierras del Mar, un supervisor, dos promotoras, José "Pepe" Grégori, nuestro camarógrafo y un iluminador y sonidista. En cada incursion diaria, el supervisor era quién nos indicaba a qué zona debíamos dirigirnos en cada jornada de grabación. En una oportunidad, eligió un barrio de casas muy sencillas. Paradójicamente en los lugares habitados por gente de escasos recursos, llegábamos a encontrar familias que habían reunido hasta 100 tapitas de "Pepsi" o más, para canjearlas por premios. El slógan decía; "Jugáte yá con Pepsi, cuantas más tapitas juntás, más ganás." El vehículo se detuvo frente a una vivienda muy humilde. La casa estaba cercada con un alambrado y la puerta estaba abierta. Contrariamente a lo que nos sucedía en barrios importantes como "Los Troncos", "Parque Luro" u otros donde visitábamos casas lujosas y de altísimo valor, en esta ocasión, no se escuchában perros ni había indicio alguno de ocupantes. El supervisor de la firma se adelantó y comenzó a golpear las manos con la intención de hacerse anunciar. De pronto, en la puerta de la casa se asoma una señora con un pañuelo en la mano. Todo indicaba que estaba llorando. Con voz muy débil y angustiada la mujer nos hace un ademán para que avancemos. Cuando estuvimos junto a ella nos dice; "¿Ustedes son los de Pepsi Ring,nó? que lástima que llegaron en tan mal día". Le preguntamos que estaba pasando y porqué lloraba. La señora con un nuevo ademán nos invita a entrar al interior. Ninguno de nosotros entendía nada, cuando al ingresar vemos que en un sector de la casa había gente junto a un féretro y dentro del mismo estaba una mujer. "Es mi cuñada, pobrecita, tan jóven...Fué de golpe ¿Vió?" nos dice compungida la señora que que nos acompañaba. Todos los del equipo nos sentimos muy mal, jamás habríamos pensado que allí estában velando a alguien. En silencio absoluto comenzamos a retirarnos con el deseo de salir cuanto antes de ese lugar. Cuando caminábamos hacia la puerta de salida, alguien nos grita; " Hey, muchachos de Pepsi, vengan, no hay problema, si quieren hacer la nota, pasen nomás".
La escena era de locos. En medio de una corona sencilla, cuatro velas grandes, un féretro con la "finadita" adentro, los deudos se acomodaron con total naturalidad en un rincón. En pocos segundos, los 7 u 8 familiares o allegados de la mujer fallecida, se dispusieron con su mejor ánimo para ser entrevistados. "Pepe" Grégori me miró sin entender nada, ahí nomás le dije; Grabá Pepe. La gente que hacía minutos estaba llorando ahora sonreía y nos contaba su vida como si nada hubiera ocurrido. Hicimos la nota de rutina, entregamos los premios habituales y quien parecía ser la abuela de la muerta, trae una lata grande, la abre cuidadósamente y saca más de 80 "tapitas" de Pepsi. El supervisor y las promotoras las contaron con nerviosismo y le entregaron los cupones acordes al valor de las "tapitas". En medio de ese ámbito inusual donde convivían bizarramente la vida, la muerte, el dolor y la alegría, nos apresuramos en subir a la camioneta. Ya estábamos a punto de partir, cuando quién parecía ser el esposo de la fallecida, viene hacia nosotros y nos pregunta; "Muchachos, ¿Esto cuando sale en la tele?".
La escena era de locos. En medio de una corona sencilla, cuatro velas grandes, un féretro con la "finadita" adentro, los deudos se acomodaron con total naturalidad en un rincón. En pocos segundos, los 7 u 8 familiares o allegados de la mujer fallecida, se dispusieron con su mejor ánimo para ser entrevistados. "Pepe" Grégori me miró sin entender nada, ahí nomás le dije; Grabá Pepe. La gente que hacía minutos estaba llorando ahora sonreía y nos contaba su vida como si nada hubiera ocurrido. Hicimos la nota de rutina, entregamos los premios habituales y quien parecía ser la abuela de la muerta, trae una lata grande, la abre cuidadósamente y saca más de 80 "tapitas" de Pepsi. El supervisor y las promotoras las contaron con nerviosismo y le entregaron los cupones acordes al valor de las "tapitas". En medio de ese ámbito inusual donde convivían bizarramente la vida, la muerte, el dolor y la alegría, nos apresuramos en subir a la camioneta. Ya estábamos a punto de partir, cuando quién parecía ser el esposo de la fallecida, viene hacia nosotros y nos pregunta; "Muchachos, ¿Esto cuando sale en la tele?".
jueves, 6 de marzo de 2008
Haciendo "PEPSI RING" en la TV Marplatense.
La repercusión que había obtenido con "Arme la Góndola" y el resto de los eventos realizados para supermercados Aragone, me convirtió rápidamente en un creativo y locutor conocido en Mar del Plata. Extrañamente en aquellos años, no existían agencias de publicidad ni creativos destacados en esa ciudad tan grande e importante. El boom de las promociones generadas por Aragone llamó la atención de reconocidas empresas, entre ellas Sierras del Mar, embotelladora de Pepsi Cola. En el más absoluto secreto, esta firma estaba a punto de lanzar a modo experimental un concurso que se realizaría utilizando las "tapitas" de la popular gaseosa. La idea era incentivar al consumidor para que canjee determinada cantidad de "tapitas" por importantes premios. Sierras del Mar me había elegido como "la cara" televisiva encargada de promocionar esta idea. Por aquellos finales de los años 80, Canal 10, no contaba con una buena programación en su pantalla. Solo emitían películas y series viejas y el único programa que tenía bastante audiencia se llamaba algo así como "Sandro y sus amigos", un envío conducido por Roberto Sánchez, donde el "gitano" además de cantar sus temas, también invitaba a participar a artistas reconocidos. La situación financiera de ese medio era más que crítica y estaban en gran desventaja frente al canal de la competencia. Se me ocurrió entonces diseñar una serie de micros a los que llamé "Pepsi Ring" donde acompañado por un camarógrafo todos los días, yo me encargaría de visitar sorpresivamente a unas 8 familias Marplatenses. La gente entrevistada, se vería a sí misma, comentaría sus vivencias y se presentarían en sociedad. Por el simple hecho de hacernos pasar cordialmente, las promotoras de Pepsi Cola,les entregaban sombrillas, Cds , remeras, lonas playeras, gorras, bolsos, órdenes de compra para supermercados, etc. Las horas ociosas del canal se utilizarían para emitir estas piezas que tenían una duración aproximada de 10 minutos cada una. "Pepsi Ring", obviamente era auspiciado por Pepsi Cola y además de mostrar una síntesis de diferentes vidas familiares, también premiaría en el acto a los entrevistados y fundamentalmente promocionaría el concurso de las "tapitas".
El lanzamiento de "Pepsi Ring" fué un nuevo acierto. En menos de una semana, la pantalla fría de Canal 10, se transformó en un caliente segmento de micros sociales que mostraban respetuosa y simpáticamente quienes integraban los hogares visitados. En estas cálidas notas los habitantes de cada casa, se convertían en protagonistas de una breve historia. Las entrevistas se hacían día por día y durante la mañana. Como todo era espontáneo y muy natural, lográbamos acceder a unas 8 o 9 viviendas cada día. Ni bien finalizaba las grabaciones, José "Pepe" Grégori, el camarógrafo responsable de estos contenidos, inmediatamente se abocaba a editar los "crudos" y a partir de las 18 horas los micros comenzaban a emitirse en los principales horarios de Canal 10.
La emisión de esta nueva forma publicitaria en TV, generó una gran demanda del producto Pepsi Cola, ya que chicos y grandes pugnaban por juntar tapitas y esperar la visita del mágico "Pepsi Ring" que de inmediato, premiaba en cámara a la gente que me recibía con una simple sonrisa. Esta onda se instaló en el subconciente de muchos habitantes que día a día deseaban que tocáramos el timbre de su casa. Las ventas de Pepsi Cola se incrementaron noriamente, al punto que los directivos de Sierras del Mar, decidieron extender la pauta en plena temporada invernal.
Hay muchas anécdotas interesantes de "Pepsi Ring" fuera de cámara. Hechos que jamás pudimos mostrar y contar en su momento, pero que aún habitan en los videos crudos que conservo como testimonio de aquél suceso.
En las páginas siguientes contaré un par de historias interesantes relacionadas con esta promoción.
El lanzamiento de "Pepsi Ring" fué un nuevo acierto. En menos de una semana, la pantalla fría de Canal 10, se transformó en un caliente segmento de micros sociales que mostraban respetuosa y simpáticamente quienes integraban los hogares visitados. En estas cálidas notas los habitantes de cada casa, se convertían en protagonistas de una breve historia. Las entrevistas se hacían día por día y durante la mañana. Como todo era espontáneo y muy natural, lográbamos acceder a unas 8 o 9 viviendas cada día. Ni bien finalizaba las grabaciones, José "Pepe" Grégori, el camarógrafo responsable de estos contenidos, inmediatamente se abocaba a editar los "crudos" y a partir de las 18 horas los micros comenzaban a emitirse en los principales horarios de Canal 10.
La emisión de esta nueva forma publicitaria en TV, generó una gran demanda del producto Pepsi Cola, ya que chicos y grandes pugnaban por juntar tapitas y esperar la visita del mágico "Pepsi Ring" que de inmediato, premiaba en cámara a la gente que me recibía con una simple sonrisa. Esta onda se instaló en el subconciente de muchos habitantes que día a día deseaban que tocáramos el timbre de su casa. Las ventas de Pepsi Cola se incrementaron noriamente, al punto que los directivos de Sierras del Mar, decidieron extender la pauta en plena temporada invernal.
Hay muchas anécdotas interesantes de "Pepsi Ring" fuera de cámara. Hechos que jamás pudimos mostrar y contar en su momento, pero que aún habitan en los videos crudos que conservo como testimonio de aquél suceso.
En las páginas siguientes contaré un par de historias interesantes relacionadas con esta promoción.
miércoles, 5 de marzo de 2008
"Arme La Góndola" mi primer éxito en "La Feliz"
La idea de irme a trabajar a Mar del Plata "rondaba" en mi cabeza desde hacía tiempo. Había estado en esa ciudad en reiteradas oportunidades y quién más me insitía en radicarme en la "feliz" era Carlos Chiesa, un empresario bahiense y buen amigo, que había instalado allí su inmobiliaria y posteriormente su exitoso boliche bailable llamado "Chocolate". En 1988, una pequeña agencia publicitaria Marplatense me propuso generar algunos trabajos creativos para 3 o 4 empresas importantes que necesitaban una nueva imágen publicitaria. Entre ellas se encontraba Transportes Rabbione, para quien produje y dirigí "mosquito", un comercial televisivo muy bien logrado que se difundió durante varios años en los principales medios nacionales. Al poco tiempo tomé contacto con supermercados Aragone, una empresa de familia que contaba con una trayectoria de más de 70 años en la ciudad y que quería renovar y potenciar su imágen. Gracias a mi relación con esta empresa, aprendí todo lo relacionado con el gran mundo del supermercadismo. Después de 2 o 3 reuniones con el directorio presidido por Carlos Alberto Aragone, acordamos poner en marcha una creación de mi autoría que registré como "Arme La Góndola". Esta idea era de exclusiva interacción gráfica entre los clientes, las marcas y el supermercado. Con una fuerte promoción publicitaria en todos los medios, lanzamos el primer juego. La respuesta del público fué inmediata. Aragone, además de ser un negocio de importante metraje, también contaba con sucursales en Necochea y Olavarría. "Arme La Góndola" , es un álbum de figuritas para mayores de 18 años que contiene entre sus páginas interiores varios espacios numerados. El participante, ya con el álbum en su poder recibía gratuitamente en cada visita al supermercado una serie semanal de figuritas con imágenes fotográficas a todo color de los distintos productos auspiciantes. Una vez completada la pieza gráfica, una promotora exclusivamente afectada al evento le entregaba al cliente un cupón de "álbum lleno" con todos sus datos. El álbum quedaba en poder del concursante y el cupón se depositaba en una urna gigante de acrílico. El primer concurso "Arme La Góndola", contó con el apoyo de 100 marcas de primer nivel y los premios para los ganadores consistían en valiosas órdenes de compras. El primer sorteo se realizó en la playa de estacionamiento que la empresa tenía en Calle Chaco. Allí montamos un gran escenario donde actuaron destacados grupos locales y se efectuaron sorteos entre el público presente. Más de 1500 personas asistieron al show que cerraba el primer ciclo de este exitoso concurso. Y esto... Recién comenzaba, ya que las propias empresas proovedoras de Aragone, reservaban lugar con anticipación para entrar en los próximos álbumes. En total, se realizaron 8 ediciones diferentes de "Arme La Góndola" y "El Show de las Marcas Ganadoras". Ya en la segunda edición, se me ocurrió montar en un sector del super, una cabina acústica para realizar transmisiones radiales. Desde allí comencé a conducir "Arme La Góndola", por LU6 Emisora Atántica AM, que se emitía en vivo los sábados en el horario de 14 a 17 horas. Este programa tuvo una gran repercusión y la audiencia podía participar telefónicamente ( disponíamos de 4 líneas para llamadas entrantes con sus respectivas telefonistas ) respondiendo a preguntas relacionadas con los productos, ganar premios instantáneos y también intervenir personalmente, ya que habíamos habilitado un amplio lugar destinado al público presente. En este envío colaboró conmigo como animadora nuestra hija Virginia.
"Arme La Góndola" me abrió rápidamente las puertas de Mar del Plata. Aragone, comenzó a crecer y su imágen ganó un importante lugar en la ciudad y la amplia zona de influencia. Yo me convertí en creativo integral de la empresa y tenía a mi cargo todo lo relacionado con la realización de comerciales televisivos, avisos gráficos, textos radiales, señalización de góndolas, etc.
La producción de todos estos contenidos era tan grande que nos vimos obligados a montar nuestro propio departamento de diseño gráfico. Entre mis colaboradores se encontraban Juan Carlos Quattordio, Horacio Scotti y Ramón Arias, además de camarógrafos y sonidistas Free Lance.
En un momento, el supermercado, se convirtió en productor de eventos especiales. Entre ellos "La Misa Criolla con Ariel Ramirez" (Teatro Neptuno), "Festicén" en el Hotel Hurlingam y una importante cantidad de shows veraniegos destinados a los niños y su familia.
Ya había "hecho pié" en Mar del Plata y a los 2 meses de llegar a esta ciudad, gracias a los aciertos publicitarios logrados, pude instalarme en una hermosa casa del barrio Chauvín junto a Elvira, Virginia y nuestros perros y gatos. (eso sí, ninguno de raza, como debe ser).
"Arme La Góndola" me abrió rápidamente las puertas de Mar del Plata. Aragone, comenzó a crecer y su imágen ganó un importante lugar en la ciudad y la amplia zona de influencia. Yo me convertí en creativo integral de la empresa y tenía a mi cargo todo lo relacionado con la realización de comerciales televisivos, avisos gráficos, textos radiales, señalización de góndolas, etc.
La producción de todos estos contenidos era tan grande que nos vimos obligados a montar nuestro propio departamento de diseño gráfico. Entre mis colaboradores se encontraban Juan Carlos Quattordio, Horacio Scotti y Ramón Arias, además de camarógrafos y sonidistas Free Lance.
En un momento, el supermercado, se convirtió en productor de eventos especiales. Entre ellos "La Misa Criolla con Ariel Ramirez" (Teatro Neptuno), "Festicén" en el Hotel Hurlingam y una importante cantidad de shows veraniegos destinados a los niños y su familia.
Ya había "hecho pié" en Mar del Plata y a los 2 meses de llegar a esta ciudad, gracias a los aciertos publicitarios logrados, pude instalarme en una hermosa casa del barrio Chauvín junto a Elvira, Virginia y nuestros perros y gatos. (eso sí, ninguno de raza, como debe ser).
lunes, 3 de marzo de 2008
El semanario "Bronceado", una gran experiencia.
Meses antes que el ciclo del sapo "Sapienso" llegue a su fín, la empresa La Nueva Provincia, me propone ser editor y director de un semanario de verano. Esta publicación, era una idea de la dirección y estaba planificada para distribuírse en Monte Hermoso y Pehuén Có, dos balnearios muy concurridos y cercanos a Bahía Blanca. Los contadores Domingo Marra y Héctor Pedemonte, quienes además de ser los responsables de las finanzas de la empresa, también manejaban productos especiales, me asignaron esta misión periodística que no puedo dejar de mencionar. Esta propuesta laboral, además de presentarse como un nuevo desafío para mí, también significó un importante voto de confianza por parte de los citados profesionales ya que siempre me habían respaldado en cada uno de los emprendimientos que llevé a cabo durante el tiempo que colaboré con la empresa de la familia Massot, por ellos representada.
El semanario se llamó "Bronceado", un título excelente al que había que aportarle contenido. En aquellos años (1987), el diario La Nueva Provincia, contaba con la presencia y conducción de Federico Cristian Massot un periodista jóven, brillante e irreemplazable que le puso al periódico su sello inconfundible. Siempre lamentaré no haber conocido a Federico Massot personalmente, aunque estoy seguro que él, seguía muy de cerca el resultado de mi trabajo en cada aparición semanal de "Bronceado". Confieso que recién en el segundo número de esta publicación estival, pude encontrar una variante humorística que atraía sobremanera a los distendidos lectores en vacaciones. Me resultaba muy fácil y divertido escribir y armar cada edición, ya que contaba con la valiosa colaboración de Gustavo Lobo, un fotógrafo audaz e innovador que por aquél tiempo trabajaba en La Nueva Provincia y era el encargado de acompañarme a Monte Hermoso para captar una variedad de imágenes de turistas en diferentes situaciones. Las chicas bonitas y obviamente bronceadas eran nuestro principal objetivo. Una vez que teníamos seleccionadas las fotos que irían en cada número, nos reuníamos con "Pierino", que había regresado a la Argentina por 3 meses y era el encargado de ilustrar y producir esos "fotomontajes" que se lograban pegando dibujos y "globitos" de texto a las escenas fotográficas.(En aquella época no existía el maravilloso diseño por computadora). También me encargaba de inventar historias relacionadas con gente conocida, etc. "Bronceado" tenía precio de tapa y de acuerdo a los informes de distribución, la revista se agotaba el mismo sábado de su aparición. Trabajé muy cómodo y feliz durante los 12 números. Y tuve una amplia libertad creativa durante todo el tiempo que duró esta experiencia gráfica. El sol siempre fué mi "enemigo". Por alguna extraña razón, desde que era un niño, solía pasar los dos meses de verano junto a Lucy y mi abuelo en Mar del Plata o Monte Hermoso y allí descubrimos que no soportaba permanecer más de media hora en la playa. Cuando me encomendaron la misión de realizar "Bronceado", el fantasma del sol y las insolaciones, vino a mi mente y opté por redactar las notas de la revista durante la noche. Una semana antes de la aparición del primer número, fuimos a Monte Hermoso en un auto que recién había comprado y no conocía bién. En ese viaje breve, me acompañaba Gustavo Lobo. Recién habíamos salido de Bahía Blanca y nos disponíamos a ingresar en la ruta hacia el balneario, cuando con gran sorpresa, vemos que una lancha avanza velozmente hacia el vehículo (?). La escena era insólita. Yo estaba al volante, la lancha estaba a pocos metros nuestro y sin tiempo a tener miedo, le pregunté a Lobo si tiraba el auto a la izquierda o la derecha del camino. Lobo no me escuchó, estaba con su cámara apuntando hacia la cada vez más próxima y amenazante lancha y disparaba una toma tras otra. En medio de los "clicks" a repetición, opté por dar un "volantazo" desesperado hacia la izquierda y la lancha que se había desenganchado en subida de una camioneta, nos pasó a escasos centímetros y se estrelló descontrolada contra un alambrado. Indudablemente, no había sido aquel un buen debut. Lobo solo ansiaba volver al diario para revelar las fotos de lo que pudo ser un fatal choque de "locos". En otra oportunidad, estando en Monte Hermoso, fuimos a almorzar con Gustavo Lobo y el chofer que estaba a cargo del vehículo de la empresa a un conocido restaurante. Ese día se me ocurrió pedir ravioles con "tuco", algo que jamás pruebo, ya que siempre como las pastas a la crema. Casi a la hora de salir del restaurante, comencé a sentirme muy mal. Me dolía el estómago, estaba mareado y esto no era causa de haber bebido alcohol porque solo tomo agua o jugos. Opté entonces por ir a la habitación del hotel y comencé a empeorar. Recuerdo que apenas podía moverme, transpiraba, tenía fiebre y vómitos. Gracias a la rápida intervención del chofer de la empresa, que acudió en mi ayuda, llegamos al consultorio de un médico. El facultativo atendía en su casa y la sala de espera era un garage, que estaba lleno de gente con problemas de todo tipo. Como allí no había sillas disponibles me senté resignada y pacientemente en el suelo. Al interminable rato de estar allí, aparece una mujer que supongo era enfermera y secretaria y pregunta; "¿Quién está peor?". En medio de mi estado "fatal" de salud, alcancé a levantar una mano y como un estúpido solo atiné a decirle; "Creo que yó, pero...Esa chica está peor". Finalmente y cuando salió la chica del consultorio, me tocó a mí y el médico después de mirarme un par de minutos me dice; "Hummm, que mal lo veo, mi amigo".
El doctor me revisó y diagnosticó intoxicación, posiblemente por el "tuco" que me dieron en el restaurante. Con una inyección recetada comencé a sentirme un poco mejor, aunque esa indisposición me tuvo mal durante casi siete días.
Mi misión finalizó con el número 12 de "Bronceado"."Pierino" partió nuevamente hacia España y vendrían nuevos capítulos en mi "Vivir de Sueños".
El semanario se llamó "Bronceado", un título excelente al que había que aportarle contenido. En aquellos años (1987), el diario La Nueva Provincia, contaba con la presencia y conducción de Federico Cristian Massot un periodista jóven, brillante e irreemplazable que le puso al periódico su sello inconfundible. Siempre lamentaré no haber conocido a Federico Massot personalmente, aunque estoy seguro que él, seguía muy de cerca el resultado de mi trabajo en cada aparición semanal de "Bronceado". Confieso que recién en el segundo número de esta publicación estival, pude encontrar una variante humorística que atraía sobremanera a los distendidos lectores en vacaciones. Me resultaba muy fácil y divertido escribir y armar cada edición, ya que contaba con la valiosa colaboración de Gustavo Lobo, un fotógrafo audaz e innovador que por aquél tiempo trabajaba en La Nueva Provincia y era el encargado de acompañarme a Monte Hermoso para captar una variedad de imágenes de turistas en diferentes situaciones. Las chicas bonitas y obviamente bronceadas eran nuestro principal objetivo. Una vez que teníamos seleccionadas las fotos que irían en cada número, nos reuníamos con "Pierino", que había regresado a la Argentina por 3 meses y era el encargado de ilustrar y producir esos "fotomontajes" que se lograban pegando dibujos y "globitos" de texto a las escenas fotográficas.(En aquella época no existía el maravilloso diseño por computadora). También me encargaba de inventar historias relacionadas con gente conocida, etc. "Bronceado" tenía precio de tapa y de acuerdo a los informes de distribución, la revista se agotaba el mismo sábado de su aparición. Trabajé muy cómodo y feliz durante los 12 números. Y tuve una amplia libertad creativa durante todo el tiempo que duró esta experiencia gráfica. El sol siempre fué mi "enemigo". Por alguna extraña razón, desde que era un niño, solía pasar los dos meses de verano junto a Lucy y mi abuelo en Mar del Plata o Monte Hermoso y allí descubrimos que no soportaba permanecer más de media hora en la playa. Cuando me encomendaron la misión de realizar "Bronceado", el fantasma del sol y las insolaciones, vino a mi mente y opté por redactar las notas de la revista durante la noche. Una semana antes de la aparición del primer número, fuimos a Monte Hermoso en un auto que recién había comprado y no conocía bién. En ese viaje breve, me acompañaba Gustavo Lobo. Recién habíamos salido de Bahía Blanca y nos disponíamos a ingresar en la ruta hacia el balneario, cuando con gran sorpresa, vemos que una lancha avanza velozmente hacia el vehículo (?). La escena era insólita. Yo estaba al volante, la lancha estaba a pocos metros nuestro y sin tiempo a tener miedo, le pregunté a Lobo si tiraba el auto a la izquierda o la derecha del camino. Lobo no me escuchó, estaba con su cámara apuntando hacia la cada vez más próxima y amenazante lancha y disparaba una toma tras otra. En medio de los "clicks" a repetición, opté por dar un "volantazo" desesperado hacia la izquierda y la lancha que se había desenganchado en subida de una camioneta, nos pasó a escasos centímetros y se estrelló descontrolada contra un alambrado. Indudablemente, no había sido aquel un buen debut. Lobo solo ansiaba volver al diario para revelar las fotos de lo que pudo ser un fatal choque de "locos". En otra oportunidad, estando en Monte Hermoso, fuimos a almorzar con Gustavo Lobo y el chofer que estaba a cargo del vehículo de la empresa a un conocido restaurante. Ese día se me ocurrió pedir ravioles con "tuco", algo que jamás pruebo, ya que siempre como las pastas a la crema. Casi a la hora de salir del restaurante, comencé a sentirme muy mal. Me dolía el estómago, estaba mareado y esto no era causa de haber bebido alcohol porque solo tomo agua o jugos. Opté entonces por ir a la habitación del hotel y comencé a empeorar. Recuerdo que apenas podía moverme, transpiraba, tenía fiebre y vómitos. Gracias a la rápida intervención del chofer de la empresa, que acudió en mi ayuda, llegamos al consultorio de un médico. El facultativo atendía en su casa y la sala de espera era un garage, que estaba lleno de gente con problemas de todo tipo. Como allí no había sillas disponibles me senté resignada y pacientemente en el suelo. Al interminable rato de estar allí, aparece una mujer que supongo era enfermera y secretaria y pregunta; "¿Quién está peor?". En medio de mi estado "fatal" de salud, alcancé a levantar una mano y como un estúpido solo atiné a decirle; "Creo que yó, pero...Esa chica está peor". Finalmente y cuando salió la chica del consultorio, me tocó a mí y el médico después de mirarme un par de minutos me dice; "Hummm, que mal lo veo, mi amigo".
El doctor me revisó y diagnosticó intoxicación, posiblemente por el "tuco" que me dieron en el restaurante. Con una inyección recetada comencé a sentirme un poco mejor, aunque esa indisposición me tuvo mal durante casi siete días.
Mi misión finalizó con el número 12 de "Bronceado"."Pierino" partió nuevamente hacia España y vendrían nuevos capítulos en mi "Vivir de Sueños".
EL CLUB DE "SAPIENSO"
Los ciclos interactivos de "Sapienso" continuában sucediéndose con éxito creciente. Esta respuesta masiva por parte de los niños, nos impulsó a crear "Maxi Juegos con Sapienso" y en este nuevo ciclo, el concurso infantil incluía también a los mayores, que recibieron esta propuesta con el mismo entusiasmo con el que participaban los niños. Con el propósito de darle una expresión propia a este fenómeno, le llevamos al subdirector de Canal 9, la idea de poner en el aire un programa en vivo con la conducción del sapito. El envío duraría una hora y comenzaría a las 11 de la mañana. Este fué un nuevo desafío, ya que habíamos acordado trabajar con la presencia de niños en el estudio y lo primero que teníamos que hacer era conseguir una conductora que intervenga como secretaria de "Sapienso". A Angelo se lo ocurrió convocar a través de la pantalla a chicas entre 18 y 25 años para que cumplan ese rol. La cantidad de maestras jardineras que vinieron al casting, superó todos los cálculos. Con ellas hicimos varias pruebas de cámaras, pero no obteníamos resultados satisfactorios. Los días seguían pasando, el programa ya se estaba promocionando y la conductora que tanto necesitábamos seguía sin aparecer. Una mañana, cuando entro al canal, ví a Patricia, una chica muy simpática que en ese momento cumplía funciones en el sector de seguridad de la empresa. "Ella és, pensé inmediátamente. Patricia tiene la imágen justa para convertirse en la secretaria de "Sapienso". Con el permiso de la subdirección del medio, le hicimos a esta carismática jóven varias pruebas de conducción y definitivamente Patricia Heimann se convirtió en la compañera del personaje. La misión que me había confiado la señora Diana Julio de Massot, se estaba cumpliendo satisfactoriamente. Canal 9- Telenueva crecía en audiencia y las mediciones lo confirmaban. El boom de "Sapienso" no nos dió tiempo de armar una producción de merchandissing. No contábamos con réplicas de peluche, figuritas, tazas, libros y una serie de artículos derivados del sapito. Tampoco nos daban los tiempos, ya que para este tipo de comercializaciones adicionales, teníamos que disponer de una estructura abocada exclusivamente a este fin. Esto comprendía fábricas, personal encargado de distribución, ventas, etc.
"El Club de Sapienso" se convirtió en el programa más visto de la ciudad y amplia zona de influencia. A diario, se recibían en el canal cientos de cartas y dibujos que con gran ingenio coloreaban los niños. Con el fin de estimular a los pequeños autores, estas obras eran mostradas en pantalla una por una y sin excepción en cada programa.
En un sector del estudio se había armado la réplica de un pantano y desde esa escenografía "Sapienso" y Patricia llevaban adelante la conducción en directo, que también incluía salidas al aire con llamadas telefónicas donde los niños participaban desde sus hogares cantando, contando anécdotas o simplemente respondiendo a distintas preguntas.
Desde el comienzo, además de ocuparme de los aspectos relacionados con producción, le puse la voz a "Sapienso" y confieso que en los programas ninguno de nosotros tenía un libreto determinado. Todo se improvisaba sobre la marcha y así funcionaba. En mitad de uno de los programas y debido a un movimiento brusco del encargado del manejo del títere, al sapito se le sale el ojo derecho. Sin dudarlo, y en plena emisión en directo, un asistente se acerca al muñeco y con toda tranquilidad coloca el ojo de plástico en su respectivo lugar. Uno de nuestros mayores temores era preservar la mística. Los miles de chicos que asistían al estudio de Canal 9, para presenciar el "Club de Sapienso", veían claramente que su personaje favorito era un muñeco de peluche manejado por alguien que estaba debajo de la mesa. Pero la mágica atracción era mucho más fuerte y ésto a los niños parecía no importarle. Cuando finalizaba el programa y se apagaban las luces del estudio los chicos presentes se acercaban al sapito, le daban un beso o lo abrazaban al tiempo que le decían; "Te quiero mucho Sappy". Para la audiencia infantil, "Sapienso" era una criatura viviente. Recuerdo con cariño y respeto la colaboración incondicional que toda la gente de Canal 9, le puso a este producto que con sus mensajes de amor, conocimiento, solidaridad e inocencia se transformó en un personaje que difícilmente olviden aquellos que hoy tienen entre 25 y 30 años.
Después de poco más de dos años en el aire, la era "Sapienso" estaba llegando a su fin. Con producción local, Canal 9, había logrado importantes topes de audiencia. Salvador "Pichón" Fernández, además de audaz y transgresor periodista, era un inquieto creativo con quién compartí muy buenos momentos en aquella época plena de entusiasmo . "Pichón" falleció a una edad muy temprana. Creo que aquí en la tierra, le quedaron muchas asignaturas pendientes, aunque estoy seguro que sus contenidos, siempre originales se están concretando en ese plano superior llamado cielo. Hoy, a 20 años de aquello, considero que nos habíamos anticipado y ninguno de los que estábamos involucrados en la realización de ese maravilloso producto, imaginámos alguna vez que llegaríamos tan lejos con una idea tan simple.
"El Club de Sapienso" se convirtió en el programa más visto de la ciudad y amplia zona de influencia. A diario, se recibían en el canal cientos de cartas y dibujos que con gran ingenio coloreaban los niños. Con el fin de estimular a los pequeños autores, estas obras eran mostradas en pantalla una por una y sin excepción en cada programa.
En un sector del estudio se había armado la réplica de un pantano y desde esa escenografía "Sapienso" y Patricia llevaban adelante la conducción en directo, que también incluía salidas al aire con llamadas telefónicas donde los niños participaban desde sus hogares cantando, contando anécdotas o simplemente respondiendo a distintas preguntas.
Desde el comienzo, además de ocuparme de los aspectos relacionados con producción, le puse la voz a "Sapienso" y confieso que en los programas ninguno de nosotros tenía un libreto determinado. Todo se improvisaba sobre la marcha y así funcionaba. En mitad de uno de los programas y debido a un movimiento brusco del encargado del manejo del títere, al sapito se le sale el ojo derecho. Sin dudarlo, y en plena emisión en directo, un asistente se acerca al muñeco y con toda tranquilidad coloca el ojo de plástico en su respectivo lugar. Uno de nuestros mayores temores era preservar la mística. Los miles de chicos que asistían al estudio de Canal 9, para presenciar el "Club de Sapienso", veían claramente que su personaje favorito era un muñeco de peluche manejado por alguien que estaba debajo de la mesa. Pero la mágica atracción era mucho más fuerte y ésto a los niños parecía no importarle. Cuando finalizaba el programa y se apagaban las luces del estudio los chicos presentes se acercaban al sapito, le daban un beso o lo abrazaban al tiempo que le decían; "Te quiero mucho Sappy". Para la audiencia infantil, "Sapienso" era una criatura viviente. Recuerdo con cariño y respeto la colaboración incondicional que toda la gente de Canal 9, le puso a este producto que con sus mensajes de amor, conocimiento, solidaridad e inocencia se transformó en un personaje que difícilmente olviden aquellos que hoy tienen entre 25 y 30 años.
Después de poco más de dos años en el aire, la era "Sapienso" estaba llegando a su fin. Con producción local, Canal 9, había logrado importantes topes de audiencia. Salvador "Pichón" Fernández, además de audaz y transgresor periodista, era un inquieto creativo con quién compartí muy buenos momentos en aquella época plena de entusiasmo . "Pichón" falleció a una edad muy temprana. Creo que aquí en la tierra, le quedaron muchas asignaturas pendientes, aunque estoy seguro que sus contenidos, siempre originales se están concretando en ese plano superior llamado cielo. Hoy, a 20 años de aquello, considero que nos habíamos anticipado y ninguno de los que estábamos involucrados en la realización de ese maravilloso producto, imaginámos alguna vez que llegaríamos tan lejos con una idea tan simple.
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