Habían transcurrido casi 16 años desde mi partida a Mar del Plata, recuerdo que en aquella oportunidad mi plan era quedarme en aquella ciudad unos dos o tres meses y ver como iban las cosas, el tiempo y las oportunidades que fueron surgiendo en "la Feliz", además de convertirme en un ciudadano más, me permitieron extender el tiempo y quedarme a vivir allí durante una decáda y media. Durante esa ausencia prolongada, nuestra casa de Bahía, permaneció cerrada y cada vez que llegábamos, parecía estar ahí, esperándonos con todos sus muebles, libros, discos, equipos de audio y los recuerdos intactos de un pasado colmado de vivencias inolvidables. Allí, en mi pequeño estudio aún permanecían cientos de originales de los comics que comencé a dibujar para Amaika e Irusa de Barcelona a fines de los 70 más un sinfín de testimonios sonoros de mi paso por los micrófonos de LU2 Radio Bahía Blanca y LU3 Radio del Sur. Al segundo día de estar en mi ciudad, comencé a recorrerla con la curiosidad y emoción propia de quién faltó mucho tiempo ¿Como estarían las cosas? ¿se acordarán aún de mí?es el primer interrogante que surge de la mente recién llegada y en el andar, iba descubriendo algunos cambios edilicios, comercios nuevos y un ánimo de emprender cosas nuevas en comercios dirigidos por gente jóven con ideas renovadoras. Argentina estaba superando la crísis del 2001 y Bahía, no había estado ajena a las consecuencias económicas que dejó la época de Menem. Daniel Mussini, propietario de una importante imprenta local, me comentó que el dueño de Deportes Preti, Cesar Líberman, tenía intencion de imprimir un folleto diferente para promocionar su línea de calzado deportivo. Nos reunimos con Liberman y allí surgió la iniciativa de empezar a diseñar una pieza gráfica a la que llamé "El Ofercómic". Esta propuesta consistió en editar un volante diferente impreso en papel ilustración con una familia tipo como protagonista, que decide hacer sus compras en Preti.
La familia de estilo humorístico creada especialmente para esta empresa, tenía los clásicos diálogos de un cómic mediante la implementación de "globitos" y en su paseo por las distintas secciones, los personajes centrales se movían dentro de un escenario real utilizando montaje de fotos. El lanzamiento del "Ofercómic" fué un verdadero éxito. Se imprimieron más de 50 mil ejemplares y hubo que repetir dos ediciones más. Apoyado por una intensa campaña televisiva este elemento gráfico tuvo un importante retorno por parte del público participante, ya que en una de sus páginas, contenía un cupón para sorteos extras y la enorme urna habilitada en el acceso al céntrico local estaba repleta de cupones. Para el gran sorteo final, la firma hizo montar un escenario de grandes dimensiones en O´Higgins y Drago, donde se programó la actuación de la banda de "Rulo" Delgado que durante algo más de 2 horas ininterrumpidas interactuó con el público. Esa tarde de un día de semana, el show colmó calle O´Higgins en una tarde de intenso calor con más de 2000 personas que asistieron a presenciar el espectáculo, los sorteos y la entrega de cientos de premios destinados a los presentes. "El Ofercómic" se repitió al poco tiempo con una nueva y diferente entrega, siempre con muy buena respuesta por parte de quienes recibían en mano los ejemplares del colorido comic con ofertas.
Mi regreso había sido feliz y no tardarían en llegar nuevas propuestas y desafíos publicitarios, entre ellos la creación de una pantalla llamada "Corazones Regalones" creada para un importante hotel alojamiento que implementó el sistema en el acceso al lugar y donde cada pareja que llegaba en su vehículo y se detenía frente a la conserjería, tenía la posibilidad de ganar premios instántáneos pulsando un botón que estaba al alcance de su mano. Esta acción era de sencilla y rápida instrumentación y se efectuaba antes de ingresar a su correspondiente habitación. Esta novedad, única en locales de este tipo, tuvo una gran repercusión, al punto que llegaban a formarse largas filas de autos que pugnaban por participar en el juego de resolución inmediata, donde cada cliente siempre se llevaba un regalo. De esta forma, el hotel logró posicionarse con fuerza y fidelizar a una numerosa cantidad de habitués a sus intalaciones.
Pocos meses después, vendría a través de Mussini el lanzamiento de un nuevo concurso de "Arme La Góndola" para supermercados Burgos, una empresa de familia y auténticamente bahiense con 30 años de trayectoria y 4 bocas de venta estratégicamente ubicadas en puntos céntricos de la ciudad.
Esta nueva puesta en marcha de "Arme la Góndola" contó con la adhesión de 80 marcas nacionales de primer nivel y al igual que en otras ediciones, en esta ocasión, también logró un éxito sin precedentes.
A modo de refuerzo de la promoción del concurso con Virgina condujimos un programa en vivo de 3 horas de duración, con el mismo título del evento que se puso en el aire por LU2 Radio Bahía Blanca, los sábados de 15 a 18 horas y donde se invitaba a los oyentes a cantar y responder preguntas puntuales sobre los productos que intervenían en este novedoso juego gráfico. Volver a trabajar con Virginia fué una emoción muy fuerte, ya que tuve en ella un gran apoyo a la hora de la conducción y producción, donde se reveló una vez más como una animadora fluída, fresca y muy querida por los oyentes que a través de cada comunicación telefónica le manifestaban su sincero cariño.
Lo mismo sucedió conmigo, ya que en cada tramo de ese programa, a medida que los participantes se contactaban con nosotros al aire, recibí muchas muestras de satisfacción y hermosas palabras de bienvenida provenientes de gente que me recordaba y estaba feliz de oírme nuevamente.
En esta incursión radial, también participó haciendo notas desde exteriores Gisela Burgos, una muy joven y talentosa periodista que hizo un trabajo sumamente profesional aportando al envío su simpatía y solvencia en el manejo manejo del micrófono. Simultáneamente, a Daniel Mussini, se le ocurrió editar un álbum de las figuritas "Econautas", el cómic de mi creación, impecáblemente dibujado por Juan Carlos Quattordio que en su lanzamiento contó también con una considerable venta de álbumes y figuritas que se vendían en kioscos de Bahía. Estas acciones llevadas a cabo en un corto período me brindaron además de la incursión en distintos medios y posibilidades laborales, comprobar que el tiempo parecía "no haber transcurrido" y que todo estaba casi como antes, ya que nada había fallado y los resultados eran más que óptimos. En ese momento,no había pensado en retornar a Bahía, posiblemente debido a que en varias ocasiones extrañaba nuestra casa de la Plata, el barrio, los buenos vecinos y todo lo que habíamos logrado durante tantos años de permanencia en la ciudad de las diagonales y también en Mar del Plata, pero más adelante, el destino y diferentes propuestas me harían regresar nuevamente a casa, algo que necesitaba porque quería estar cerca de Virginia, quién estaba radicada desde hacía tiempo en Bahía y que además de su talento natural, tenía mucho por hacer en este medio de la comunicación.
miércoles, 13 de agosto de 2008
lunes, 4 de agosto de 2008
El 11 de Septiembre del 2001, las TORRES GEMELAS también "cayeron" sobre Argentina.
En esa época, en la Argentina, la gran mayoría de los ciudadanos, aún disfrutaba de los beneficios que aún quedaban como resultado de la venta del país a empresas extranjeras. Tiempos del gobierno de un hombre apático y de sangre artificial como el de Fernándo De La Rúa, que aún mantenía vigente el famoso "uno a uno", un dólar, un peso, insólita paridad cambiaria impuesta por el gobierno de Carlos Menem e ilusión o espejismo que estuvo vigente durante casi 10 años. Durante ese largo período de abrumadora invasión de productos importados que provocaron el naufragio inexorable de innumerables y prestigiosas empresas productivas del país, De La Rúa, quién heredó esta política económica, parecía no encontrar el rumbo. Todas las brújulas, mapas y manuales parecían habérsele quemado y el confundido presidente no tenía la más pálida idea del curso a seguir, para colmo Domingo Cavallo, que otrora había sido calificado como un "iluminado" gurú de la economía, comenzaba a mostrar contradicciones en cada uno de sus discursos acrecentando la incertidumbre y descreimiento popular. Hasta el 11 de Septiembre, los argentinos éramos como "hermanos" con los Estados Unidos, país que durante una década fué visitado contínuamente por miles de ciudadanos que viajaban hacia el gran país del norte pagándo su vuelo y estadía con las facilidades que les ofrecían las distintas tarjetas de crédito. El dinero plástico les permitió disfrutar de Miami, Los Angeles, New York, San Francisco y las diferentes capitales estadounidenses sin demasiados obstáculos al momento de obtener una visa e ingresar a los EE.UU. Mucha gente aprovechó esta única e histórica oportunidad que le permitió conocer y pasear por la Quinta Avenida, el Central Park, Disneyworld, el World Trade Center, etc. El negro día en que los aviones de los vuelos 175 de United Airlines y 11 de Américan Airlines, se estrellaron contra las "Torres Gemelas" provocándo su rápida destrucción total más una cifra de 1300 muertos y cientos de desaparecidos, Argentina, al igual que el resto del planeta quedó en estado de shock, cuando a cada instante a través de la televisión, podían verse una y otra vez las terribles imágenes de la gran catástrofe. Las torres, magníficos símbolos edilicios de la nación más poderosa del planeta, habían sido derribadas en horas mediante la utilización de aviones para uso civil capturados por terroristas kamikazes y otra vez parecían regresar aquellas escalofriantes secuencias del pasado filmadas en 8 milímetros mostrando el momento preciso del asesinato de John Fitzgerald Kennedy o las cruentas escenas de la inútil guerra de Vietnam. Nuevamente éramos impávidos espectadores de un huracán de violencia y muerte que ésta vez nos llegaba casi en simultáneo al "living" de nuestra casa gracias a la tecnología satelital. En pocas horas también nos enteraríamos que el vuelo 93 de United Airlines había caído en un campo de Shanksville, posiblemente derribado por los propios pasajeros que se enfrentaron a bordo con los miembros de Al Qaeda. Inevitablemente, después del 11 de Septiembre, aquí nada volvió a ser igual, sería estúpido negar que el atentando nos dolió en carne propia, ningún ser humano sensible puede alegrarse con tragedias de tamaña magnitud que evidencian una triste y peligrosa involución de la civilización y dá por tierra con los supuestos adelantos de los que tanto se jacta la humanidad. Casi tres meses después, el inoperante gobierno de De La Rua, llegó a su fín y Argentina se hundía en una nueva crísis institucional y consecuentemente económica. Miles de millones de dólares fueron confiscados impunemente a sus confiados clientes ahorristas por los bancos locales e internacionales y como de costumbre, no teníamos otra alternativa que volver a creer y empezar de nuevo. En este ciclo que nos tocaba vivir como habitantes de este enorme país siquíatrico donde el efecto de cada medicación, inyección o "penetración" tiene una duración aproximada de ocho años, tendríamos que adaptarnos al cambio que se venía. La nación estaba devaluada y ahora, con un dólar alto, sería imposible acceder a la habitual práctica del turismo internacional a la que estábamos acostumbrados, sin otra alternativa que "resucitar" las muchas maravillas naturales que ofrece esta "mujer golpeada" llamada Argentina y que durante una década habían sido injustamente olvidadas. Muchos conocidos míos llegaban de sus viajes por el mundo y lo primero que hacían era putear contra esta tierra comparándola con el modo y estilo de vida norteamericano o europeo, era habitual y odioso escucharlos decir con frecuencia "esto es una mierda", sentimiento despectivo y muy propio de un sector de "reventados" que además de renegar de sus raíces, a la hora de la verdad no tenían en cuenta que aquí habían contado con la posibilidad de crecer económicamente, tener su propia casa, comercios, vehículos cero kilómetro y hasta darse el gusto de recorrer el mundo. Muchos de mis compatriotas no quieren reconocer que Argentina, aún con sus avatares y cambios anímicos, continúa siendo una tierra de oportunidades para quienes tengan una línea de conducta y ganas de realizar emprendimientos serios, que en Europa o Estados Unidos no les sería tan fáciles de llevar a cabo, simplemente porque hasta el fin de sus días y estén donde estén, seguirán aplicando la tristemente célebre "viveza criolla". Aquí muchos ciudadanos que están convencidos de ser los más listos del mundo, siguen evadiendo impuestos, cruzándo semáforos en rojo y desatendiendo entre otras cosas las reglas de tránsito y por causa de ésto último ostentamos el triste record de accidentes automovilísticos fatales en calles y rutas. Mucho dudo que quienes compararon estúpidamente nuestras costumbres,la precariedad de servicios, los obsoletos medios de transportes y la constante transgresión a las leyes locales, pudieran algún día adaptarse a las férreas e inflexibles normas de conducta que rigen en los países del primer mundo. Hace un par de años, estaba en Bariloche recorriendo el lago Nahuel Huapí en una lancha que transportaba turistas, lo primero que me llamó la atención fué la antiguedad de la embarcación que no estaba en óptimas condiciones como para navegar en aguas tan frías y profundas, lo mismo ocurrí con el muelle desde donde zarpaba el la nave, evidentes muestras del deterioro y falta de mantenimiento sufridos por estos sitios durante los "años dorados". Una turista española que tendría unos treinta años me pidió que le tome unas fotos a ella y a su amiga, también española. En uno momento, comenzamos a conversar en un sector de proa y mirando el paisaje que estallaba ante nosotros me dice: "Que bello país tenéis vosotros los argentinos, lástima que nunca puedan salir adelante, posiblemente porque sois muy vagos".
Esto me cayó muy mal y no resistí el responderle: "Sí, es posible que seamos vagos, pero tus abuelos te deben haber contado, que alguna vez, cuando vos no habías nacido y España estaba muerta de hambre, desde aquí, los vagos argentinos les mandábamos barcos repletos de comida". La chica se quedó mirándome con evidentes signos de verguenza, pero realmente esto fué así para con ellos y también con el resto de los habitantes de muchos países europeos que la estában pasando muy mal. En Diciembre del año pasado, una jóven española, esposa de un gran amigo radicado desde hace más de 20 años en Barcelona, había llegado a Bahía para pasar la fiesta navideña con la familia de su marido, era una noche calurosa y estábamos cenando en un restaurante, ubicados en la vidriera cercana a la calle, de pronto exclamó: "Oye,¿quienes son esos tíos que andan en ese carro tirado por ese flaco caballo?". Son cartoneros, le respondí, gente que trabaja de juntar y reciclar papeles. "Que horror, dijo no sabía que estábais tan mal, Argentina parece estar llena de mendigos".Me dí cuenta que sería inútil hacerle entender que su país también estaba atestado de ilegales, indigentes y miles de ciudadanos que vivían del "paro". Definitívamente los días posteriores al 11 de Septiembre además de demostrarnos que el supuestamente inexpugnable escudo aéreo de EE.UU había sido vulnerado, también nos hizo encontrarnos cara a cara con la realidad de un mundo desgastado e imperfecto, tan imperfecto y débil como el mismo ser humano que tendrá que sufrir varios karmas existenciales para llegar a su excelencia espiritual. En otros tramos de este blogspot, he mencionado la influencia que desde que era un niño apenas, tuvieron en mí los Estados Unidos. Amo a Hollywood y todo lo que recibí y continúo recibiendo de esa maravillosa industria del cine. Lo mismo opino de Marvel, DC Comics y el resto de las editoriales que desde hace más de medio siglo resucitan a nuestros superhéroes favoritos para deleite de las viejas y nuevas generaciones. Haber trabajado más de diez años como locutor radial de la subsidiaria nacional de Reprisse Records, empresa creada por Frank Sinatra, producir discos de mi marca para esta compañía internacional y aplicar toda mi locura a las piezas publicitarias, programas de radio, campañas y eventos que realizo, son producto de toda la magia que desde la época de "Rosco Show", Estados Unidos me fué dando a lo largo de los años. He tenido muchas posibilidades de viajar a Los Angeles, o New York, pero mi maldita aerofobia o pánico a las alturas, me lo ha impedido, incluso en estos días en que he sido invitado por amigos a disfrutar de vacaciones en Miami. Pienso que es mejor seguir imaginando eventos y continuar haciendo cosas aquí con limitados presupuestos y mucha imaginación, peleándola para que alguna vez los supuestamente serios, normales y también patéticos dirigentes políticos actuales sean reemplazados de una buena vez, por una ola renovadora que ofrezca a las generaciones venideras los beneficios de un país realmente nacionalista con fuentes de trabajo auténticas y la desaparición de la palabra corrupción en todos los sectores. Las consecuencias del atentado a las "torres" tienen un antes y un después, porque desde entonces, EE.UU ha debido potenciar sus sistemas de seguridad internos y replantearse la efectividad de los mismos. Por otra parte, nosotros los argentinos pasamos de ser "primer mundo" y "rubios de ojos celestes" al sector de los "sudacas" poco confiables con acceso restringido al cada vez más pequeño "gran sueño americano". El actor Robert Duval, tiene una esposa Argentina y cada tanto viene por estos lados a bailar tangos y comer asados, Francis Ford Coppola filma y montó una productora en Buenos Aires y esto es positivo, porque les resultamos atractivos y en corto tiempo, continuarán llegando norteamericanos ya sea para visitarnos o invertir aquí y nuestra historia puede cambiar favorablemente si al igual que ellos asumimos una actitud patriótica. Solo bastaría con sincerarnos y empeñarnos en poner en marcha de una buena vez, la maquinaria de producción alimenticia o explotar inteligentemente nuestros yacimientos de oro, petróleo, etc. Tenemos casi todo, solo hace falta ese milagro llamado unidad y voluntad, porque como dijo Martín Fierro: "Los hermanos sean unidos, pués esa es la ley primera, tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean,los devoran los de afuera".
Esto me cayó muy mal y no resistí el responderle: "Sí, es posible que seamos vagos, pero tus abuelos te deben haber contado, que alguna vez, cuando vos no habías nacido y España estaba muerta de hambre, desde aquí, los vagos argentinos les mandábamos barcos repletos de comida". La chica se quedó mirándome con evidentes signos de verguenza, pero realmente esto fué así para con ellos y también con el resto de los habitantes de muchos países europeos que la estában pasando muy mal. En Diciembre del año pasado, una jóven española, esposa de un gran amigo radicado desde hace más de 20 años en Barcelona, había llegado a Bahía para pasar la fiesta navideña con la familia de su marido, era una noche calurosa y estábamos cenando en un restaurante, ubicados en la vidriera cercana a la calle, de pronto exclamó: "Oye,¿quienes son esos tíos que andan en ese carro tirado por ese flaco caballo?". Son cartoneros, le respondí, gente que trabaja de juntar y reciclar papeles. "Que horror, dijo no sabía que estábais tan mal, Argentina parece estar llena de mendigos".Me dí cuenta que sería inútil hacerle entender que su país también estaba atestado de ilegales, indigentes y miles de ciudadanos que vivían del "paro". Definitívamente los días posteriores al 11 de Septiembre además de demostrarnos que el supuestamente inexpugnable escudo aéreo de EE.UU había sido vulnerado, también nos hizo encontrarnos cara a cara con la realidad de un mundo desgastado e imperfecto, tan imperfecto y débil como el mismo ser humano que tendrá que sufrir varios karmas existenciales para llegar a su excelencia espiritual. En otros tramos de este blogspot, he mencionado la influencia que desde que era un niño apenas, tuvieron en mí los Estados Unidos. Amo a Hollywood y todo lo que recibí y continúo recibiendo de esa maravillosa industria del cine. Lo mismo opino de Marvel, DC Comics y el resto de las editoriales que desde hace más de medio siglo resucitan a nuestros superhéroes favoritos para deleite de las viejas y nuevas generaciones. Haber trabajado más de diez años como locutor radial de la subsidiaria nacional de Reprisse Records, empresa creada por Frank Sinatra, producir discos de mi marca para esta compañía internacional y aplicar toda mi locura a las piezas publicitarias, programas de radio, campañas y eventos que realizo, son producto de toda la magia que desde la época de "Rosco Show", Estados Unidos me fué dando a lo largo de los años. He tenido muchas posibilidades de viajar a Los Angeles, o New York, pero mi maldita aerofobia o pánico a las alturas, me lo ha impedido, incluso en estos días en que he sido invitado por amigos a disfrutar de vacaciones en Miami. Pienso que es mejor seguir imaginando eventos y continuar haciendo cosas aquí con limitados presupuestos y mucha imaginación, peleándola para que alguna vez los supuestamente serios, normales y también patéticos dirigentes políticos actuales sean reemplazados de una buena vez, por una ola renovadora que ofrezca a las generaciones venideras los beneficios de un país realmente nacionalista con fuentes de trabajo auténticas y la desaparición de la palabra corrupción en todos los sectores. Las consecuencias del atentado a las "torres" tienen un antes y un después, porque desde entonces, EE.UU ha debido potenciar sus sistemas de seguridad internos y replantearse la efectividad de los mismos. Por otra parte, nosotros los argentinos pasamos de ser "primer mundo" y "rubios de ojos celestes" al sector de los "sudacas" poco confiables con acceso restringido al cada vez más pequeño "gran sueño americano". El actor Robert Duval, tiene una esposa Argentina y cada tanto viene por estos lados a bailar tangos y comer asados, Francis Ford Coppola filma y montó una productora en Buenos Aires y esto es positivo, porque les resultamos atractivos y en corto tiempo, continuarán llegando norteamericanos ya sea para visitarnos o invertir aquí y nuestra historia puede cambiar favorablemente si al igual que ellos asumimos una actitud patriótica. Solo bastaría con sincerarnos y empeñarnos en poner en marcha de una buena vez, la maquinaria de producción alimenticia o explotar inteligentemente nuestros yacimientos de oro, petróleo, etc. Tenemos casi todo, solo hace falta ese milagro llamado unidad y voluntad, porque como dijo Martín Fierro: "Los hermanos sean unidos, pués esa es la ley primera, tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean,los devoran los de afuera".
martes, 29 de julio de 2008
Personajes increíbles- EDUARDO, un loco por el sexo - "El Perro Feroz"
Después del golpe de estado de 1976 que terminó con el gobierno de Isabel Perón, los militares tenían el poder absoluto del país y a partir de ese denominado "proceso de reorganización nacional", al igual que las anteriores revoluciones, en esa oportunidad también contó con gran apoyo y colaboración por parte de los civiles, aunque provocando un cambio considerable en la actitud y costumbres cotidianas de los argentinos. La presencia de soldados en calles y rutas durante las 24 horas, obligaba a salir con todos los documentos encima para no ir preso y los riesgos más grandes se corrían durante la noche, donde el tránsito de vehículos era escaso y muy pocos habitantes se animaban a salir. La vida nocturna desapareció por completo y era bastante frecuente escuchar disparos de fusiles o pistolas en horas de la madrugada, algo que acrecentaba aún más el temor a exponerse. A Eduardo, lo conocimos en ese tiempo violento, había llegado a Bahía como gerente general de una importante cadena de calzado deportivo y nos pidió que nos hiciéramos cargo del manejo de la publicidad radial, gráfica y televisiva de la firma que representaba. Todos los fines de semana, inexorablemente llegaba a la ciudad en el primer avión de la mañana y regresaba a Capital Federal, los domingos a la noche en el último vuelo de Austral Líneas Aéreas. Desde el principio y sin aún conocerlo en profundidad, nos llamaba la atención que viniera a trabajar sábados y domingos, hasta que al poco tiempo, nos dimos cuenta que Eduardo además de controlar los locales céntricos que tenía a cargo, durante la noche se transformaba en una incansable ave nocturna a quién poco y nada le importaban los controles militares o los tiros aislados. En esos años del "proceso", extrañamente Bahía era una ciudad donde abundaban los boliches bailables, las llamadas whiskerías y también los cabarets, algunos de ellos deplorables, ya sea debido al estado del local o bién por las horribles mujeres que trabajaban como alternadoras de los mismos, cosa que a Eduardo y a mucha gente noctámbula como él, parecía tenerle sin cuidado porque este tipo de "tugurios" le atraían sobremanera, al punto que se había hecho habitué de un par de clubes nocturnos. Uno de estos centros de diversión, pertenecía a una chica muy atractiva llamada "Susy" de la cual Eduardo estaba perdidamente "enamorado". "Susy" siempre se vestía con ropa apretada al cuerpo que hacían resaltar su imponente y natural figura. Morocha, de cabello largo y muy sensual, hacía valer su presencia llamativa y la destacaba usando prendas de intensos colores dorados o plateados. Un sábado de invierno a la madrugada, recibo un llamado, era Eduardo que desde el otro lado de la línea con voz entrecortada me pedía casi con desesperación que vaya urgente a verlo al Hotel del Sur, lugar donde siempre se alojaba, porque había tenido un grave problema. En pocos minutos me vestí, pedí un taxi y llegué al hotel. Eduardo estaba sentado en la cafetería, en su cara tenía huellas de pequeños rasguños y un fuerte dolor de cabeza. Un poco más calmado, me cuenta que había concurrido al cabaret de "Susy" y luego de compartir con ella unos whiskys, acordaron irse juntos al departamento que la muchacha tenía a pocas cuadras del centro. Una vez allí, siguieron bebiendo, esta vez champagne y luego pasaron al dormitorio donde comenzaron a iniciar un apasionado contacto sexual. En ese ardiente momento estaban, cuando Eduardo ubicado encima de "Susy", escucha un fuerte golpe proveniente de algún lugar de la vivienda y a los pocos segundos, siente que algo, similar a un ser humano se abalanza velozmente sobre su espalda y comienza a intentar penetrarlo por detrás, es allí que a lo primero que atina es lanzarle puñetazos al supuesto violador, luego se incorpora y siguiendo con sus desesperada defensa, en medio de la oscuridad del dormitorio, se percata que el excitado agresor era nada más y nada menos que el gigantesco y peludo perro de "Susy" y ésta al ver que su mascota estaba siendo agredida no tuvo mejor idea que tomar uno de sus pesados zapatos de tacones altos y emprenderla a golpes contra la cabeza de Eduardo que a esta altura de los acontecimientos, totalmente aturdido no entendía lo que estaba pasando.
¿Y el perro de donde salió? le pregunté. "Estaba encerrado en un baño pequeño y cuando sintió que su dueña estaba practicando sexo, se excitó, abrió la puerta y se me vino encima el muy hijo de puta", me respondió con bronca. ¿Porqué te golpeó "Susy"?, insistí. "La loca de mierda se enfureció cuando vió que yo le pegaba al perro y ahí empezó a arañarme la cara y golpearme la cabeza con el zapato, y como si fuera poco, el maldito animal se unió a ella tratándo de morderme" ¿Y como hiciste para escapar?: "Entre los dos me fueron empujando hacia la puerta de salida y yá en el pasillo me metí en el ascensor que por suerte estaba en ese piso, pero cuando estaba llegando a la planta baja me dí cuenta que estaba completamente desnudo y al salir me encuentro con el portero del edificio que alertado por los gritos y ladridos, estaba intentando llamar a la policía. Por suerte, cuando le expliqué lo que había pasado el hombre me creyó y hasta me prestó algo de ropa para que pueda llegar al hotel, el problema es que mi ropa y la billetera con todos los documentos y tarjetas de crédito quedaron el departamento de esta loca", me dice Eduardo con gran aflicción.
No te preocupes, yo la conozco a "Susy", no creo que tenga inconveniente en devolverme tus cosas, al mediodía voy a ir a verla.
Tal como había pensado "Susy", no dudó en entregarme las pertenencias de Eduardo y un poco más calmada me confesó que "Ringo", su perro la había pasado muy mal por lo acontecido y que Eduardo la había sacado "barata" ya que para ella lo peor que le puede suceder es que maltraten a su fiel mascota. También le devolví al encargado la ropa que le había facilitado al accidentado Eduardo y le dí un dinero como agradecimiento. Cuando estaba saliendo del edificio, el hombre me dice: "Dígale a su amigo que ni loco se le ocurra volver por acá, usted no sabe la cantidad de tipos que fueron mordidos por ese perro. Pero no sé quién es más peligroso, si el animal o la yegua de la dueña".
Hay muchas historias imperdibles de este gran amigo llamado Eduardo, alguien que además de estar a mi lado en momentos sumamente felices e inolvidables, a la hora de los momentos difíciles no vaciló en demostrarme su rica integridad humana haciéndose presente con su incondicional amistad, algo que jamás olvidaré. Estés donde estés, querido hermano, siempre te amaré y recordaré con toda mi alma.
¿Y el perro de donde salió? le pregunté. "Estaba encerrado en un baño pequeño y cuando sintió que su dueña estaba practicando sexo, se excitó, abrió la puerta y se me vino encima el muy hijo de puta", me respondió con bronca. ¿Porqué te golpeó "Susy"?, insistí. "La loca de mierda se enfureció cuando vió que yo le pegaba al perro y ahí empezó a arañarme la cara y golpearme la cabeza con el zapato, y como si fuera poco, el maldito animal se unió a ella tratándo de morderme" ¿Y como hiciste para escapar?: "Entre los dos me fueron empujando hacia la puerta de salida y yá en el pasillo me metí en el ascensor que por suerte estaba en ese piso, pero cuando estaba llegando a la planta baja me dí cuenta que estaba completamente desnudo y al salir me encuentro con el portero del edificio que alertado por los gritos y ladridos, estaba intentando llamar a la policía. Por suerte, cuando le expliqué lo que había pasado el hombre me creyó y hasta me prestó algo de ropa para que pueda llegar al hotel, el problema es que mi ropa y la billetera con todos los documentos y tarjetas de crédito quedaron el departamento de esta loca", me dice Eduardo con gran aflicción.
No te preocupes, yo la conozco a "Susy", no creo que tenga inconveniente en devolverme tus cosas, al mediodía voy a ir a verla.
Tal como había pensado "Susy", no dudó en entregarme las pertenencias de Eduardo y un poco más calmada me confesó que "Ringo", su perro la había pasado muy mal por lo acontecido y que Eduardo la había sacado "barata" ya que para ella lo peor que le puede suceder es que maltraten a su fiel mascota. También le devolví al encargado la ropa que le había facilitado al accidentado Eduardo y le dí un dinero como agradecimiento. Cuando estaba saliendo del edificio, el hombre me dice: "Dígale a su amigo que ni loco se le ocurra volver por acá, usted no sabe la cantidad de tipos que fueron mordidos por ese perro. Pero no sé quién es más peligroso, si el animal o la yegua de la dueña".
Hay muchas historias imperdibles de este gran amigo llamado Eduardo, alguien que además de estar a mi lado en momentos sumamente felices e inolvidables, a la hora de los momentos difíciles no vaciló en demostrarme su rica integridad humana haciéndose presente con su incondicional amistad, algo que jamás olvidaré. Estés donde estés, querido hermano, siempre te amaré y recordaré con toda mi alma.
lunes, 28 de julio de 2008
JAPON y ALEMANIA GANARON la GUERRA.
En la página anterior relaté lo que hicieron los sobrevivientes del Admiral Graf Spee que desde el hundimiento del legendario acorazado en las aguas del Río de la Plata, permanecieron en la Argentina como "prisioneros de guerra" y posteriormente al finalizar la segunda guerra, fueron trasladados a Alemania, donde al poco tiempo, muchos de ellos, por razones posiblemente afectivas, decidieron regresar a la tierra que los había recibido con cariño y respeto, para rehacer aquí sus vidas. Muchas veces, cuando en televisión se exhiben documentales filmados en la arrasada Alemania de 1945 y lo poco o casi nada que había quedado de ella. Es admirable comprobar que ese pueblo resurgió de las cenizas y le demostró al mundo entero que su espíritu estaba intacto. Lo mismo sucedió con la gran cantidad de ciudadanos japoneses que en la postguerra también eligieron nuestro país para comenzar de nuevo. Recuerdo que la conducta de aquellos inmigrantes orientales distaba muchísimo de lo que el triunfalista cine norteamericano nos mostraba en infinidad de películas sobre sus "Hazañas Bélicas" ambientadas en los distintos escenarios del Pacífico donde se producían las distintas batallas entre los llamados "japos" o "amarillos" contra las fuerzas estadounidenses. En la pantalla grande y durante varios años el supuestamente traicionero ataque a Pearl Harbor por parte de aquella armada imperial japonesesa nos hizo pensar que esta era una raza de guerreros traidores, fanáticos y salvajes merecedores de los peores odios e indiferencias, algo que no sucedió en Argentina, ya que en esta rica y generosa parte del mundo, al igual que tantos inmigrantes del horror, el hambre y la humillación fueron recibidos con el corazón abierto de par en par. Tiempos aquellos donde el denominado "crisol de razas" internacional se ampliaba en la "América" que les brindaba refugio, solidaridad, cariño y oportunidades a quienes con sus almas cargadas de miseria y dolor, bajaban de los barcos para ayudarnos a crecer y ser mejores. Ningún ciudadano japonés, alemán, italiano, español o judío que arribó a estas tierras por aquellos años fué discriminado y los japoneses principalmente, se integraron y adaptaron rápidamente a nuestras costumbres. Silenciosos, serios, trabajadores incansables y sumamente respetuosos emprendían pequeños negocios como tintorerías o viveros que a los pocos años se irían afianzando y creciendo con merecido éxito.
Los que alguna vez fuimos chicos en edad escolar, tuvimos la oportunidad de compartir el aula o el colegio con algún compañero "japonesito" que aún recordamos con su mirada de niño extranjero donde se mezclaban inocencia y también el asombro y la alegría que solían demostrar en forma espontánea cuando solían compartían nuestros juegos en los recreos o las fiestas de cumpleaños.
Hace 63 años, precisamente en Agosto de 1945, dos ciudades absolutamente indefensas como Hiroshima y Nagasaky fueron prácticamente borradas de la faz de la tierra por dos bombas atómicas arrojadas en forma casi simultánea que provocaron su destrucción total y miles de muertos y heridos con terribles consecuencias posteriores para quienes habían logrado salir vivos del infierno. Dicen que la verdad la escriben los vencedores, aunque los hechos posteriores nos demuestraron todo lo contrario. Solo basta ver el avance arrollador de Japón a nivel mundial en todo lo relacionado con tecnología aplicada a productos de alto nivel en electrónica y comunicaciones entre tantos, o la maravilla arquitectónica en que se han convertido actualmente las ciudades de Hiroshima y Nagasaky, como un digno y elogiable ejemplo del poder de recuperación e inteligencia del digno pueblo japonés. A más de medio siglo del final de la segunda guerra, como dibujante y guionista de comics, he seguido de cerca el fuerte crecimiento del "Manga", una publicación de comics de los que se editan millones de ejemplares en papel reciclable. También es digna de destacarla talentosa y gradual "invasión" del cine animado y las distintas producciones audiovisuales logradas por las industrias japonesas, al punto que muy pronto esa sana y positiva avalancha creativa dedicada al entretenimiento que alguna vez comenzó con un sencillo "Godzilla" filmado en blanco y negro o los primeros "Robotech", "Astroboy", "Mazinger" y tantos otros personajes surgidos de humildes estudios de animación que hoy, además de ser invalorables productos de culto, han servido para dar el puntapié inicial y posicionar a Japón como una imparable y poderosa "fábrica de sueños". Finalmente me pregunto: ¿Quién ganó la guerra sin la utilización de armas? ¡Banzai!
Los que alguna vez fuimos chicos en edad escolar, tuvimos la oportunidad de compartir el aula o el colegio con algún compañero "japonesito" que aún recordamos con su mirada de niño extranjero donde se mezclaban inocencia y también el asombro y la alegría que solían demostrar en forma espontánea cuando solían compartían nuestros juegos en los recreos o las fiestas de cumpleaños.
Hace 63 años, precisamente en Agosto de 1945, dos ciudades absolutamente indefensas como Hiroshima y Nagasaky fueron prácticamente borradas de la faz de la tierra por dos bombas atómicas arrojadas en forma casi simultánea que provocaron su destrucción total y miles de muertos y heridos con terribles consecuencias posteriores para quienes habían logrado salir vivos del infierno. Dicen que la verdad la escriben los vencedores, aunque los hechos posteriores nos demuestraron todo lo contrario. Solo basta ver el avance arrollador de Japón a nivel mundial en todo lo relacionado con tecnología aplicada a productos de alto nivel en electrónica y comunicaciones entre tantos, o la maravilla arquitectónica en que se han convertido actualmente las ciudades de Hiroshima y Nagasaky, como un digno y elogiable ejemplo del poder de recuperación e inteligencia del digno pueblo japonés. A más de medio siglo del final de la segunda guerra, como dibujante y guionista de comics, he seguido de cerca el fuerte crecimiento del "Manga", una publicación de comics de los que se editan millones de ejemplares en papel reciclable. También es digna de destacarla talentosa y gradual "invasión" del cine animado y las distintas producciones audiovisuales logradas por las industrias japonesas, al punto que muy pronto esa sana y positiva avalancha creativa dedicada al entretenimiento que alguna vez comenzó con un sencillo "Godzilla" filmado en blanco y negro o los primeros "Robotech", "Astroboy", "Mazinger" y tantos otros personajes surgidos de humildes estudios de animación que hoy, además de ser invalorables productos de culto, han servido para dar el puntapié inicial y posicionar a Japón como una imparable y poderosa "fábrica de sueños". Finalmente me pregunto: ¿Quién ganó la guerra sin la utilización de armas? ¡Banzai!
viernes, 25 de julio de 2008
Los sobrevivientes del ADMIRAL GRAF SPEE en Bahía Blanca.
Hace poco, Gustav Friedrich Quick, el último sobreviviente del acorazado Admiral Graf Spee, falleció a los 89 años de edad en la ciudad de Montevideo, Uruguay. Con la desaparición física de este ex tripulante del temido y eficaz buque de guerra Alemán, la leyenda del heroico acorazado de bolsillo, quedará para siempre en su tumba acuática de la desembocadura del Río de la Plata, donde descansan los restos del navío que el 17 de Diciembre de 1939, ante la imposibilidad de continuar combatiendo, fué hundido mediante cargas explosivas por una inevitable decisión de su comandante, el capitán Hans Langsdorff. En ese momento, gran parte de la tripulación compuesta por más de mil marinos, fué trasladada a nuestro país donde recibieron un trato amistoso, muy distante al de "prisioneros de guerra". Cuando Langsdorff se suicidó envuelto en la bandera de su patria, muchos de sus hombres tuvieron como destino de "detención" la localidad de Sierra de la Ventana, un apacible y bello lugar cercano a Bahía Blanca.
Allí se instalaron en el llamado "viejo hotel" y al verlo en lamentables condiciones edilicias, volcaron todo su conocimiento en reparación de máquinas, calderas, albañilería, pintura y carpintería hasta dejarlo en óptimo estado. Lamentáblemente años después, cuando los alemanes habían dejado ese sitio, el establecimiento fué depredado salvajemente y posteriormente incendiado hasta su extinción total. Hace algunos años, con Pierino y Elvira, fuimos a ver y recorrer las ruinas de aquel magnífico edificio que tuvo su época de esplendor como un genuino orgullo hotelero de esa zona privilegiada por la naturaleza. Los tres pensábamos en los tripulantes del Graf Spee que pasaron allí un largo período en calidad de "detenidos" y la increíble obra que hicieron al reciclar y poner en óptimas condiciones de funcionamiento las instalaciones del hotel. En 1974, tuve la fortuna de hacerles una entrevista de tres horas de duración a cuatro sobrevivientes del acorazado que se quedaron a vivir en Bahía Blanca. En el tramo de esa nota de gran valor histórico, estos ex marinos que cumplían diferentes tareas a bordo del navío, me iban contando con gran precisión y lujo de detalles todo lo relacionado con su vida en alta mar y los muchos combates que les tocó librar contra la flota inglesa, los momentos de tensión, los heridos, los camaradas muertos que arrojaban al océano, la lejanía de sus hogares, el trágico final del barco y las primeras vivencias en suelo argentino cuando eran muchachos que solo tenían entre 20 y 22 años de edad. Mientras los iba reporteando en el estudio central de LU3 Radio Del Sur, observaba la emoción en sus rostros que en algunos pasajes de los relatos, parecían revivir intensamente al recordar esos duros momentos en alta mar que iban brotabando de su memoria. Eramos chicos y Hollywood nos ametrallaba con películas de guerra donde los soldados norteamericanos barrían alemanes como si fueran simples muñequitos de papel, también los mostraban como perversos, inhumanos y hasta perdedores en las acciones bélicas donde frecuentemente eran superados por supuesto valor y la inteligencia de los marines yankis. Con el tiempo, el "superhéroe" cinematográfico, el actor John Wayne fué pasándo a la historia e iban surgiendo las verdades sobre los terribles acontecimientos de la segunda guerra mundial.
Con ciudades como Berlín y Dresden, entre otras tantas que fueron arrasadas despiadademente por toneladas de bombas de todo tipo, el pueblo alemán de aquél entonces, que también soportó la división del nefasto "muro", supo resistir y resurgió de las cenizas con férrea voluntad, inteligencia y envidiable capacidad de recuperación, algo que solo se logra en base a disciplina y objetivos claros. Los sobrevivientes e inmigrantes alemanes que se establecieron en la argentina, lo pusieron de manifiesto en sus diversos y exitosos emprendimientos industriales y comerciales. Esa huella la pudimos comprobar en esta ciudad y la zona de influencia, donde aún quedan testimonios de sus obras y también los descendientes de miles de hombres que rearmaron su vida con dignidad y ansias de superación. En Bahía Blanca, durante muchos años, pudimos disfrutar de las exquisitas comidas y atención que nos brindaban entrañables restaurantes como "El Bismark", "Munich", "Bismark" y "Graf Spee" que pertenecieron a sobrevivientes de aquella epopeya naval. Finalmente, nos queda el interrogante de pensar en qué fallamos los argentinos que lo tenemos todo en gigantescas extensiones de tierras, riquezas y bellezas naturales, algunas de ellas inexplotadas y que por alguna extraña razón o karma, aún no podemos encontrar nuestro anhelado destino de grandeza. Mientras escribo esta parte, recuerdo a esos cuatro ex tripulantes, ya fallecidos que muy generosamente y sin prejuicios no tuvieron inconveniente alguno en regalarme ese valioso testimonio sonoro, que guardo cuidadosamente como uno de los logros más importantes de mi trayectoria en los medios de comunicación.
Allí se instalaron en el llamado "viejo hotel" y al verlo en lamentables condiciones edilicias, volcaron todo su conocimiento en reparación de máquinas, calderas, albañilería, pintura y carpintería hasta dejarlo en óptimo estado. Lamentáblemente años después, cuando los alemanes habían dejado ese sitio, el establecimiento fué depredado salvajemente y posteriormente incendiado hasta su extinción total. Hace algunos años, con Pierino y Elvira, fuimos a ver y recorrer las ruinas de aquel magnífico edificio que tuvo su época de esplendor como un genuino orgullo hotelero de esa zona privilegiada por la naturaleza. Los tres pensábamos en los tripulantes del Graf Spee que pasaron allí un largo período en calidad de "detenidos" y la increíble obra que hicieron al reciclar y poner en óptimas condiciones de funcionamiento las instalaciones del hotel. En 1974, tuve la fortuna de hacerles una entrevista de tres horas de duración a cuatro sobrevivientes del acorazado que se quedaron a vivir en Bahía Blanca. En el tramo de esa nota de gran valor histórico, estos ex marinos que cumplían diferentes tareas a bordo del navío, me iban contando con gran precisión y lujo de detalles todo lo relacionado con su vida en alta mar y los muchos combates que les tocó librar contra la flota inglesa, los momentos de tensión, los heridos, los camaradas muertos que arrojaban al océano, la lejanía de sus hogares, el trágico final del barco y las primeras vivencias en suelo argentino cuando eran muchachos que solo tenían entre 20 y 22 años de edad. Mientras los iba reporteando en el estudio central de LU3 Radio Del Sur, observaba la emoción en sus rostros que en algunos pasajes de los relatos, parecían revivir intensamente al recordar esos duros momentos en alta mar que iban brotabando de su memoria. Eramos chicos y Hollywood nos ametrallaba con películas de guerra donde los soldados norteamericanos barrían alemanes como si fueran simples muñequitos de papel, también los mostraban como perversos, inhumanos y hasta perdedores en las acciones bélicas donde frecuentemente eran superados por supuesto valor y la inteligencia de los marines yankis. Con el tiempo, el "superhéroe" cinematográfico, el actor John Wayne fué pasándo a la historia e iban surgiendo las verdades sobre los terribles acontecimientos de la segunda guerra mundial.
Con ciudades como Berlín y Dresden, entre otras tantas que fueron arrasadas despiadademente por toneladas de bombas de todo tipo, el pueblo alemán de aquél entonces, que también soportó la división del nefasto "muro", supo resistir y resurgió de las cenizas con férrea voluntad, inteligencia y envidiable capacidad de recuperación, algo que solo se logra en base a disciplina y objetivos claros. Los sobrevivientes e inmigrantes alemanes que se establecieron en la argentina, lo pusieron de manifiesto en sus diversos y exitosos emprendimientos industriales y comerciales. Esa huella la pudimos comprobar en esta ciudad y la zona de influencia, donde aún quedan testimonios de sus obras y también los descendientes de miles de hombres que rearmaron su vida con dignidad y ansias de superación. En Bahía Blanca, durante muchos años, pudimos disfrutar de las exquisitas comidas y atención que nos brindaban entrañables restaurantes como "El Bismark", "Munich", "Bismark" y "Graf Spee" que pertenecieron a sobrevivientes de aquella epopeya naval. Finalmente, nos queda el interrogante de pensar en qué fallamos los argentinos que lo tenemos todo en gigantescas extensiones de tierras, riquezas y bellezas naturales, algunas de ellas inexplotadas y que por alguna extraña razón o karma, aún no podemos encontrar nuestro anhelado destino de grandeza. Mientras escribo esta parte, recuerdo a esos cuatro ex tripulantes, ya fallecidos que muy generosamente y sin prejuicios no tuvieron inconveniente alguno en regalarme ese valioso testimonio sonoro, que guardo cuidadosamente como uno de los logros más importantes de mi trayectoria en los medios de comunicación.
miércoles, 23 de julio de 2008
La Leyenda de "La LLorona" en Mar del Plata.
Recuerdo que en el 2003 había llegado a nuestra casa de Mar del Plata, en esa oportunidad estaba solo y como siempre que regreso a esa ciudad tan querida, lo primero que hago es cambiarme y salir a buscar a mis amigos de la "Feliz". Entre ellos Juan Carlos Quattordio, Ernesto Figueroa padre y Carlos "el Ruso" Chiesa. Sabía que Carlos se había hecho cargo del ex museo Vilas, lo había reciclado integramente y estaba a horas de inaugurar en esa mansión ubicada en Olavarría y La Costa un ambicioso emprendimiento, donde en forma simultánea funcionarían un restaurant con amplios ventanales mirando hacia el mar, cafetería, bar, salón de juegos para adultos y dos boliches bailables con diferentes estilos musicales. Aunque a menudo manteníamos comunicaciones telefónicas, llevaba mucho tiempo sin ver a Carlos, quién también es el propietario de las disco "Chocolate" Mar del Plata y "Chocolate" de Bahía. Nuestro encuentro, como siempre estuvo repleto de divertidas anécdotas pasadas y recientes, la mayoría de ellas, relacionadas con Bahía Blanca, nuestra ciudad natal. Ni bien entré a la casona de 3000 metros cubiertos, además de la magnitud de la edificación quedé impresionado por los pisos, muebles, escaleras y la decoración de buen gusto que Carlos había sumado e impreso en su nuevo negocio. La inversión era muy grande, pero ningún sector de la propiedad había sido desvirtuado y Carlos, como siempre estaba muy seguro que su nueva apuesta no sería en vano y que el sitio funcionaría, tal como efectívamente sucede con todo lo que emprende. Esa noche, lo acompañaban varios empleados que ocuparían diferentes lugares en el futuro centro, también pintores y carpinteros abocados a darle los detalles finales a la ambiciosa obra.
Le pregunté porqué le había puesto "La LLorona" y me respondió que esto surgía de la vieja leyenda que hablaba del espíritu de una mujer que supuestamente deambulaba llorando por lugares cercanos al cementerio. Le pedí a Carlos que me enseñe los sectores de la planta alta, quería ver cómo vivían los originales propietarios de la mansión y quedé sorprendido cuando conocí los cuartos y principalmente el dormitorio perteneciente al matrimonio Alzaga Unzué, quienes en los años 30, habían hecho edificar ese impresionante chalet en una zona privilegiada de la ciudad. La grifería y los sanitarios de los baños estaban intactos, lo mismo sucedía con el resto de la lujosa residencia, pero hubo algo que me llamó poderosamente la atención; los laberínticos pasillos que recorrían toda la casa. Estos corredores tienen casi un metro de ancho y están prácticamente pegados a las numerosas dependencias que circundan y a las que se puede acceder a través de puertas diseminadas a lo largo del extenso corredor. Los pasillos están perfectamente iluminados por apliques instalados en el techo y fueron diseñados oportunamente para que por ellos transite la servidumbre de la época, que estaba integrada por unas treinta personas afectadas durante todo el año al servicio del mantenimiento de la vivienda, cuyos dueños solo habitaban en los meses de verano. En aquellos años de oro, a Mar del Plata concurrían familias pertenecientes a la clase alta de Buenos Aires, gente adinerada que encaró las principales edificaciones de esa época de esplendor y que gracias a la protección del patrimonio histórico, aún están en su lugar original y pueden admirarse en toda su magnitud y belleza arquitectónica.
Los Unzué hicieron mucho por la ciudad y a ellos les pertenece el legendario Asilo Unzué, un sitio donde se alojaban niñas provenientes de hogares carenciados de todo el país, que allí recibían albergue y educación. Recorriendo "La Feliz", pueden encontrarse muchas huellas intactas de aquella era de esplendor, como la Villa Ocampo y tantas otras que nos hacen regresar a un pasado donde las familias pudientes ambicionaban tener sus residencias veraniegas en una ciudad que se iba armando con un toque aristocrático, muy similar al de la Costa Azul. Cuando Carlos me habló de "La Llorona" a los dos nos pareció una buena idea escribir una historia sobre esta leyenda popular, algo que esa misma noche, de regreso en nuestra casa, tomó la forma de un cuento ilustrado que hablaba de una jóven muchacha del interior que llegaba a la mansión de Olavarría y La Costa para trabajar allí como ayudante de cocina. La muchacha de la ficción era muy bonita, aunque sus palabras eran tan escasas como sus emociones. Quizá por el desarraigo o la propia soledad que sentía, la protagonista de esta historia solía caminar todas las mañanas por la desértica playa, distante a unos cien metros de la vivienda. En uno de esos frecuentes y solitarios paseos, se encuentra sorpresivamente con un jóven muy atractivo que aparece como surgido del mar y con él tiene un interminable momento pleno de pasión. Estos encuentros furtivos se repetirán y la muchacha solo puede expresar su felicidad a través del llanto. Las lágrimas brotan imparables al punto que se transforman en estrellas pequeñas y luminosas que invaden todos los rincones de la casa. Este "milagro" hace que la vida monótona de quienes allí trabajaban durante doce meses se convierta a partir de ese llanto mágico en una alegre convivencia que se mantendrá por muchos años más.
Carlos me mostró una fuente que había hecho construír en uno de los ambientes del negocio y coincidimos en que allí estarían depositadas las supuestas lágrimas de "La Llorona" a quién los visitantes, podrían pedirle deseos.
Finalmente "La Llorona" abrió sus puertas y como era de esperar, es hasta hoy uno de los lugares más concurridos y exitosos de Mar del Plata donde en la época estival, se colma con la presencia de las principales figuras de la farándula. Recuerdo que en verano y yá con el negocio inaugurado y funcionando a pleno, estuve presente en dos o tres oportunidades manteniendo inolvidables y extensas charlas con Carlos Chiesa, un amigo muy querido al que conozco desde que éramos muy jóvenes.
El se fué de Bahia a principio de los ochenta para instalarse definitivamente en Mar del Plata. Visionario y talentoso además de posicionarse sólidamente con sus distintos emprendimientos es un empresario de prestigio que más allá de su habilidad comercial, mantiene intactos sus valores y códigos de amistad.
Tres años después, me encargaría de llevar "La Leyenda de la Llorona", al formato de miniserie radial en la onda de LU2 Radio Bahía Blanca, la idea tomó forma a partir de una ocurrencia de Jorge Tirabasso actual gerente comercial de la emisora, quién en su momento me sugirió hacer la radionovela en vivo y que los protagonistas actuén por teléfono leyendo el libreto desde sus respectivos hogares, un hecho inédito en radio que se puso en marcha rápidamente y ante la aceptación de los oyentes permaneció más de nueve meses en el aire.
Le pregunté porqué le había puesto "La LLorona" y me respondió que esto surgía de la vieja leyenda que hablaba del espíritu de una mujer que supuestamente deambulaba llorando por lugares cercanos al cementerio. Le pedí a Carlos que me enseñe los sectores de la planta alta, quería ver cómo vivían los originales propietarios de la mansión y quedé sorprendido cuando conocí los cuartos y principalmente el dormitorio perteneciente al matrimonio Alzaga Unzué, quienes en los años 30, habían hecho edificar ese impresionante chalet en una zona privilegiada de la ciudad. La grifería y los sanitarios de los baños estaban intactos, lo mismo sucedía con el resto de la lujosa residencia, pero hubo algo que me llamó poderosamente la atención; los laberínticos pasillos que recorrían toda la casa. Estos corredores tienen casi un metro de ancho y están prácticamente pegados a las numerosas dependencias que circundan y a las que se puede acceder a través de puertas diseminadas a lo largo del extenso corredor. Los pasillos están perfectamente iluminados por apliques instalados en el techo y fueron diseñados oportunamente para que por ellos transite la servidumbre de la época, que estaba integrada por unas treinta personas afectadas durante todo el año al servicio del mantenimiento de la vivienda, cuyos dueños solo habitaban en los meses de verano. En aquellos años de oro, a Mar del Plata concurrían familias pertenecientes a la clase alta de Buenos Aires, gente adinerada que encaró las principales edificaciones de esa época de esplendor y que gracias a la protección del patrimonio histórico, aún están en su lugar original y pueden admirarse en toda su magnitud y belleza arquitectónica.
Los Unzué hicieron mucho por la ciudad y a ellos les pertenece el legendario Asilo Unzué, un sitio donde se alojaban niñas provenientes de hogares carenciados de todo el país, que allí recibían albergue y educación. Recorriendo "La Feliz", pueden encontrarse muchas huellas intactas de aquella era de esplendor, como la Villa Ocampo y tantas otras que nos hacen regresar a un pasado donde las familias pudientes ambicionaban tener sus residencias veraniegas en una ciudad que se iba armando con un toque aristocrático, muy similar al de la Costa Azul. Cuando Carlos me habló de "La Llorona" a los dos nos pareció una buena idea escribir una historia sobre esta leyenda popular, algo que esa misma noche, de regreso en nuestra casa, tomó la forma de un cuento ilustrado que hablaba de una jóven muchacha del interior que llegaba a la mansión de Olavarría y La Costa para trabajar allí como ayudante de cocina. La muchacha de la ficción era muy bonita, aunque sus palabras eran tan escasas como sus emociones. Quizá por el desarraigo o la propia soledad que sentía, la protagonista de esta historia solía caminar todas las mañanas por la desértica playa, distante a unos cien metros de la vivienda. En uno de esos frecuentes y solitarios paseos, se encuentra sorpresivamente con un jóven muy atractivo que aparece como surgido del mar y con él tiene un interminable momento pleno de pasión. Estos encuentros furtivos se repetirán y la muchacha solo puede expresar su felicidad a través del llanto. Las lágrimas brotan imparables al punto que se transforman en estrellas pequeñas y luminosas que invaden todos los rincones de la casa. Este "milagro" hace que la vida monótona de quienes allí trabajaban durante doce meses se convierta a partir de ese llanto mágico en una alegre convivencia que se mantendrá por muchos años más.
Carlos me mostró una fuente que había hecho construír en uno de los ambientes del negocio y coincidimos en que allí estarían depositadas las supuestas lágrimas de "La Llorona" a quién los visitantes, podrían pedirle deseos.
Finalmente "La Llorona" abrió sus puertas y como era de esperar, es hasta hoy uno de los lugares más concurridos y exitosos de Mar del Plata donde en la época estival, se colma con la presencia de las principales figuras de la farándula. Recuerdo que en verano y yá con el negocio inaugurado y funcionando a pleno, estuve presente en dos o tres oportunidades manteniendo inolvidables y extensas charlas con Carlos Chiesa, un amigo muy querido al que conozco desde que éramos muy jóvenes.
El se fué de Bahia a principio de los ochenta para instalarse definitivamente en Mar del Plata. Visionario y talentoso además de posicionarse sólidamente con sus distintos emprendimientos es un empresario de prestigio que más allá de su habilidad comercial, mantiene intactos sus valores y códigos de amistad.
Tres años después, me encargaría de llevar "La Leyenda de la Llorona", al formato de miniserie radial en la onda de LU2 Radio Bahía Blanca, la idea tomó forma a partir de una ocurrencia de Jorge Tirabasso actual gerente comercial de la emisora, quién en su momento me sugirió hacer la radionovela en vivo y que los protagonistas actuén por teléfono leyendo el libreto desde sus respectivos hogares, un hecho inédito en radio que se puso en marcha rápidamente y ante la aceptación de los oyentes permaneció más de nueve meses en el aire.
martes, 15 de julio de 2008
Ricardo "Pierino" Galluchi y su locura genial.
Ricardo Alfredo Galluchi nació en la República de Villa Mitre y aún tiene su casa en el "Barrio Obrero" el sitio favorito donde cada vez que llega a la argentina, disfruta junto a Nilda, su madre, del amplio patio de la vivienda más el cariño de sus amigos y vecinos de toda la vida. Desde chico le dicen "Pierino" y lo conocí cuando él apenas tenía 20 años. En ese tiempo, yo estaba buscando un dibujante audaz y diferente para mi agencia de publicidad cuando "Carlitos" Gómez me comentó que conocía a un muchacho que dibujaba muy bién, le pedí que lo mande a la oficina para conocerlo y ver que hacía. Una mañana apareció "Pierino" quién se encontraba trabajándo como administrativo de una empresa de sanitarios, aunque me confesó que ésto no era lo que le gustaba y que quería vivir del dibujo. De entrada me pareció un chico normal, simple y hasta tímido, pero no dudé en pedirle que ilustre un aviso para Línea "C" , una importante compañía naviera que se destacaba por la calidad de sus barcos e itinerarios hacia el Caribe y Europa, principalmente. Cuando ví el dibujo que había hecho "Pierino", me dí cuenta que estaba más loco que yó, el barco a publicitar estaba lleno de animales de todo tipo y el casco tenía remiendos de proa a popa, un delirio total que no coincidía con el nivel de mi cliente, pero aquello era diferente, rompía todas las estructuras y valía la pena jugarse por la obra de mi flamante jefe de arte, que en realidad era jefe de sí mismo, porque no había otro.
El aviso fué aceptado y salió publicado durante mucho tiempo en diarios y afiches. A partir de aquello, le dí a "Pierino" libertad absoluta en sus "descabelladas" creaciones y cada una de las campañas que él ilustraba eran un éxito. Mis oficinas estában en Galerías Plaza de Bahía Blanca y eran lo suficientemente grandes como para que "Pierino" tenga su sala de arte acondicionada como más le plazca. Recuerdo que a los pocos días, muy entusiasmado me mostró cómo había decorado su sector y grande fué mi sorpresa cuando ví que todas las paredes e inclusive el techo, tenían pintadas huellas de piés humanos. ¿Cómo lo hiciste? le pregunté. Fácil, compré pintura, la mezclé y puse los piés en el balde, después armé un andamio y las estampé en el cielorraso, me respondió. En otra oportunidad compró un Citröen usado en muy buen estado que se transformó en el auto más visto de la ciudad, ya que con aerógrafo y pinceles pintó sobre la carrocería y con gran calidad artística escenas de desnudos que provocaban la admiración de los transeúntes y conductores que veían el llamativo e insólito Citröen de "Pierino", que a poco de estar en la agencia junto a Nelly, Elvira, Nestor Matoso, Carlos Méndez y Marcelo Montenegro demostraba a diario su gran sentido del humor y una audacia sin límites, ya que al igual que yó no soportaba las formalidades o los personajes "grises", término con el que definíamos a la gente "pacata" con cara de culo y sin emociones que solo se preocupaba por aparentar lo que no era. De ese tipo de personas solíamos burlarnos alevosamente sin que se dieran cuenta y en algunas ocasiones sus caricaturas llegaban
a aparecer en nuestros avisos o publicaciones. Cuando iniciamos la producción integral de "El Club del Principito" , un exitoso programa infantíl que durante 5 años consecutivos se emitió de lunes a viernes por LU2 Radio Bahía Blanca en el horario de 17,30 a 18,00 horas con la conducción de María Palma Nazzaro, se me ocurrió pedirle a "Pierino" que interprete a los villanos de la miniserie de aventuras incluída en ese envío con relatos de Nestor Matoso. También en este campo su actuación radiofónica fué una verdadera revelación. Eran los años oscuros del llamado "proceso", "Pierino" además de usar barba, pelo largo y parecerse al Che Guevara, también actuaba y pensaba distinto algo que seguramente podría llegar a traerle problemas como le sucedió a tantos chicos idealistas que tenían su misma edad. Fué entonces que decidió irse a España, posiblemente buscando los aires de libertad que su alma le estába exigiéndo. Con gran tristeza lo acompañamos a la terminal de micros, solo llevaba una bolsita de nylon como único equipaje y desde esa noche que lo vimos partir lleva más de 30 años viviendo en Barcelona, ciudad donde aún reside y que en los tiempos de su "exilio" voluntario le abrió las puertas de par en par, brindándole en pocos meses la posibilidad de convertirse en dibujante estrella de la antológica revista "El Papus", la más vendida de España. Movido por la nostalgia no tardó demasiado en "gastar" su traste en los aviones porque tiene un verdadero record de viajes a la Argentina y cada vez que recala por aquí, el tiempo parece haberse detenido porque al encontrarnos se suceden nuevas y delirantes historias que hacen más fuerte la amistad que nos une.
Hay cientos de anécdotas y ocurrencias del talentoso "Pierino" quién sigue haciendo humor ilustrado de actualidad para diarios españoles, pintando cuadros y bebiéndose la vida segundo a segundo con la sabia intención de no dejar una sola gota dentro de su copa existencial.
Muchas de sus aventuras no se pueden publicar aquí, merecen un libro especial y si éste se llega a editar, seguramente será un best seller. Cada vez que él regresaba, a la ciudad yo lo estaba esperando con alguna oferta de trabajo, hace poco encontré un video Umatic donde vestido con ridículo uniforme napoleónico, protagoniza un aviso televisivo de mucho impacto que fué grabado para Casa "Locos" donde aparece promocionando ofertas. En otra ocasión, Dardo Scagnetti, conocido comerciante especializado en venta de instrumentos musicales y discos, estaba a punto de inaugurar un gigantesco local de calle O´Higgins al que llamó "La Disquería de Bartolo" encargándome la publicidad integral del negocio, misión que sin dudar le confié a "Pierino" quién en ese momento se encontraba de visita en Bahía. En menos de una semana diseñó la imágen de "Bartolo" y armó un títere de la misma para utilizarlo en los avisos de TV.
También le pedí que confeccione con urgencia una careta del personaje para ser utilizada en simultáneo con el lanzamiento de la campaña en los medios, por un promotor disfrazado de "Bartolo". Algo falló en la fórmula del material utilizado para esta máscara de gran tamaño que "Pierino" realizó con perfección artesanal. Era un día sábado y estaba lloviendo, todo estaba preparado para iniciar la promoción en vía pública. El propietario de la empresa, el gerente y un muchacho ataviado como "Bartolo" que había sido contratado para distribuir en la vía pública un original comic con la historia de la disquería, ofertas, etc, nos estaban esperándo. A eso de las 10 de la mañana, llegamos con "Pierino" a las oficinas del negocio para entregar la careta y tanto a él como a mí, nos pareció que ésta pesaba demasiado para ser de papel maché. "Ché, esto parece una escafandra de buzo, le dije", me miró seriamente, pero presentí su risa oculta cuando me dijo: "Parece que se me fué la mano con el yeso, ¿nó?".
El problema surgió cuando entre tres, intentámos colocarle la careta al delgado promotor que debía llevarla puesta y caminar al menos dos horas por las calles céntricas. Ya con la máscara a cuestas, el jóven comenzó a caminar, pero a los pocos metros se apoyó contra una pared de calle Saavedra y ya no pudo continuar. Evidentemente el peso era demasiado grande. Una semana antes de su regreso a España, ayudado por un motor y cables, "Pierino" creó un ingenioso y llamativo muñeco "Bartolo" del tamaño de una persona que bailaba frenéticamente y sin parar, al compás de música movida, los movimientos eran casi perfectos y se instaló en la vidriera de la disquería. La noche de la presentación, entre la multitud de gente entusiasmada que veía moverse a "Bartolo", se encontraba Alfredo el padre de "Pierino" quién en un momento dado me mira con cara de enojo y me dice: "Pipo, ese muñeco tiene puesto mi traje de casamiento, huy mirá, también mis zapatos nuevos, este Pierino es un caradura". Un par de años más tarde, "Pierino" estaba otra vez de visita y le propongo hacer el papel de un superhéroe llamado "Manolo Maravilla", como de costumbre me dice que sí, aunque los dos sabíamos que estábamos ante otro delirio que nos haría reír a mares.
Yo estaba produciendo "El Sapo Sapienso", el recordado personaje televisivo infantil que se emitía Canal 9 - Telenueva y me pareció una buena idea integrar las aventuras de "Manolo Maravilla" en ese envío. La gerencia del canal aprobó la propuesta y de inmediato Horacio Angelo y un equipo de técnicos del canal se pusieron a trabajar en la producción que consistía en grabar los exteriores de "Manolo", quién ya tenía su propia canción interpretada por Rulo Delgado y debía aparecer volando con la ayuda de un enorme globo que se llenó con un gas especial. Las tomas llevaron varios días y en estudios se hizo un arnés y colgado del techo se ubicó a "Pierino" vestido con el bizarro uniforme del superhéroe. Con la utilización de un ventilador de grandes dimensiones se lograba el efecto viento de su supuesto vuelo moviéndo su capa, cabello, etc.
Esas tomas de estudio fueron insertadas mediante el sistema "croma" a imágenes aéreas reales que con la edición terminada, daba toda la sensación de un vuelo casi verdadero sobre la ciudad. "Manolo Maravilla" fué anunciado con anticipación con la finalidad de crear expectativa entre los chicos y cuando finalmente "Pierino" hizo su aparición en el estudio colmado de niños en edad escolar se había olvidado la letra, improvisó su parte saliendo airoso una vez más recibiendo aplausos y una fuerte ovación de los pequeños.
¡Sos un boludo atómico, te olvidaste la letra!,le dije. "¿Sabés que pasó loco?, fuí al bar de Olimpo y sin querer, me tomé una ginebrita que me mareó un poquito", me respondió matándose de risa como un niño travieso.
En esa misma época, junto a Gustavo Lobo, un destacado fotógrafo hicimos "Bronceado", revista que yo dirigía y cuyas imágenes fotográficas de los veraneantes, estaban acompañadas por dibujos humorísticos que "Pierino" trucaba con gran acierto en cada secuencia.
Cuando me radiqué en Mar del Plata durante casi 16 años, nos seguimos viendo allá, siempre sumándo anécdotas y disfrutándo de nuestros encuentros.
Recientemente, cuando con Virginia comenzámos "Palacios en el Aire" en el trasnoche de LU2AM 840, le pedí que interprete a "Alfredo Alegre", un romántico español y "El Hombre Radar", este último personaje era un desocupado que ante la falta de radares, estaba en la pista de Ezeiza y que ayudado por la intuición, una linterna, un casco con baliza y un teléfono celular hacía todo lo posible para que los aviones puedan aterrizar sin inconvenientes.
Talentoso para escribir, pintar y dibujar, "Pierino" es un ser humano dotado de altísima sensibilidad y humor increíble a quién siempre estoy esperando para continuar riéndonos de los "grises", los supuestamente "correctos" y aquellos que alguna una vez Armando Bó definió como Palumbas. ¿Que es un Palumba?; "Son los que nunca hicieron nada, solo criticaron, no tienen historia y pasaron de largo por su vida directamente desde la vagina de su madre a la tumba". Amante de la libertad, sanamente loco, delirante, desopilante, impredecible, audaz, genial y por sobre todo, muy buena persona, así es Ricardo "Pierino" Galluchi, uno de los mejores amigos que la vida me ha regalado.
El aviso fué aceptado y salió publicado durante mucho tiempo en diarios y afiches. A partir de aquello, le dí a "Pierino" libertad absoluta en sus "descabelladas" creaciones y cada una de las campañas que él ilustraba eran un éxito. Mis oficinas estában en Galerías Plaza de Bahía Blanca y eran lo suficientemente grandes como para que "Pierino" tenga su sala de arte acondicionada como más le plazca. Recuerdo que a los pocos días, muy entusiasmado me mostró cómo había decorado su sector y grande fué mi sorpresa cuando ví que todas las paredes e inclusive el techo, tenían pintadas huellas de piés humanos. ¿Cómo lo hiciste? le pregunté. Fácil, compré pintura, la mezclé y puse los piés en el balde, después armé un andamio y las estampé en el cielorraso, me respondió. En otra oportunidad compró un Citröen usado en muy buen estado que se transformó en el auto más visto de la ciudad, ya que con aerógrafo y pinceles pintó sobre la carrocería y con gran calidad artística escenas de desnudos que provocaban la admiración de los transeúntes y conductores que veían el llamativo e insólito Citröen de "Pierino", que a poco de estar en la agencia junto a Nelly, Elvira, Nestor Matoso, Carlos Méndez y Marcelo Montenegro demostraba a diario su gran sentido del humor y una audacia sin límites, ya que al igual que yó no soportaba las formalidades o los personajes "grises", término con el que definíamos a la gente "pacata" con cara de culo y sin emociones que solo se preocupaba por aparentar lo que no era. De ese tipo de personas solíamos burlarnos alevosamente sin que se dieran cuenta y en algunas ocasiones sus caricaturas llegaban
a aparecer en nuestros avisos o publicaciones. Cuando iniciamos la producción integral de "El Club del Principito" , un exitoso programa infantíl que durante 5 años consecutivos se emitió de lunes a viernes por LU2 Radio Bahía Blanca en el horario de 17,30 a 18,00 horas con la conducción de María Palma Nazzaro, se me ocurrió pedirle a "Pierino" que interprete a los villanos de la miniserie de aventuras incluída en ese envío con relatos de Nestor Matoso. También en este campo su actuación radiofónica fué una verdadera revelación. Eran los años oscuros del llamado "proceso", "Pierino" además de usar barba, pelo largo y parecerse al Che Guevara, también actuaba y pensaba distinto algo que seguramente podría llegar a traerle problemas como le sucedió a tantos chicos idealistas que tenían su misma edad. Fué entonces que decidió irse a España, posiblemente buscando los aires de libertad que su alma le estába exigiéndo. Con gran tristeza lo acompañamos a la terminal de micros, solo llevaba una bolsita de nylon como único equipaje y desde esa noche que lo vimos partir lleva más de 30 años viviendo en Barcelona, ciudad donde aún reside y que en los tiempos de su "exilio" voluntario le abrió las puertas de par en par, brindándole en pocos meses la posibilidad de convertirse en dibujante estrella de la antológica revista "El Papus", la más vendida de España. Movido por la nostalgia no tardó demasiado en "gastar" su traste en los aviones porque tiene un verdadero record de viajes a la Argentina y cada vez que recala por aquí, el tiempo parece haberse detenido porque al encontrarnos se suceden nuevas y delirantes historias que hacen más fuerte la amistad que nos une.
Hay cientos de anécdotas y ocurrencias del talentoso "Pierino" quién sigue haciendo humor ilustrado de actualidad para diarios españoles, pintando cuadros y bebiéndose la vida segundo a segundo con la sabia intención de no dejar una sola gota dentro de su copa existencial.
Muchas de sus aventuras no se pueden publicar aquí, merecen un libro especial y si éste se llega a editar, seguramente será un best seller. Cada vez que él regresaba, a la ciudad yo lo estaba esperando con alguna oferta de trabajo, hace poco encontré un video Umatic donde vestido con ridículo uniforme napoleónico, protagoniza un aviso televisivo de mucho impacto que fué grabado para Casa "Locos" donde aparece promocionando ofertas. En otra ocasión, Dardo Scagnetti, conocido comerciante especializado en venta de instrumentos musicales y discos, estaba a punto de inaugurar un gigantesco local de calle O´Higgins al que llamó "La Disquería de Bartolo" encargándome la publicidad integral del negocio, misión que sin dudar le confié a "Pierino" quién en ese momento se encontraba de visita en Bahía. En menos de una semana diseñó la imágen de "Bartolo" y armó un títere de la misma para utilizarlo en los avisos de TV.
También le pedí que confeccione con urgencia una careta del personaje para ser utilizada en simultáneo con el lanzamiento de la campaña en los medios, por un promotor disfrazado de "Bartolo". Algo falló en la fórmula del material utilizado para esta máscara de gran tamaño que "Pierino" realizó con perfección artesanal. Era un día sábado y estaba lloviendo, todo estaba preparado para iniciar la promoción en vía pública. El propietario de la empresa, el gerente y un muchacho ataviado como "Bartolo" que había sido contratado para distribuir en la vía pública un original comic con la historia de la disquería, ofertas, etc, nos estaban esperándo. A eso de las 10 de la mañana, llegamos con "Pierino" a las oficinas del negocio para entregar la careta y tanto a él como a mí, nos pareció que ésta pesaba demasiado para ser de papel maché. "Ché, esto parece una escafandra de buzo, le dije", me miró seriamente, pero presentí su risa oculta cuando me dijo: "Parece que se me fué la mano con el yeso, ¿nó?".
El problema surgió cuando entre tres, intentámos colocarle la careta al delgado promotor que debía llevarla puesta y caminar al menos dos horas por las calles céntricas. Ya con la máscara a cuestas, el jóven comenzó a caminar, pero a los pocos metros se apoyó contra una pared de calle Saavedra y ya no pudo continuar. Evidentemente el peso era demasiado grande. Una semana antes de su regreso a España, ayudado por un motor y cables, "Pierino" creó un ingenioso y llamativo muñeco "Bartolo" del tamaño de una persona que bailaba frenéticamente y sin parar, al compás de música movida, los movimientos eran casi perfectos y se instaló en la vidriera de la disquería. La noche de la presentación, entre la multitud de gente entusiasmada que veía moverse a "Bartolo", se encontraba Alfredo el padre de "Pierino" quién en un momento dado me mira con cara de enojo y me dice: "Pipo, ese muñeco tiene puesto mi traje de casamiento, huy mirá, también mis zapatos nuevos, este Pierino es un caradura". Un par de años más tarde, "Pierino" estaba otra vez de visita y le propongo hacer el papel de un superhéroe llamado "Manolo Maravilla", como de costumbre me dice que sí, aunque los dos sabíamos que estábamos ante otro delirio que nos haría reír a mares.
Yo estaba produciendo "El Sapo Sapienso", el recordado personaje televisivo infantil que se emitía Canal 9 - Telenueva y me pareció una buena idea integrar las aventuras de "Manolo Maravilla" en ese envío. La gerencia del canal aprobó la propuesta y de inmediato Horacio Angelo y un equipo de técnicos del canal se pusieron a trabajar en la producción que consistía en grabar los exteriores de "Manolo", quién ya tenía su propia canción interpretada por Rulo Delgado y debía aparecer volando con la ayuda de un enorme globo que se llenó con un gas especial. Las tomas llevaron varios días y en estudios se hizo un arnés y colgado del techo se ubicó a "Pierino" vestido con el bizarro uniforme del superhéroe. Con la utilización de un ventilador de grandes dimensiones se lograba el efecto viento de su supuesto vuelo moviéndo su capa, cabello, etc.
Esas tomas de estudio fueron insertadas mediante el sistema "croma" a imágenes aéreas reales que con la edición terminada, daba toda la sensación de un vuelo casi verdadero sobre la ciudad. "Manolo Maravilla" fué anunciado con anticipación con la finalidad de crear expectativa entre los chicos y cuando finalmente "Pierino" hizo su aparición en el estudio colmado de niños en edad escolar se había olvidado la letra, improvisó su parte saliendo airoso una vez más recibiendo aplausos y una fuerte ovación de los pequeños.
¡Sos un boludo atómico, te olvidaste la letra!,le dije. "¿Sabés que pasó loco?, fuí al bar de Olimpo y sin querer, me tomé una ginebrita que me mareó un poquito", me respondió matándose de risa como un niño travieso.
En esa misma época, junto a Gustavo Lobo, un destacado fotógrafo hicimos "Bronceado", revista que yo dirigía y cuyas imágenes fotográficas de los veraneantes, estaban acompañadas por dibujos humorísticos que "Pierino" trucaba con gran acierto en cada secuencia.
Cuando me radiqué en Mar del Plata durante casi 16 años, nos seguimos viendo allá, siempre sumándo anécdotas y disfrutándo de nuestros encuentros.
Recientemente, cuando con Virginia comenzámos "Palacios en el Aire" en el trasnoche de LU2AM 840, le pedí que interprete a "Alfredo Alegre", un romántico español y "El Hombre Radar", este último personaje era un desocupado que ante la falta de radares, estaba en la pista de Ezeiza y que ayudado por la intuición, una linterna, un casco con baliza y un teléfono celular hacía todo lo posible para que los aviones puedan aterrizar sin inconvenientes.
Talentoso para escribir, pintar y dibujar, "Pierino" es un ser humano dotado de altísima sensibilidad y humor increíble a quién siempre estoy esperando para continuar riéndonos de los "grises", los supuestamente "correctos" y aquellos que alguna una vez Armando Bó definió como Palumbas. ¿Que es un Palumba?; "Son los que nunca hicieron nada, solo criticaron, no tienen historia y pasaron de largo por su vida directamente desde la vagina de su madre a la tumba". Amante de la libertad, sanamente loco, delirante, desopilante, impredecible, audaz, genial y por sobre todo, muy buena persona, así es Ricardo "Pierino" Galluchi, uno de los mejores amigos que la vida me ha regalado.
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