Durante nueve meses, habíamos disfrutado de "La Leyenda de la Llorona" , miniserie radial actuada en vivo por diferentes oyentes que espontáneamente y a través de líneas telefónicas en simultáneo, oficiaban como actores de una novela disparatada que se había extendido más tiempo de lo pensado. Casi tres años habían transcurrido de aquella experiencia y hace poco, creímos que había llegado el momento de intentar con otra propuesta instrumentada de la misma manera que la anterior, solo que en ésta nueva entrega lo realizaremos a través de internet. Los protagonistas de los distintos roles, recibirán los libretos con anticipación y tendrán tiempo suficiente como para estudiar sus intervenciones y al momento de salir al aire, podrán hacerlo cómodamente a través del teléfono y desde sus hogares. El título de la propuesta es "Petarda Cálvari" y en el capítulo de presentación que se llevó a cabo el pasado domingo 27 de Agosto, nuestros oyentes recibieron con mucho agrado la primera emisión de "Petarda", donde como era de esperar hubo errores involuntarios, de interpretación, mucha improvisación y risas que no podían contenerse. Creo que ésto contagió al público que nos sigue desde hace casi cinco años. A modo de adelanto, a continuación, publíco el libreto número uno de ésta bizarra miniserie.
Capitulo 1
Petarda Cálvari
Relator: Estamos en 1945, la segunda guerra mundial ha finalizado y a su término, en distintos países de Europa, el saldo es destrucción, pérdidas irreparables de vidas humanas, desolación, dolor y miseria. Cientos de miles de sobrevivientes del Apocalipsis, acosados por el hambre, el miedo y la desesperanza buscaron nuevos horizontes, entre ellos la ansiada América, donde Argentina se mostraba como la tierra prometida y promisoria.
Cortina-------------------------------------------------------------------------
Relator; Un viejo barco de pasajeros ha partido desde Italia. Cientos de familias desesperadas yacen a bordo. Están hacinados en la tercera clase, donde se acomodan como pueden entre las cientos de literas de madera dispuestas en el reducido y claustrofóbico espacio del navío. Ríspida Severina Cálvari es un mujer de fuerte contextura física y carácter dominante, oriunda de Potenza, que ha vendido todo lo que tenía, incluída su humilde vivienda ubicada en la campiña, junto a sus cerdos, ovejas y algo de dinero que había ahorrado para escapar de la vencida y hambreada Italia Fascista de Musollini. Junto a Doña Ríspida viajan sus tres hijas, ellas son las hermanas Pérfida y Jorobina, dos jóvenes altas, delgadas y bonitas. Pérfida tiene cabellos largos, lacios y oscuros, mientras que Jorobina, además de bella es rubia. La menor, se llama Petarda, Petarda Cálvari. Una chica poco agraciada, tímida y de personalidad débil, y a quién su madre, Doña Ríspida somete con facilidad.
Doña Ríspida: (enojada) porca Miseria, cómo se move este barquette miserábilo. Me mareo con tanto vaiveno, maledeta la hora que decidí ir a la américa. Ahhhh, me discompongo de novo, mi ha hecho male lo poroto Petarda, Petarda, traéme la chata presto. Presto, inútila.
Suspenso------------------------------------------------------------------------
Petarda: Ya se la llevo mamina, soporte, soporte, ya voy. Ya voy.
Doña Ríspida: Ahhhhhhh…gracia Dío. ya estoy más aliviata.
Relator: El trayecto será largo y tedioso, la marcha del vetusto barco es lenta, y la única alegría que tienen los pasajeros es subir durante unas pocas horas de luz diurna a la cubierta, donde pueden respirar aire marítimo, tomar sol, los mayores jugar a las cartas o hacer algunos partidos de voley y tejo, mientras que los chicos se entretienen saltando la cuerda contando historias o buscándo alguna persona que sepa algo sobre la vida y las costumbres de Argentina.
Cortina-------------------------------------------------------------------------
Relator; Doña Ríspida se ha sentado en un banco de madera, está fastidiada, ha terminado de tomar la austera merienda de a bordo, consistente en cascarilla, la cáscara del cacao y ha comido un trozo de pan. Ahora mira a sus hijas Pérfida y Jorobina que están apoyadas en la barandilla, mirando el mar. Las dos chicas se han puesto sus únicos vestido ya que para ellas estar en la cubierta es un verdadero festejo. Tanto Jorobina como Pérfida se saben bellas y de tanto en tanto, suelen mirar a los muchachos que recorren animádamente ese sector del navío.
Jorobina:, Pérfida, ¿viste a ese chico de la gorra azul?
Pérfida; Huy, mirá que churro, es muy bien parecido, ¿cómo se llamará?
Jorobina: No perdamos tiempo hermanita. Hagámonos las tontas y acerquémonos a ese budínazo.
Pérfida: Hay que ver si nos dá corte. A lo mejor es un engrupido….
Jorobina: …Probar no cuesta nada Pérfida. Vamos, pero que mamá no se dé cuenta que caminamos hacia un hombre.
Doña Ríspida: (grita) Petarda, Petarda, veni quí pichonne di maledetta, veni presto.
Petarda: Aquí estoy Mamiña, ¿en que puedo servirla?.
Doña Ríspida: Teno famme, Petarda, andá a la cucchina a ver si queda más chocolata caliente y alguno pedazo di panne fresco, blanditto.
Petarda: Sí maminna, voy a ver si quedó chocolate, pero mientras voy, si quiere le doy mi pan para que vaya comiendo algo.
Doña Ríspida: Dame , dame ese mendrugo, y corré a buscar más pane y chocolatta. Y será mejor que lo consigas, porque si nó te voy a reventare a patadas. Inútila.
Relator: La escena se repite una y otra vez. Doña Ríspida está acostumbrada a quitarle el pan de la boca a la pobre Petarda, quien con su natural ingenuidad lleva días dándole su ración de pan y guiso a su madre. Petarda está pálida, a medida que pasan los días, se la nota desnutrida, débil, ojerosa. Mientras la muchacha avanza hacia la cocina del barco, doña Ríspida la sigue celosamente con su mirada de águila. En tanto…Pérfida y Jorobina, se han acercado hacia un sector de proa donde conversan dos jóvenes apuestos.
Oreste: Mirá Giuseppe, parece que dos sirenas nos vienen a visitar….
Jorobina: Bon giorno, nosotras somos Pérfida y Jorobina, somos fratellas.
Oreste: Así que hermanitas, eh? Que bueno, Yo me quiamo Oreste y él es mi caro amichi Giovanni, somos del mismo pueblo y estábamos buscando compañeras para el concurso de Tarantellas que el capitano del barco ha programatto para el Sábato. ¿Ustedes bailan tarantella?.
Pérfida: Por supuesto Oreste, nosotras fuimos reinas de la Tarantella en nuestro pueblo. Nos encantará formar pareja con ustedes y participar en el concurso. ¿es la primera vez que viajan a la Argentina?
Oreste: Sí, primera vez. Nos ha mandado a llamar un amichi de nuestra familia que es dotore. Se quiama Justo Justicia y necesita mano de obra en las minas de carbón que tiene en Río Turbio, el es un hombre rico y hace mucho que vive en la Argentina.
Cortina------------------------------------------------------------------------
Relator: A todo esto, Petarda se ha asomado en la cocina del barco. No vé a nadie en el lugar, solo observa varias ollas de gran tamaño de las que emana un rico olor a chocolate. Petarda tiene hambre, la debilidad la supera, no puede resistir la tentación, avanza hacia una de las ollas humeantes, pero tropieza y cae sobre el gran recipiente, al tiempo que todo su contenido se derrama sobre el piso.
Ruidos--------------------------------------------------------------------------
Relator: La torpe y desdichada Petarda cae al suelo, por fortuna la cascarilla caliente no alcanzó a manchar su único y descosido vestido. Está temblando, está dolorida y vé como el exquisito chocolate se evade por las rejillas de desagote de la cocina. Petarda llora, sabe que su madre la castigará una vez más.
Y en ese momento, un hombre alto, pelo y barba rubia, vestido con impecable uniforme azul entra repentinamente al lugar. Es nada más y nada menos que el mismo capitán del navío, quién sin dudar ayuda a Petarda a levantarse.
Capitán: Tranquilícese signorina, io soy il capitano dil barco, me quiamo Benito Aquaforte, por suerte no se ha quemado. ¿se lastimó, se siente bién?
Relator: Petarda está mareada, ver a ese hombre de gorra y uniforme que la mira con sus intensos ojos azules le parece un sueño.
Petarda: Molte gracie signore capitano, perdóneme , fue sin querer, no quise causar daños, solo quería llevarle una taza de chocolatta y un pedazo de pan a la mía mamma (llora). Perdóneme signore Capitano Aquaforte.
Relator: El capitán Benito Aquaforte, es un marino rudo, lleva años navegando y desafiando los peores temporales, pero el rostro y las lágrimas de Petarda lo han conmovido sobremanera. Suavemente, la toma de los hombros y trata de calmar a la fea italianita que no deja de temblar y llorar.
Capitán: No llores piccola muchacha, má ¿cómo te quiamas? Cual es tu nombre?.
Petarda: Io me quiamo Petarda, Petarda Cálvari, signore Capitano.
Capitán: Bueno, cara Petarda, ya mismo le diré al ayudante de cochina, que te traiga una jarra grande chocolatta caliente y una bandeja de bollitos, ¿te piache Petarda?.
Petarda: ¿ Me vá a regalare una jarra de chocolata y bollitos, todo para mía mamma? Gracie signore capitano, que Dío lo bendiga.
Cortina-------------------------------------------------------------------------
Relator: Rápidamente y a una órden del capitán Aquafortte, un ayudante traé una jarra con dos litros de chocolate caliente y una bandeja de exquisitos bollitos frescos. Petarda que no puede salir de su asombro pide permiso al oficial para comer una de las masas, marino asiente con un gesto leve y Petarda desesperada come uno, dos, tres y hasta cuadro bollitos. El capitán le pide calma y le alcanza una taza de chocolate para que pueda digerir la masa.
Cortina-------------------------------------------------------------------------
Relator: Mientras esto está sucediendo en la cocina del barco, doña Ríspida se ha puesto nerviosa e impaciente. A su alrededor el resto de los pasajeros sigue disfrutando del tibio sol que invade la cubierta, la maligna mujer busca desesperada a Jorobina y Ríspida sus dos hijas preferidas. No las vé, esto la exaspera, pero lo que más le preocupa es que Petarda no llegue con lo que le pidió.
Doña Ríspida: Esa Petarda es una inútila, la voy a reventare. Maledetta la hora en que tuve como hija a semejante CHANGALONA. La voy a reventare.
¿Pero que veo, es Petarda que viene con un mozo y el capitano dil barco. Y traen chocolatta y bollitos. MILAGRO, ESA INUTILA SE HA DISPERTATTO.
Relator: Doña Ríspida, la malvada, la insaciable sonríe feliz no puede creer que Petarda haya logrado traer una merienda rica y abundante para saciar su gula. ¿Qué pasará en el próximo capítulo?.
martes, 25 de agosto de 2009
viernes, 21 de agosto de 2009
El "Fantasma" que durante años apareció en los pisos superiores del edificio de LU3 Radio del Sur.
La histórica casona donde aún funciona la legendaria LU3 Radio del Sur, además de ser un patrimonio ciudadano porque allí nació el escritor Eduardo Mallea, alguna vez y durante varios años tuvo su propio "fantasma". Varios empleados de la época de oro de la querida emisora, entre ellos algunos destacados periodistas, siempre contaban la historia del misterioso caballero que todas las mañanas cerca del amanecer, impecablemente vestido ingresaba al edificio por la puerta principal de calle Lamadrid, saludaba cortesmente a quien iba encontrándo a su paso y subía con absoluta naturalidad la amplia escalera de madera que conducía a la parte superior de la radio, allí, en el tercer piso funcionaba el departamento de noticias, un ámbito que tuvo como protagonistas a grandes de la información como Estéban Dobal, Eduardo Cenci, Carlos Almirón, Segundo Fernández, Alberto Mc Dougall, Stamatti y otros que pusieron su voz y estilo propio e inconfundible a las noticias cotidianas.
El "fantasma" ingresaba naturalmente, su recorrido era siempre el mismo, casi una rutina que se repetía a diario y ninguno de los que lo veían desplazarse por el interior de la radio se preocupó por saber quién era o que hacía allí en los primeros minutos de la mañana ese señor educado y bien vestido que se esfumaba extrañamente a pocos segundos de ingresar. Años después, alguien se preocupó al fín en observar al "fantasma". Fué entonces que movido por la curiosidad, un empleado de la emisora siguió los pasos del elegante hombre de traje y corbata. Oculto en algún sector de los pisos superiores, el inquieto observador lo vió pasar junto a la vieja máquina teletipo, abrir la ventana que daba a la terraza, pasar a través de ella, y una vez en la azotea caminar hacia una ventana de un edificio de departamentos ubicado aún en Lamadrid y Alsina donde se introducía sigilosamente. Con estos datos precisos, el testigo de la inusual maniobra, junto a otros compañeros de trabajo, esperaron al día siguiente y cuando "el fantasma" entró a la emisora, lo saludaron y sin rodeos le preguntaron el porqué de su insólita actitud. El hombre, que durante muchas madrugadas repetía el mismo trayecto, les confesó que le gustaba salir de noche y aprovechándo que su esposa tomaba una pastilla para dormir, simulaba acostarse en un cuarto contiguo, luego se vestía y se iba a disfrutar de las atractivas ofertas que en los años setenta brindaba la movida noche bahiense, entre ellas los cabarets. Para no hacer ruido ni ser descubierto por su mujer, dejaba abierta la ventana de su cuarto y en ella ingresaba tranquilamente por la terraza de la radio. La revelación del intrépido "fantasma" causó gracia a quienes escucharon el relato, al punto que durante algún tiempo más, se convirtieron en cómplices de aquel "señor de la noche" que de alguna manera se convirtió en parte de la historia de LU3 Radio del Sur.
El "fantasma" ingresaba naturalmente, su recorrido era siempre el mismo, casi una rutina que se repetía a diario y ninguno de los que lo veían desplazarse por el interior de la radio se preocupó por saber quién era o que hacía allí en los primeros minutos de la mañana ese señor educado y bien vestido que se esfumaba extrañamente a pocos segundos de ingresar. Años después, alguien se preocupó al fín en observar al "fantasma". Fué entonces que movido por la curiosidad, un empleado de la emisora siguió los pasos del elegante hombre de traje y corbata. Oculto en algún sector de los pisos superiores, el inquieto observador lo vió pasar junto a la vieja máquina teletipo, abrir la ventana que daba a la terraza, pasar a través de ella, y una vez en la azotea caminar hacia una ventana de un edificio de departamentos ubicado aún en Lamadrid y Alsina donde se introducía sigilosamente. Con estos datos precisos, el testigo de la inusual maniobra, junto a otros compañeros de trabajo, esperaron al día siguiente y cuando "el fantasma" entró a la emisora, lo saludaron y sin rodeos le preguntaron el porqué de su insólita actitud. El hombre, que durante muchas madrugadas repetía el mismo trayecto, les confesó que le gustaba salir de noche y aprovechándo que su esposa tomaba una pastilla para dormir, simulaba acostarse en un cuarto contiguo, luego se vestía y se iba a disfrutar de las atractivas ofertas que en los años setenta brindaba la movida noche bahiense, entre ellas los cabarets. Para no hacer ruido ni ser descubierto por su mujer, dejaba abierta la ventana de su cuarto y en ella ingresaba tranquilamente por la terraza de la radio. La revelación del intrépido "fantasma" causó gracia a quienes escucharon el relato, al punto que durante algún tiempo más, se convirtieron en cómplices de aquel "señor de la noche" que de alguna manera se convirtió en parte de la historia de LU3 Radio del Sur.
jueves, 6 de agosto de 2009
Historias de Radio; un conflictivo helicóptero que nunca existió.
En 1985, junto a Sandro Romay, estábamos realizando en LU3 Radio del Sur, un exitoso programa que se emitía en vivo, de lunes a viernes de 14 a 16 horas. Creo que en esa época irrepetible, ambos habíamos encontrado la misma frecuencia en la ruta del delirio radial. La audiencia que habíamos logrado obtuvimos en aquellos años era realmente grande. En cada entrega tanto de "Sabor a Vacaciones", emitido en verano como en "Viva la Gente", la cantidad de llamados que recibíamos por parte de los oyentes nos superaba ampliamente, obligándonos a trabajar a diario con dos operadores de teléfonos en simultáneo. Eran tiempos donde no existían las computadoras y Sergio "Piquito" de Cunto, nuestro genial técnico operador hacía verdaderas maravillas con los escasos medios que tenía a su alcance. En una oportunidad se me ocurre promocionar algo totalmente novedoso en materia de móviles y esto era nada más y nada menos que un helicóptero. Obviamente, todo era una mentira inocente que de alguna manera ayudaba a alimentar la imaginación de nuestros seguidores. El helicóptero supuestamente despegaba de la terraza de LU3 Radio del Sur con dos ocupantes a bordo, uno era el supuesto piloto y el otro, un periodista que tenía la misión de relatarnos hechos y reportajes fantásticos que se realizaban preferentemente en lugares alejados de Bahía. Ni bien comenzaba el programa, saludábamos a los virtuales ocupantes y le dábamos autorización de despegue y vuelo a la máquina que describíamos como un modelo Sea King y en medio del ruido de los rotores manteníamos un previo y breve contacto radial entre el estudio y los "tripulantes" quienes ya estában convenientemente ubicados en la cabina del aparato. Valiéndonos de rudimentarios elementos como latas o vasos, Sandro y yó simulábamos ser tanto el tripulante como el cronista y en esta introducción que resultaba bastante creíble, el periodista que volaría a cumplir con su misión de la tarde, anticipaba a quién entrevistaría, hacia donde se dirigía, etc. El sonido de motores lo había logrado yo mismo utilizando un sencillo grabador a cassette donde registré el ruido del lavarropas de nuestra casa. Este audio que duraba unos diez minutos era el "efecto especial", bastante convincente y necesario como para hacer creíble el diálogo entre nosotros, los conductores del programa, el piloto virtual, único responsable de tripular nuestro "móvil volador" y el "movilero". Los itinerarios del Sea King variaban cada tarde. Casi siempre buscándo alguna nota bizarra, entre ellas recuerdo una muy graciosa a la propietaria de una estancia ubicada a casi 100 kilómetros de la ciudad. Se trataba de una humilde señora que removiendo la tierra de su gallinero había encontrado un viejo cofre de madera que en su interior contenía una importante cantidad de monedas de oro. Este tesoro, aparentemente pertenecía a la época de los conquistadores y la mujer que había descubierto esa fortuna enterrada a casi dos metros de profundidad era ahora una feliz multimillonaria. Para estas transmisiones y notas inventadas, montábamos una puesta en escena casi perfecta, ya que los entrevistados eran algunos fieles oyentes del programa que desde su casa y por teléfono, oficiaban de actores. Mucha gente de la audiencia, pensaba que en verdad teníamos un helicóptero, aunque la gran mayoría seguramente sabía o percibía que era una nueva broma nuestra. Durante una semana, esta propuesta funcionó perféctamente y nos divertíamos mucho con esos disparatados libretos conteniendo las respuestas que les tocaba interpretar a los distintos actores participantes que se ofrecían espontáneamente para salir al aire. Todo iba bién, hasta que una tarde cuando el inexistente helicóptero estaba a minutos de partir, "Piquito" De Cunto, con cara de pánico me hace señas desesperadas desde detrás de los vidrios del control central. Rápidamente voy hacia él y me dice; "ché paren con ésta joda del helicóptero, un tipo recaliente que dice ser un alto oficial de la Base Aeronaval Comandante Espora, llamó por teléfono diciendo que quiere hablar con los directivos de la emisora y los responsables del programa porque ningún helicóptero puede volar sin autorización". Pensamos que era otra de las bromas de "Piquito", pero al rato, una de nuestras asistentes de producción nos dice que un Capitán de la Marina está en el teléfono. Evidentemente, habíamos ido demasiado lejos con el asunto del helicóptero ya que en la misma base, las cosas se confundieron y pasaron a mayores, porque allí creyeron que ese invento del Sea King era real. Con éste episodio, se evidenciaba una vez más el mágico poder que tiene la radio a la hora de despertar la imaginación de quienes están del otro lado del receptor. A partir de aquello decidimos retornar al móvil convencional que tenía la emisora.
lunes, 3 de agosto de 2009
Cuando Martín Garmendia debutó como "Movilero" en LU3, transmitiendo en directo desde el "Cilindro de la Muerte".
A principio de los años setenta, la legendaria emisora LU3 Radio del Sur de Bahía Blanca, estaba bajo la flamante gestión de Dimas J.Pettinerolli quién como director general estaba intentando rearmar íntegramente la programación. El jóven y entusiasta Dimas venía del periodismo gráfico y televisivo, aceptándo el desafío de darle nuevo impulso a una radio que por ese tiempo tenía todo lo necesario como para competir cómodamente con el resto de las AM locales. Dimas me había convocado para que me sume al elenco de nuevos animadores y productores que LU3 estaba incorporando. Innegablemente su gerenciamiento le dió un cambio total a la artística de la radio, que en muy poco tiempo con aires renovados y desafiantes se posicionaba exitosamente en sus diferentes horarios, incluso en los nocturnos, ya que el oyente, por primera vez tenía la posibilidad de escuchar algunos programas testimoniales y muy transgresores en los que durante dos horas, por ejemplo, un personaje conocido de la ciudad era "enjuiciado" por periodistas calificados que lo sometían a una serie de preguntas bastante agresivas de las que en ciertas oportunidades resultaban difíciles de evadir. Los que interrogaban eran periodistas que oficiaban el rol de "fiscales" y lo novedoso era que el oyente a través del teléfono podía dar en directo su opinión sobre la persona entrevistada. Si bien en muchas cuestiones, no lograba ponerme de acuerdo con él, innegablemente Dimas fué un anticipado en lo relacionado con las interacciones telefónicas y supo rodearse de activos productores de piso que interpretaban lo que el "jefe" quería y llevaban a cabo su tarea con entusiasmo. Incluír productores de piso era algo muy poco común en las radios del interior de Argentina. Entre los "nuevos" que formaban parte de aquella pujante gestión de LU3 estaban Salvador "Pichón" Fernández, Carlos "Tuerca" Simonetti y su hermana Susana, Olga Landhe y Carlos Guardiola entre otros. Dimas, que era un obsesivo del control y seguimiento de los contenidos me había dado libertad de acción en la conducción de mis programas en vivo. Uno de ellos se emitía los días Domingo durante ocho horas. Este envío se llamaba "Domingos en Caravana" y una de las principales piezas para darle movimiento a la propuesta era el móvil de exteriores cuya acción me permitía estar en contacto con los sucesos atractivos de la calle, aunque una de las primeras dificultades que se presentó fué conseguir un "movilero" que además de ser simpático y contar con un léxico dinámico, también fuera intrépido y dispuesto a encarar las notas más inverosímiles.
Martín Garmendia, hoy presidente de la Cámara del Comercio de Bahía Blanca, fué el elegido para desempeñar ese rol. Alto, carismático y con un buen humor permanente, el veinteañero Martín estaba ávido por probarse en el mundo de la radiofonía. Cuando me lo presentaron, lo primero que hice fué pedirle que haga un exteriores lleno de pasión, la tarde del Domingo tebía que tener todos los condimentos necesarios para que esas ocho horas se tornen entretenidas al máximo para nuestros oyentes. Ambos coincidimos en lograr un programa bien caliente y evitar las entrevistas estructuradas o aburridas. Estábamos en el mes de Diciembre y la unidad móvil era para ese programa tan extenso una especie de copiloto que oiría y vería por mí, transmitiendo todo lo que ocurría en los paseos de la ciudad. Un parque de diversiones muy importante había llegado a la ciudad, estaba instalado en el Parque de Mayo y además de los juegos mecánicos convencionales como el "Tren Fantasma", "El Pulpo", "La Rueda Gigante" y "El Gusano" tenía como principal atracción el "Cilindro de la Muerte". "El Cilindro", era una especie de chimenea de gran tamaño hecha de madera con un diámetro aproximado de cuatro metros, donde dos motociclistas habilidosos y precisos hacían acrobacias desplazándose peligrosamente en ese reducido circuito emplazado en un sector del parque de diversiones. El público hacía largas colas para poder acceder a lo alto del cilindro y ubicarse allí tras una pared protectora circular que le permitía al espectador observar con absoluta comodidad el accionar de los dos pilotos que haciendo rugir sus motocicletas llevaban a cabo un show donde abundaba la adrenalina. Martín Garmendia no se inmutó cuando le dije; "tenés que transmitir desde el "Cilindro de la Muerte", contar lo que vas viendo, lo que sentís, etc. Aquella, era en verdad un prueba de fuego para el "movilero" debutante quién junto a Juan Bellizzi como conductor del móvil y técnico de sonido, un Domingo se paró en el fondo del cilindro con micrófono en mano y muy decidido a llevar a cabo la misión.
El sonido era ensordecedor, los dos motociclistas iniciaron su rutina cruzándose dentro de la pista circular en un riesgoso juego de cálculos exáctos donde cualquier descuido podía ser fatal. Martín Garmendia y Juan Bellizi, sabían que no podían moverse ni medio milímetro del pequeño lugar donde estaban parados. Cuando salieron al aire, relataban que estaban prácticamente petrificados, con mucho temor, olor a combustible y las máquinas pasándoles a gran velocidad a escasos centímetros de sus humanidades. La transmisión fué impecáblemente realista y duró unos interminables diez minutos. En ningún momento, Martín dejó de contar lo que allí estaba sucediendo en vivo y en directo. Aquello fué diferente y nos alentó a seguir con las notas de alto riesgo, hasta que un buen día Martín me propuso transmitir las alternativas de un casamiento gitano. Todo fué arreglado anticipadamente con los novios y sus respectivas familias para que el día de la celebración, que justamente sería un día Domingo, asistieran a la fiesta con el móvil. Todo iba marchándo bien. Martín salía cuando creía conveniente y me describía como era la indumentaria de los contrayentes, el ambiente, los bailes, etc, hasta que en un momento pide salir al aire. Lo noto nervioso, casi al borde de un ataque de nervios y le pregunto que estaba sucediendo. Como respuesta escucho; "Pipo, esto es increíble, un peligro, estamos tratándo de ponernos a salvo porque los gitanos nos están persiguiendo y nos tiran piedras y botellas".
Por suerte, tanto Martín como Juan salieron ilesos de aquel accidentado casamiento, y para evitar riesgos futuros, a partir de aquellos hechos decidimos que el móvil se ocupara de realizar notas más tranquilas, entre ellas cubrir con nuestros micrófonos todo lo que sucedía en las piscinas y balnearios durante aquel caliente verano.
Gracias a las notas que el intrépido Martín realizaba a las bonitas, bronceadas y esculturales señoritas que se encontraban disfrutando de un domingo bajo el sol y las aguas refrescantes, logramos producir un exitoso evento donde elegimos a "Miss Bahía Blanca", que además de contar con el apoyo de la Municipalidad e importantes firmas comerciales logró una convocatoria de postulantes sin precedentes. Silvia Corbatta, fué finalmente elegida por un jurado calificado como reina de la ciudad. Con Martín Garmendia suelo encontrarme cada tanto y de casualidad, generalmente en el sector céntrico de Bahía e inevitáblemente, volvemos hacia atrás en el tiempo y recordamos con mucho cariño aquellas inolvidables vivencias juveniles.
Martín Garmendia, hoy presidente de la Cámara del Comercio de Bahía Blanca, fué el elegido para desempeñar ese rol. Alto, carismático y con un buen humor permanente, el veinteañero Martín estaba ávido por probarse en el mundo de la radiofonía. Cuando me lo presentaron, lo primero que hice fué pedirle que haga un exteriores lleno de pasión, la tarde del Domingo tebía que tener todos los condimentos necesarios para que esas ocho horas se tornen entretenidas al máximo para nuestros oyentes. Ambos coincidimos en lograr un programa bien caliente y evitar las entrevistas estructuradas o aburridas. Estábamos en el mes de Diciembre y la unidad móvil era para ese programa tan extenso una especie de copiloto que oiría y vería por mí, transmitiendo todo lo que ocurría en los paseos de la ciudad. Un parque de diversiones muy importante había llegado a la ciudad, estaba instalado en el Parque de Mayo y además de los juegos mecánicos convencionales como el "Tren Fantasma", "El Pulpo", "La Rueda Gigante" y "El Gusano" tenía como principal atracción el "Cilindro de la Muerte". "El Cilindro", era una especie de chimenea de gran tamaño hecha de madera con un diámetro aproximado de cuatro metros, donde dos motociclistas habilidosos y precisos hacían acrobacias desplazándose peligrosamente en ese reducido circuito emplazado en un sector del parque de diversiones. El público hacía largas colas para poder acceder a lo alto del cilindro y ubicarse allí tras una pared protectora circular que le permitía al espectador observar con absoluta comodidad el accionar de los dos pilotos que haciendo rugir sus motocicletas llevaban a cabo un show donde abundaba la adrenalina. Martín Garmendia no se inmutó cuando le dije; "tenés que transmitir desde el "Cilindro de la Muerte", contar lo que vas viendo, lo que sentís, etc. Aquella, era en verdad un prueba de fuego para el "movilero" debutante quién junto a Juan Bellizzi como conductor del móvil y técnico de sonido, un Domingo se paró en el fondo del cilindro con micrófono en mano y muy decidido a llevar a cabo la misión.
El sonido era ensordecedor, los dos motociclistas iniciaron su rutina cruzándose dentro de la pista circular en un riesgoso juego de cálculos exáctos donde cualquier descuido podía ser fatal. Martín Garmendia y Juan Bellizi, sabían que no podían moverse ni medio milímetro del pequeño lugar donde estaban parados. Cuando salieron al aire, relataban que estaban prácticamente petrificados, con mucho temor, olor a combustible y las máquinas pasándoles a gran velocidad a escasos centímetros de sus humanidades. La transmisión fué impecáblemente realista y duró unos interminables diez minutos. En ningún momento, Martín dejó de contar lo que allí estaba sucediendo en vivo y en directo. Aquello fué diferente y nos alentó a seguir con las notas de alto riesgo, hasta que un buen día Martín me propuso transmitir las alternativas de un casamiento gitano. Todo fué arreglado anticipadamente con los novios y sus respectivas familias para que el día de la celebración, que justamente sería un día Domingo, asistieran a la fiesta con el móvil. Todo iba marchándo bien. Martín salía cuando creía conveniente y me describía como era la indumentaria de los contrayentes, el ambiente, los bailes, etc, hasta que en un momento pide salir al aire. Lo noto nervioso, casi al borde de un ataque de nervios y le pregunto que estaba sucediendo. Como respuesta escucho; "Pipo, esto es increíble, un peligro, estamos tratándo de ponernos a salvo porque los gitanos nos están persiguiendo y nos tiran piedras y botellas".
Por suerte, tanto Martín como Juan salieron ilesos de aquel accidentado casamiento, y para evitar riesgos futuros, a partir de aquellos hechos decidimos que el móvil se ocupara de realizar notas más tranquilas, entre ellas cubrir con nuestros micrófonos todo lo que sucedía en las piscinas y balnearios durante aquel caliente verano.
Gracias a las notas que el intrépido Martín realizaba a las bonitas, bronceadas y esculturales señoritas que se encontraban disfrutando de un domingo bajo el sol y las aguas refrescantes, logramos producir un exitoso evento donde elegimos a "Miss Bahía Blanca", que además de contar con el apoyo de la Municipalidad e importantes firmas comerciales logró una convocatoria de postulantes sin precedentes. Silvia Corbatta, fué finalmente elegida por un jurado calificado como reina de la ciudad. Con Martín Garmendia suelo encontrarme cada tanto y de casualidad, generalmente en el sector céntrico de Bahía e inevitáblemente, volvemos hacia atrás en el tiempo y recordamos con mucho cariño aquellas inolvidables vivencias juveniles.
domingo, 5 de julio de 2009
Historias de personajes "Caretas" en Bahía (2); una cena paupérrima y aburrida en una mansión de película.
Existen en la ciudad una gran cantidad de mujeres que gozan de un aparente "buen pasar" que por distintas razones viven solas. Muchas de ellas tienen hijos, frutos de matrimonios o convivencias fallidas, pero resisten, la pelean, insisten y continúan en la búsqueda del "hombre de su vida". Algunas de éstas señoras no han llegado aún a los 50 años, saben que el tiempo otoñal se les viene encima y vuelcan toda su energía, horas y dinero en el casi obsesivo cuidado de su cuerpo. Por ésta razón, proliferan gimnasios y centros de estética en los que apuestan con el fín de lograr su "eterna juventud". Saben que con ayuda de dietas, una rutina aeróbica consecuente, cama solar y ropa exclusiva, podrán lucir como adolescentes, vestirse como ellas y hasta utilizar el léxico de las jovencitas. Se afanan en mostrarse casi perfectas con la ilusión de poder atraer el interés de hombres solos que al igual que ellas, deambulan por distintos bares y boliches bailables en los que se exhiben prolijamente vestidos con la esperanza de encontrarse en algún momento con la mujer deseada. Generalmente cuando estas parejas hacen su "click", el alcohol y el ámbito propicio que genera la semipenumbra de un local nocturno les regalan una breve noche de eufórica alegría y placer donde ambos serán felices por unas pocas horas hasta que la realidad de sus despertares los distancie o acerque. Bahía es una ciudad chica, todo el mundo se conoce y es difícil sostener una mentira, porque en algún momento florecen las verdades de las miserias humanas. Esta porción de la sociedad que no encuentra su destino, vive dependiendo de su terapeuta, aunque generalmente, el psicoanálisis no alcanza. Algunas de estas señoras, son profesionales, propietarias de pequeños o medianos emprendimientos, calificadas empleadas o ex esposas que al separarse de sus maridos legítimos obtuvieron ciertos beneficios económicos, entre ellos alguna propiedad, un vehículo importante más una mensualidad por alimentos que les posibilitan vivir con cierta tranquilidad.
Es frecuente que muchas de ellas se quejen repitiendo con fastidio; "en esta ciudad faltan hombres". Ante este desalentador panorama cercano, un alto porcentaje de "solas", aprendió a manejarse por internet intentándo por ese medio contactos virtuales y esperanzadores con hombres de otros países y éste es el caso de Andrea, una conocida mía que logró contactarse y seducir a un caballero italiano convenciéndolo para que viaje y conocerse personalmente. Cuando confirmó la fecha de arribo de su "galán", Andrea quiso armar una reunión y presentar en sociedad a Gino, el flamante enamorado. Yo la había encontrado de casualidad en una galería céntrica, y muy entusiasmada me contó sobre esta feliz circunstancia invitándome al evento que quince días más tarde, celebraría en la nueva casa cuya construcción había terminado recientemente. Después de casi diez años de matrimonio, Andrea se había separado de un conocido y exitoso empresario local. Con el trascurrir de los días, me olvidé completamente de ese festejo, que en verdad poco me interesaba, hasta que el mismo Viernes, recibo en mi celular un mensaje de Andrea recordándome que no falte. Cuando estacioné frente a la casa, me impresionó la imponencia de la vivienda que además de contar con una arquitectura magnífica, estaba rodeada por un amplio parque, una fuente de agua en el acceso con estatuas de angelitos y una importante y original iluminación que embellecía mucho más el lugar. Andrea me recibió sonriente luciendo un costoso vestido de fiesta con un generoso escote donde la anfitriona exhibía sus turgentes nuevos pechos, dos milagros de las benditas siliconas. Ingresamos al amplio y lujoso living donde unas veinte personas de ambos sexos, todas elegantemente ataviadas, se encontraban reunidas junto a una mesa colmada de bocaditos y bebidas de todo tipo. Allí, Andrea me presentó a Gino, su nuevo amor, un simpático italiano de unos cincuenta años que no paraba de hablar y beber, alternando con los diferentes grupos que habían armado los asistentes.
Casi todos los comentarios giraban en torno a la calidad de los materiales empleados para la edificación de la casa, los pisos de Porcelanato, las maderas de la escalera que conducía a las habitaciones, los azulejos y grifería de los baños ubicados en la planta baja y el buen gusto del decorador que se encargó de elegir el color de cada uno de los ambientes, etc etc. Si bien el clima era distendido y las bebidas, tanto gaseosas, como jugos, vinos y champagne abundaban, en un momento dado comencé a sentir hambre y cuando la empleada de Andrea aparecía con la fuente de los sandwichs de miga, hacia allí iba en procura de algunos de jamón y queso. A poco de haber ingresado a la casa, solo había logrado comer dos y quería más, pero la empleada me dijo que se habían terminado. "¿Que viene después?", le pregunté con poco disimulada ansiedad. "Los dulces, masitas y tortas", me respondió amablemente la mujer. No podía creer que justo esa noche yo tuviera hambre, posiblemente porque no había almorzado al mediodía o imaginé que ese festejo tan especial incluiría como mínimo un buen asado, algo muy común en estos casos. Pero no fué así y la mesa preparada con diferentes dulces, no lograrían calmar mi apetito.
En un momento, la empleada reapareció en el living, me buscó con la mirada y acercándose me dijo en voz baja que la siga hasta la cocina. Después de atravesar un largo pasillo llegamos al gigantesco sector destinado a la gastronomía, donde todo era nuevo y con electrodomésticos dotados de la última tecnología. La buena señora, con cara de cómplice, abrió la heladera y extrajo y sandwich de jamón hecho con pan lactal y sonriéndome me susurra; "mire, con lo último que tenía le preparé esto para usted". Aquel gesto de la sensible empleada era como de resignación, creo que leí en su mente que allí, en esa casa, todo o casi todo era de utilería, porque abundaba la decoración pero escaseaban los alimentos. Después de comer el improvisado sandwich volví a la sala principal, Andrea se estaba sacando fotos junto a su galán italiano que permanentemente y con alevoso ojos de lujuria le miraba las tetas y el traste casi perfecto que el cirujano había esculpido con maestría, no solo en el cuerpo, sino también en el rostro de la ahora rejuvenecida dueña de casa.
Me estaba aburriendo, posiblemente porque no bebo alcohol o porque la gente que estaba allí era demasiado vacía y tampoco hacía esfuerzo alguno por comunicarme con alguno de ellos. Cerca de la medianoche opté por salir a la parte de atrás del parque con la intención de fumar un cigarrillo y de paso observar la gran piscina y el par de fuentes de agua muy originales que se levantaban a sus costados. Seguía sintiendo un molesto vacío en mi estómago, "lo mejor será irme cuanto antes a cenar a un restaurante del centro", pensé. Fué así que casi sin querer, a los pocos segundos estaba caminando hacia la salida. Puse en marcha mi auto y salí despacio, casi como con verguenza, pero en mi interior estaba seguro que ninguno de los que quedaban dentro de la casa, se percatarían ni les importaría mi ausencia. Unos treinta minutos después de aquella "huída", me encontraba instalado en la mesa de un tradicional restaurante de Bahía frente a un sabroso bife de "lomito" con papas doradas al horno. No volví a ver a Andrea, aunque meses más tarde, un amigo de ella me hizo saber que Gino, su "novio" italiano, había regresado a su país debido a que la breve convivencia que habían mantenido, no resultó ser tan feliz como anhelaban y no dió para más debido a las discusiones que con frecuencia, mantenía la pareja. Al parecer, hacía tiempo que Andrea se había quedado prácticamente sin dinero, ya que todo lo que tenía lo había invertido en su casa y lo que recibía mensualmente por parte de su ex marido no le alcanzaba para pagar las cuotas del abultado préstamo bancario que había obtenido con el propósito de finalizar la construcción de su residencia.
Cuando se conocieron por internet, todo parecía venír de maravillas y aunque solo se veían y dialogaban gracias a las limitadas imágenes de la webcam. En los inicios de este idilio virtual, tanto Andrea como Gino, además de mantener una comunicación ardiente y romántica, también aparentaban cierta solvencia económica. El italiano, llegó a decirle que provenía de una tradicional familia dedicada a cosechar y comercializar vinos finos. Andrea le había creído y estaba segura que al encontrar en la red a este playboy itálico supuestamente solvente, todos sus problemas financieros se solucionarían. Gino, en realidad solo era un modesto vendedor de zapatos que cargaba con dos separaciones matrimoniales en su haber y cinco hijos aún pequeños a los que debía continuar alimentándo. La aparición de Andrea, le pareció un milagro y no vaciló en gastar sus ahorros apostándo en su viaje a la Argentina para conocer por fín a la encantadora Andrea, porque estaba seguro que detrás de aquella casa lujosa decorada al más puro estilo Hollywood que con asombro veía en la pantalla, habitaba una mujer adinerada que le permitiría iniciar una vida más próspera en la promisoria América.
La realidad superó a la ficción, demostrándo una vez más que las apariencias engañan. Por suerte, esa noche, gracias a mi repentino y feroz ataque de apetito puse distancia de aquella reunión de gente con espíritu pobre que a toda costa pretendía ser rica.
Es frecuente que muchas de ellas se quejen repitiendo con fastidio; "en esta ciudad faltan hombres". Ante este desalentador panorama cercano, un alto porcentaje de "solas", aprendió a manejarse por internet intentándo por ese medio contactos virtuales y esperanzadores con hombres de otros países y éste es el caso de Andrea, una conocida mía que logró contactarse y seducir a un caballero italiano convenciéndolo para que viaje y conocerse personalmente. Cuando confirmó la fecha de arribo de su "galán", Andrea quiso armar una reunión y presentar en sociedad a Gino, el flamante enamorado. Yo la había encontrado de casualidad en una galería céntrica, y muy entusiasmada me contó sobre esta feliz circunstancia invitándome al evento que quince días más tarde, celebraría en la nueva casa cuya construcción había terminado recientemente. Después de casi diez años de matrimonio, Andrea se había separado de un conocido y exitoso empresario local. Con el trascurrir de los días, me olvidé completamente de ese festejo, que en verdad poco me interesaba, hasta que el mismo Viernes, recibo en mi celular un mensaje de Andrea recordándome que no falte. Cuando estacioné frente a la casa, me impresionó la imponencia de la vivienda que además de contar con una arquitectura magnífica, estaba rodeada por un amplio parque, una fuente de agua en el acceso con estatuas de angelitos y una importante y original iluminación que embellecía mucho más el lugar. Andrea me recibió sonriente luciendo un costoso vestido de fiesta con un generoso escote donde la anfitriona exhibía sus turgentes nuevos pechos, dos milagros de las benditas siliconas. Ingresamos al amplio y lujoso living donde unas veinte personas de ambos sexos, todas elegantemente ataviadas, se encontraban reunidas junto a una mesa colmada de bocaditos y bebidas de todo tipo. Allí, Andrea me presentó a Gino, su nuevo amor, un simpático italiano de unos cincuenta años que no paraba de hablar y beber, alternando con los diferentes grupos que habían armado los asistentes.
Casi todos los comentarios giraban en torno a la calidad de los materiales empleados para la edificación de la casa, los pisos de Porcelanato, las maderas de la escalera que conducía a las habitaciones, los azulejos y grifería de los baños ubicados en la planta baja y el buen gusto del decorador que se encargó de elegir el color de cada uno de los ambientes, etc etc. Si bien el clima era distendido y las bebidas, tanto gaseosas, como jugos, vinos y champagne abundaban, en un momento dado comencé a sentir hambre y cuando la empleada de Andrea aparecía con la fuente de los sandwichs de miga, hacia allí iba en procura de algunos de jamón y queso. A poco de haber ingresado a la casa, solo había logrado comer dos y quería más, pero la empleada me dijo que se habían terminado. "¿Que viene después?", le pregunté con poco disimulada ansiedad. "Los dulces, masitas y tortas", me respondió amablemente la mujer. No podía creer que justo esa noche yo tuviera hambre, posiblemente porque no había almorzado al mediodía o imaginé que ese festejo tan especial incluiría como mínimo un buen asado, algo muy común en estos casos. Pero no fué así y la mesa preparada con diferentes dulces, no lograrían calmar mi apetito.
En un momento, la empleada reapareció en el living, me buscó con la mirada y acercándose me dijo en voz baja que la siga hasta la cocina. Después de atravesar un largo pasillo llegamos al gigantesco sector destinado a la gastronomía, donde todo era nuevo y con electrodomésticos dotados de la última tecnología. La buena señora, con cara de cómplice, abrió la heladera y extrajo y sandwich de jamón hecho con pan lactal y sonriéndome me susurra; "mire, con lo último que tenía le preparé esto para usted". Aquel gesto de la sensible empleada era como de resignación, creo que leí en su mente que allí, en esa casa, todo o casi todo era de utilería, porque abundaba la decoración pero escaseaban los alimentos. Después de comer el improvisado sandwich volví a la sala principal, Andrea se estaba sacando fotos junto a su galán italiano que permanentemente y con alevoso ojos de lujuria le miraba las tetas y el traste casi perfecto que el cirujano había esculpido con maestría, no solo en el cuerpo, sino también en el rostro de la ahora rejuvenecida dueña de casa.
Me estaba aburriendo, posiblemente porque no bebo alcohol o porque la gente que estaba allí era demasiado vacía y tampoco hacía esfuerzo alguno por comunicarme con alguno de ellos. Cerca de la medianoche opté por salir a la parte de atrás del parque con la intención de fumar un cigarrillo y de paso observar la gran piscina y el par de fuentes de agua muy originales que se levantaban a sus costados. Seguía sintiendo un molesto vacío en mi estómago, "lo mejor será irme cuanto antes a cenar a un restaurante del centro", pensé. Fué así que casi sin querer, a los pocos segundos estaba caminando hacia la salida. Puse en marcha mi auto y salí despacio, casi como con verguenza, pero en mi interior estaba seguro que ninguno de los que quedaban dentro de la casa, se percatarían ni les importaría mi ausencia. Unos treinta minutos después de aquella "huída", me encontraba instalado en la mesa de un tradicional restaurante de Bahía frente a un sabroso bife de "lomito" con papas doradas al horno. No volví a ver a Andrea, aunque meses más tarde, un amigo de ella me hizo saber que Gino, su "novio" italiano, había regresado a su país debido a que la breve convivencia que habían mantenido, no resultó ser tan feliz como anhelaban y no dió para más debido a las discusiones que con frecuencia, mantenía la pareja. Al parecer, hacía tiempo que Andrea se había quedado prácticamente sin dinero, ya que todo lo que tenía lo había invertido en su casa y lo que recibía mensualmente por parte de su ex marido no le alcanzaba para pagar las cuotas del abultado préstamo bancario que había obtenido con el propósito de finalizar la construcción de su residencia.
Cuando se conocieron por internet, todo parecía venír de maravillas y aunque solo se veían y dialogaban gracias a las limitadas imágenes de la webcam. En los inicios de este idilio virtual, tanto Andrea como Gino, además de mantener una comunicación ardiente y romántica, también aparentaban cierta solvencia económica. El italiano, llegó a decirle que provenía de una tradicional familia dedicada a cosechar y comercializar vinos finos. Andrea le había creído y estaba segura que al encontrar en la red a este playboy itálico supuestamente solvente, todos sus problemas financieros se solucionarían. Gino, en realidad solo era un modesto vendedor de zapatos que cargaba con dos separaciones matrimoniales en su haber y cinco hijos aún pequeños a los que debía continuar alimentándo. La aparición de Andrea, le pareció un milagro y no vaciló en gastar sus ahorros apostándo en su viaje a la Argentina para conocer por fín a la encantadora Andrea, porque estaba seguro que detrás de aquella casa lujosa decorada al más puro estilo Hollywood que con asombro veía en la pantalla, habitaba una mujer adinerada que le permitiría iniciar una vida más próspera en la promisoria América.
La realidad superó a la ficción, demostrándo una vez más que las apariencias engañan. Por suerte, esa noche, gracias a mi repentino y feroz ataque de apetito puse distancia de aquella reunión de gente con espíritu pobre que a toda costa pretendía ser rica.
lunes, 22 de junio de 2009
Insólitas historias protagonizadas por personajes "Caretas" de Bahía (1)
Bahía Blanca, siempre se caracterizó por contar entre sus habitantes con un importante porcentaje de hombres y mujeres apodados "Caretas", gente que se ocupa de vivir para la apariencia o la figuración y pugnan por mostrarse vestidos con costosa ropa de marca, buenos relojes, perfumes, desplazarse con vehículos importantes y poseer casas lujosas dotadas en su interior del máximo de confort. Por alguna extraña razón, este modo de vida acelerado y supérfluo donde se compite por "tener más", se percibe claramente en comunidades de población mediana. En el 2005, tuve la oportunidad de conocer a un hombre jóven, al que llamaré Raúl que tendría en ese entonces unos cuarenta y cinco años. Raúl solía concurrir infaltáblemente al mismo café donde yo asistía casi todos los mediodías. De a poco lo fuí conociendo, era un personaje muy verborrágico, simpático en extremo y me confesaba que a él solo le interesaba mantenerse en forma para conocer mujeres bonitas, ya que había soportado un matrimonio con una separación conflictiva y a partir de aquello no tenía intención alguna de tener una relación en pareja que fuera medianamente seria o comprometida. Posiblemente las malogradas experiencias que había vivido con el sexo opuesto, lo espantaban al momento de definir la psicología femenina, puntualmente la proveniente de mujeres mayores de cuarenta años a quienes catalogaba de "brujas histéricas". Recuerdo que un día sábado de primavera me contó entusiasmado que había destinado todos sus ahorros en la adquisición de un automóvil importado, y a toda costa quiso mostrármelo. El vehículo impresionaba, estaba realmente muy bueno y Raúl lo había estacionado a pocos metros del café donde éramos habitués. Me preguntó si yo estaba con mi auto, le respondí que nó e insistió amablemente en acercarme hasta mi domicilio, distante a solo unas siete cuadras de allí. Por una razón de respeto no quise negarme a que me lleve, ya con su automóvil en marcha, Raúl, continuaba hablándome de las bondades del mismo y la impresión que éste causaba a la hora de aproximarse con ansias de conquista a alguna dama atractiva. "Solo basta arrimar el auto, para que queden impactadas, ese es el primer paso, después suben solas", me decía Raúl con satisfacción. También me confesó que haber concretado su sueño de poseer un auto de tanto valor, también tenía sus contras, entre ellas el alto costo de mantenimiento que significaban los impuestos, seguros, patente, combustible, etc. Sin ánimo de parecer antipático o negativo, le pregunté si se justificaba que haya invertido todo el dinero que tenía en la compra de esa unidad. "la vida es corta, y hay que darse los gustos ahora, antes que sea tarde", me respondió Raúl con una sonrisa. A unos trescientos metros de mi domicilio, me dice; "si no estás apurado, ¿me acompañás hasta una rotisería que está por acá nomás?, quiero comprar algo para almorzar". Nos detuvimos frente al negocio gastronómico y bajamos juntos. Ya en el interior, Raúl le pregunta al empleado; "¿que tenés para darme por cinco pesos?". Obviamente que con esa pequeña cantidad de dinero, lo que podían ofrecerle era escaso, casi mínimo y así fué, porque el encargado le alcanzó un pequeño envase de plástico con un diminuto trozo de pollo con unas pocas papas al horno. "Raúl, eso es muy poco,¿porqué no llevás más?, yo te presto plata", le propuse. "Nó gracias, Pipo, con eso me alcanza, estoy a dieta", contestó amablemente. Desde aquel día no volví a ver a Raúl, aunque me había preocupado aquel episodio de la rotisería, donde se evidenció que su economía se había resentido con la compra del llamativo y costoso automóvil. Meses más tardes, le pregunté a alguien que lo conocía mucho por la vida de Raúl. Esta persona me miró seriamente y con real tristeza me dijo; ¿no te enteraste?, Raúl falleció el mes pasado". La noticia me tomó por sorpresa, aunque sin preguntarle detalles sobre la causa del prematuro deceso de Raúl, su amigo, que estuvo en todo momento junto a él, me confesó que el estrés había sido la causa de su muerte, ya que siempre había sido una persona sana y sin vicios ni excesos. Es muy posible que los nervios le hayan jugado una mala pasada, manifestándose en un cáncer, algo muy común que con frecuencia se dá en gente muy jóven de ésta ciudad. Según los especialistas y estadísticas que se mantienen en absoluta reserva, las causas de éste mal, además de las diferentes formas de contaminación ambiental, también son originadas por angustias, frustraciones, exceso de trabajo y la imparable carrera del consumismo en una época caótica donde el ser humano prioriza al máximo lo material dejándo de lado sus valores espirituales. La gran porción de esa sociedad "Careta" que aún sobrevive, está en vías de extinción, aunque muchos de sus integrantes, parecen no haberse dado cuenta aún que en esta especie de Apocalípsis en el que estamos inmersos, a la hora de la verdad, de nada sirven sus actitudes mediocres, ostentosas y superficiales. Raúl fué una víctima más de éste estilo de vida en extinción, también supe que vivía solo, estaba decepcionado y muy resentido con el sexo opuesto, al punto que solo veía defectos en cada una de las mujeres que iba conociendo en su ruta de "cazador" desenfrenado. La carencia de un nuevo amor medianamente genuino o la larga ausencia de una felicidad que parecía no haber podido encontrar lo llevaron a encerrarse en una máscara de aparente alegría y se dedicó a exhibir posesiones materiales que en realidad no podía sostener. Es factible que en su afán por destacarse ante la sociedad a toda costa, pretendiendo camauflarse de exitoso o triunfador, la situación se le fué de las manos, y esta vez, desafortunadamente, el costo fué muy alto, porque terminó pagando con su jóven vida.
sábado, 20 de junio de 2009
Junio del 2009, nota de Virginia publicada en "Signos y Marcas"
VIRGINIA PALACIOS y los Signos de su Vida
Hija única, actriz, Astróloga y amante de los animales. Por méritos propios, desde hace 8 años se ganó su propio lugar en LU2 Radio Bahía Blanca, donde integra el panel de "Bienvenidos", también conduce junto a su padre por LU2 AM el programa "Palacios en el Aire" y es la responsable de los horóscopos que todos los meses aparecen publicados en "Signos y Marcas".
-¿Que te llevó a debutar en los medios siendo tan solo una niña?
“Cuando era chica creía que mi papá (Pipo Palacios) era una especie de mago, siempre lo veía en la radio, disfrutando mientras hacía sus programas, produciendo avisos publicitarios, dibujando y yo pensaba: "que trabajo tan divertido tiene", no era como los otros padres que tenían oficios más definidos si se quiere, con horarios y estructuras. Tenía sólo dos años y mi mamá Elvira me llevaba a los estudios de LU3, porque él durante la noche grababa programas para radios de Neuquén, Tandil y Mar del Plata. Crecí entre pilas de discos, equipos de audio y cámaras de televisión. El primer aviso lo hice a los cinco años para Joy Amoblamientos, donde también apareció mi inseparable osito "Feliche", después vinieron los de Nino Pastas, camperas Snoopy de Mar del Plata y otros. Estar ante las cámaras era como un juego más y lo hacía con mucha naturalidad”.
-¿Cómo influyó en tu carrera ser la hija de un hombre de los medios?
“Revisando la larga trayectoria de mi padre, puedo ver que estoy en casi todas las fotos de aquellas épocas. Lo acompañé como secretaria en "TV Juegos" y "El Club de Sapienso" por Canal 9- Telenueva, y asistiéndolo en la producción de programas radiales como "Sabor a Vacaciones", "Desde el Jardín" o "Viva la gente" que se emitían por LU3, y si bien siempre fui una buena estudiante, estar en los medios me hacía sentir importante (se ríe) y era muy divertido para mí, porque hacía algo distinto a los demás chicos. No creo que mis padres hayan influido en mi carrera, sí puedo decir que mi mamá siempre fue más estricta en relación a los temas del colegio y las responsabilidades y mi papá un transgresor que siempre amó la libertad y los nuevos desafíos".
-¿Y vos también fuiste tras esos desafíos?
“Siempre. Cuando terminó el ciclo de "Sapienso", una noche durante la cena mi papá nos anunció: "nos vamos a hacer el sapo a Mar del Plata" y allá fuimos junto a Pablito Ruiz y Rulo Delgado. El programa se emitió en vivo por Canal 10 y duró tres horas, lo conduje junto a mi padre en un estudio repleto de niños con sus familias. Increíblemente, "Sapienso" fue muy bien recibido en “la feliz", que además de ser una ciudad hermosa con un clima que sabe acompañarla en todas las estaciones, está habitada por gente muy cálida y desestructurada. Después de aquella experiencia, mi padre comenzó a trabajar muchísimo, tanto en publicidad como en los medios, así que en muy corto tiempo me encontré viviendo en el barrio Chauvin, convertida en una ciudadana marplatense a los 15 años. Allá terminé el secundario en el Mar del Plata Day School y paralelamente trabajé en LU6 Emisora Atlántica como productora, pero antes, a los 16, conduje sola y por primera vez, un programa infantil en vivo llamado "El Club del Conejo Alejo", donde hizo su debut televisivo el actor Favio Posca en Canal 8. En 1993, a los 21 años, fui la productora integral de "Loter 8", un envío dominical con grupos en vivo donde se sorteaban autos e importantes premios”.
-¿Cuáles son tus recuerdos más felices?
“De mi infancia, muchos, entre ellos estar con mi abuelo Víctor escuchando los tangos de Gardel, viajando los fines de semana a Ingeniero White en tren y acompañándolo a tomar el infaltable vermouth de los sábados a la Pizzería Pepito. También cuando mi abuela Elcira me llevaba a aprender danzas clásicas y españolas para después ir a bailar a los escenarios de distintos pueblos y ciudades de la zona, algo que me gustaba mucho. De mis años de estudiante, lo mejor que pudo pasarme, además de vivir en Mar del Plata con todo lo que eso implica, fue viajar con mis compañeros de la facultad de Psicología a Rosario, Buenos Aires y La Plata, también me embarqué en un periplo a los Estados Unidos donde recorrí durante sesenta días Los Angeles y las Vegas. Esa experiencia la repetí en el 2003 cuando estuve dos meses en Europa, viviendo en Inglaterra, España y Francia, donde pude cumplir mi deseo de visitar la tumba de Jim Morrison en el cementerio de Père Lachaise en París. También fue determinante en mi vida conocer a mi Maestra espiritual Ana María Rivas, con quien me inicié en Reiki y Meditación Trascendental allá por el año 95”.
-¿Cuánto hace que trabajás con el equipo de "Bienvenidos"?
“Empecé el 18 de Junio del 2001 como astróloga elaborando los horóscopos diarios y dando las características de los cumpleañeros, me convocó el entonces director de la emisora, José Omar Trillini y allí se produjo mi regreso a Bahía después de trece años de ausencia. Tiempo después comencé a tener a mi cargo todo lo relacionado con el mundo del espectáculo. Hoy por hoy ambas tareas conviven en la mesa de “Bienvenidos”. En forma conjunta estudié los cuatro años de la Tecnicatura en Actuación en la Escuela de Teatro y actué en obras como "Venecia” bajo la dirección de Antonio Medina y “La Casa de Bernarda Alba” dirigida por Jorge Bedini, que no solo tuvieron gran aceptación por parte del público sino que me llevaron a conocer personas increíbles y vivir experiencias únicas, como ser reconocidos por La Comedia de la Provincia y presentarnos en Tandil y Mar del Plata”.
-¿Qué te impulsó a recibirte de Astróloga?
“Tenia 19 años, justo había abandonado Diseño Industrial luego de 2 años de cursada y me disponía a rendir el ingreso en la facultad de Psicología de Mar del Plata, por otro lado siempre me había generado mucha curiosidad el tema de los astros, de hecho era una gran consumidora de libros especializados. Fue así que mi papá, conociendo mi afición me instó a estudiar los tres años correspondientes, no sé si en broma o en serio me dijo; "estudiá Astrología porque la vida es una gran incertidumbre y todo el mundo quiere saber como le irá en el futuro" (se ríe). La idea me gustó y me recibí de Astróloga, una actividad que poco tiene que ver con la futurología o los horóscopos de las revistas, hay quienes sostienen que todo el saber de la antigüedad está comprendido en la Astrología, y que ésta siempre tiene algo valioso que aportar para entender el significado de la vida. De todas maneras, como decía Santo Tomás de Aquino “los astros inclinan pero no determinan”.
-¿Cuáles son las consultas mas comunes de la gente?
“Se puede hacer una división clara y contundente entre hombres y mujeres, en el caso masculino las preguntas giran en su gran mayoría en torno a cuestiones laborales y económicas, este es un aspecto que preocupa mucho, de hecho hay empresarios que se guían por las predicciones y hacen sus inversiones basándose en la Astrología. En el caso de las féminas la cuestión preponderante es el amor y todo lo concerniente a la pareja. También la soledad. En general, las personas que vienen a verme al consultorio salen muy satisfechas, posiblemente porque les digo la verdad y no lo que quieren escuchar. Esta es una actividad que me ha dado muchas satisfacciones porque he cosechado amistades y conocido gente de todo tipo”.
-¿Dónde preferís trabajar, en radio o televisión?
“La radio tiene el encanto de generar situaciones que la audiencia imagina libremente, en cambio la televisión es más concreta porque te limita a las dimensiones del estudio y todo depende de las imágenes que tengas para mostrar. Trabajar en radio me encanta, "Bienvenidos" es una extensión de mi casa, los compañeros, la gente de técnica, la onda interna y el respeto que existe entre nosotros es invalorable. Con "Palacios en el Aire", me toca el “difícil” rol de contener a mi padre, ya que su estilo es muy lanzado, el juega, se divierte y la gente se engancha. Lo mío es más tranquilo, se podría decir más serio, pero finalmente, la dupla funciona. Ya llevamos más de cuatro años haciendo el trasnoche del domingo”.
-¿Qué cosas te hacen feliz y cuáles no?
“Lo que me hace feliz sin ninguna duda es la cercanía de mis afectos, no sé, soy muy simple, cualquier circunstancia “fuera de programa” como delinear una salida distinta o un viaje con mi pareja o mi familia es algo que disfruto por sobre todas las cosas. No me hace feliz el maltrato hacia los animales, la mentira, la ingratitud, la hipocresía y la soberbia de los que creen saberlo todo y no saben nada”.
-¿Qué hacés en tu tiempo libre?
“Me encanta escribir, ir al cine, leer y pasar tiempo con la gente que quiero (incluidos mis animales). También me gusta tener tiempo para no hacer nada, lo que se dice disfrutar del “ocio creativo”.
-¿Cómo te definís?
“Soy una persona optimista que no se deja vencer por la adversidad, pero también soy muy impulsiva...una ariana con todas las letras, honesta, responsable y directa”.
-¿Cuáles son tus asignaturas pendientes?
“Dos cosas, una es animarme a cantar tangos, uno en especial “Melodía de Arrabal”. Es el tango que mi abuelo me enseñó a los 7 años para que vaya a presentarme en el programa "Si lo sabe Cante" de Roberto Galán, me entrenó muy bien pero me dio vergüenza y desistí. La otra es rendir las materias que me faltan para recibirme de psicóloga”.
Melisa Pesado
Hija única, actriz, Astróloga y amante de los animales. Por méritos propios, desde hace 8 años se ganó su propio lugar en LU2 Radio Bahía Blanca, donde integra el panel de "Bienvenidos", también conduce junto a su padre por LU2 AM el programa "Palacios en el Aire" y es la responsable de los horóscopos que todos los meses aparecen publicados en "Signos y Marcas".
-¿Que te llevó a debutar en los medios siendo tan solo una niña?
“Cuando era chica creía que mi papá (Pipo Palacios) era una especie de mago, siempre lo veía en la radio, disfrutando mientras hacía sus programas, produciendo avisos publicitarios, dibujando y yo pensaba: "que trabajo tan divertido tiene", no era como los otros padres que tenían oficios más definidos si se quiere, con horarios y estructuras. Tenía sólo dos años y mi mamá Elvira me llevaba a los estudios de LU3, porque él durante la noche grababa programas para radios de Neuquén, Tandil y Mar del Plata. Crecí entre pilas de discos, equipos de audio y cámaras de televisión. El primer aviso lo hice a los cinco años para Joy Amoblamientos, donde también apareció mi inseparable osito "Feliche", después vinieron los de Nino Pastas, camperas Snoopy de Mar del Plata y otros. Estar ante las cámaras era como un juego más y lo hacía con mucha naturalidad”.
-¿Cómo influyó en tu carrera ser la hija de un hombre de los medios?
“Revisando la larga trayectoria de mi padre, puedo ver que estoy en casi todas las fotos de aquellas épocas. Lo acompañé como secretaria en "TV Juegos" y "El Club de Sapienso" por Canal 9- Telenueva, y asistiéndolo en la producción de programas radiales como "Sabor a Vacaciones", "Desde el Jardín" o "Viva la gente" que se emitían por LU3, y si bien siempre fui una buena estudiante, estar en los medios me hacía sentir importante (se ríe) y era muy divertido para mí, porque hacía algo distinto a los demás chicos. No creo que mis padres hayan influido en mi carrera, sí puedo decir que mi mamá siempre fue más estricta en relación a los temas del colegio y las responsabilidades y mi papá un transgresor que siempre amó la libertad y los nuevos desafíos".
-¿Y vos también fuiste tras esos desafíos?
“Siempre. Cuando terminó el ciclo de "Sapienso", una noche durante la cena mi papá nos anunció: "nos vamos a hacer el sapo a Mar del Plata" y allá fuimos junto a Pablito Ruiz y Rulo Delgado. El programa se emitió en vivo por Canal 10 y duró tres horas, lo conduje junto a mi padre en un estudio repleto de niños con sus familias. Increíblemente, "Sapienso" fue muy bien recibido en “la feliz", que además de ser una ciudad hermosa con un clima que sabe acompañarla en todas las estaciones, está habitada por gente muy cálida y desestructurada. Después de aquella experiencia, mi padre comenzó a trabajar muchísimo, tanto en publicidad como en los medios, así que en muy corto tiempo me encontré viviendo en el barrio Chauvin, convertida en una ciudadana marplatense a los 15 años. Allá terminé el secundario en el Mar del Plata Day School y paralelamente trabajé en LU6 Emisora Atlántica como productora, pero antes, a los 16, conduje sola y por primera vez, un programa infantil en vivo llamado "El Club del Conejo Alejo", donde hizo su debut televisivo el actor Favio Posca en Canal 8. En 1993, a los 21 años, fui la productora integral de "Loter 8", un envío dominical con grupos en vivo donde se sorteaban autos e importantes premios”.
-¿Cuáles son tus recuerdos más felices?
“De mi infancia, muchos, entre ellos estar con mi abuelo Víctor escuchando los tangos de Gardel, viajando los fines de semana a Ingeniero White en tren y acompañándolo a tomar el infaltable vermouth de los sábados a la Pizzería Pepito. También cuando mi abuela Elcira me llevaba a aprender danzas clásicas y españolas para después ir a bailar a los escenarios de distintos pueblos y ciudades de la zona, algo que me gustaba mucho. De mis años de estudiante, lo mejor que pudo pasarme, además de vivir en Mar del Plata con todo lo que eso implica, fue viajar con mis compañeros de la facultad de Psicología a Rosario, Buenos Aires y La Plata, también me embarqué en un periplo a los Estados Unidos donde recorrí durante sesenta días Los Angeles y las Vegas. Esa experiencia la repetí en el 2003 cuando estuve dos meses en Europa, viviendo en Inglaterra, España y Francia, donde pude cumplir mi deseo de visitar la tumba de Jim Morrison en el cementerio de Père Lachaise en París. También fue determinante en mi vida conocer a mi Maestra espiritual Ana María Rivas, con quien me inicié en Reiki y Meditación Trascendental allá por el año 95”.
-¿Cuánto hace que trabajás con el equipo de "Bienvenidos"?
“Empecé el 18 de Junio del 2001 como astróloga elaborando los horóscopos diarios y dando las características de los cumpleañeros, me convocó el entonces director de la emisora, José Omar Trillini y allí se produjo mi regreso a Bahía después de trece años de ausencia. Tiempo después comencé a tener a mi cargo todo lo relacionado con el mundo del espectáculo. Hoy por hoy ambas tareas conviven en la mesa de “Bienvenidos”. En forma conjunta estudié los cuatro años de la Tecnicatura en Actuación en la Escuela de Teatro y actué en obras como "Venecia” bajo la dirección de Antonio Medina y “La Casa de Bernarda Alba” dirigida por Jorge Bedini, que no solo tuvieron gran aceptación por parte del público sino que me llevaron a conocer personas increíbles y vivir experiencias únicas, como ser reconocidos por La Comedia de la Provincia y presentarnos en Tandil y Mar del Plata”.
-¿Qué te impulsó a recibirte de Astróloga?
“Tenia 19 años, justo había abandonado Diseño Industrial luego de 2 años de cursada y me disponía a rendir el ingreso en la facultad de Psicología de Mar del Plata, por otro lado siempre me había generado mucha curiosidad el tema de los astros, de hecho era una gran consumidora de libros especializados. Fue así que mi papá, conociendo mi afición me instó a estudiar los tres años correspondientes, no sé si en broma o en serio me dijo; "estudiá Astrología porque la vida es una gran incertidumbre y todo el mundo quiere saber como le irá en el futuro" (se ríe). La idea me gustó y me recibí de Astróloga, una actividad que poco tiene que ver con la futurología o los horóscopos de las revistas, hay quienes sostienen que todo el saber de la antigüedad está comprendido en la Astrología, y que ésta siempre tiene algo valioso que aportar para entender el significado de la vida. De todas maneras, como decía Santo Tomás de Aquino “los astros inclinan pero no determinan”.
-¿Cuáles son las consultas mas comunes de la gente?
“Se puede hacer una división clara y contundente entre hombres y mujeres, en el caso masculino las preguntas giran en su gran mayoría en torno a cuestiones laborales y económicas, este es un aspecto que preocupa mucho, de hecho hay empresarios que se guían por las predicciones y hacen sus inversiones basándose en la Astrología. En el caso de las féminas la cuestión preponderante es el amor y todo lo concerniente a la pareja. También la soledad. En general, las personas que vienen a verme al consultorio salen muy satisfechas, posiblemente porque les digo la verdad y no lo que quieren escuchar. Esta es una actividad que me ha dado muchas satisfacciones porque he cosechado amistades y conocido gente de todo tipo”.
-¿Dónde preferís trabajar, en radio o televisión?
“La radio tiene el encanto de generar situaciones que la audiencia imagina libremente, en cambio la televisión es más concreta porque te limita a las dimensiones del estudio y todo depende de las imágenes que tengas para mostrar. Trabajar en radio me encanta, "Bienvenidos" es una extensión de mi casa, los compañeros, la gente de técnica, la onda interna y el respeto que existe entre nosotros es invalorable. Con "Palacios en el Aire", me toca el “difícil” rol de contener a mi padre, ya que su estilo es muy lanzado, el juega, se divierte y la gente se engancha. Lo mío es más tranquilo, se podría decir más serio, pero finalmente, la dupla funciona. Ya llevamos más de cuatro años haciendo el trasnoche del domingo”.
-¿Qué cosas te hacen feliz y cuáles no?
“Lo que me hace feliz sin ninguna duda es la cercanía de mis afectos, no sé, soy muy simple, cualquier circunstancia “fuera de programa” como delinear una salida distinta o un viaje con mi pareja o mi familia es algo que disfruto por sobre todas las cosas. No me hace feliz el maltrato hacia los animales, la mentira, la ingratitud, la hipocresía y la soberbia de los que creen saberlo todo y no saben nada”.
-¿Qué hacés en tu tiempo libre?
“Me encanta escribir, ir al cine, leer y pasar tiempo con la gente que quiero (incluidos mis animales). También me gusta tener tiempo para no hacer nada, lo que se dice disfrutar del “ocio creativo”.
-¿Cómo te definís?
“Soy una persona optimista que no se deja vencer por la adversidad, pero también soy muy impulsiva...una ariana con todas las letras, honesta, responsable y directa”.
-¿Cuáles son tus asignaturas pendientes?
“Dos cosas, una es animarme a cantar tangos, uno en especial “Melodía de Arrabal”. Es el tango que mi abuelo me enseñó a los 7 años para que vaya a presentarme en el programa "Si lo sabe Cante" de Roberto Galán, me entrenó muy bien pero me dio vergüenza y desistí. La otra es rendir las materias que me faltan para recibirme de psicóloga”.
Melisa Pesado
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